ENTRETENIMIENTO

Las mejores 5 series y películas para ver este fin de semana en Netflix, Disney Plus, Prime Video y Flow

Una selección con las series y películas recomendadas para este fin de semana.

Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana
Las 5 mejores películas y series para ver este fin de semana El Economista
Oscar Mainieri 22 noviembre de 2024

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix , Disney Plus, Prime Video y Flow.

1. Serie para ver en Disney Plus: El día del Chacal



Esta nueva versión del best seller de Frederick Forsyth ofrece suficiente suspenso y espectacularidad para mantener cautivo al espectador a lo largo de sus 10 episodios. A diferencia del recordado film de Fred Zinnemann de 1973 —uno de los thrillers más destacados de los años 70 y que aún conserva toda su efectividad—, en el que el protagonista, un asesino a sueldo, es contratado para asesinar al presidente Charles de Gaulle, aquí el Chacal (interpretado por Eddie Redmayne) tiene las misiones de atentar contra líderes alemanes de la extrema derecha y empresarios de alta tecnología que amenazan con revelar, mediante una nueva aplicación, la ubicación y circulación de grandes fortunas no declaradas.

Si en el célebre film de 1973 el Chacal era un lobo solitario, en esta versión se le agrega una esposa (Úrsula Corberó) y un hijo, quienes le importan profundamente, y vive en una mansión aislada en Sevilla. Además, es perseguido por Bianca Pullman (Lashana Lynch), una agente del Servicio de Inteligencia Secreta (SIS) del Gobierno Británico, que también debe gestionar su vida personal mientras intenta desmantelar la amenaza. 

Al igual que Killing Eve —pero sin el toque de humor de esa serie—, la trama recorre diversas ciudades europeas, como París, Múnich y Londres, y exhibe una modernidad deslumbrante, evocando la estética de las películas de James Bond. Redmayne, como protagonista, despliega toda su capacidad magnética, interpretando con soltura a un personaje complejo y desafiante, como es su sello habitual.



El actor británico ha interpretado con frecuencia personajes que se encuentran al margen de la sociedad o en situaciones extremas, como el científico Stephen Hawking en La teoría del todo (2014), por el cual ganó el Oscar al mejor actor, o la artista trans de La chica danesa (2015), donde su meticulosa caracterización física fue aplaudida. En El día del Chacal, Redmayne debe pasar inadvertido, camuflarse con los entornos que atraviesa, y transformar su cuerpo en una máquina letal, fusionada con las sofisticadas armas de largo alcance que utiliza. No obstante, es en las escenas con su esposa donde su inmensa capacidad para transmitir emociones humanas se hace más palpable, especialmente cuando ella empieza a sospechar de sus actividades.

Hasta ahora, Disney Plus ha lanzado 5 de los 10 episodios que conforman este formidable entretenimiento, recomendado para quienes disfrutan de una historia bien contada, con una actuación impresionante y una abundante dosis de acción y suspenso. 

Muy recomendable. 



2. Película para ver en Netflix: El efecto Martha Mitchell

Este breve documental rescata la figura de una mujer que fue arrasada por la Historia con mayúsculas. Nos referimos a Martha Mitchell, esposa del ex fiscal general de Estados Unidos John Mitchell.

Martha fue una figura crucial pero tristemente silenciada durante el escándalo Watergate. Su papel en los eventos que llevaron a la caída de la presidencia de Richard Nixon ha sido a menudo minimizado o distorsionado, pero, como destaca el documental, ella fue una de las primeras en detectar y denunciar lo que estaba ocurriendo en los pasillos del poder. 



La historia de Martha Mitchell no comienza en 1972, cuando el robo en el complejo Watergate desató una cadena de eventos que llevarían a la renuncia de Nixon, sino mucho antes, cuando ella se convirtió en una presencia destacada en la política de Washington, simplemente por ser la esposa del Fiscal General. Pero Martha no era una esposa típica. Proveniente de Arkansas, rápidamente se hizo conocida en la capital estadounidense por su estilo excéntrico, su carisma y sus opiniones contundentes sobre temas como la guerra de Vietnam. Con una relación cercana con la prensa, Martha no dudaba en hablar en público sobre los problemas políticos que aquejaban al país, lo que la convirtió en una figura controvertida y difícil de manejar para la administración Nixon.

Para el presidente Nixon y su círculo más cercano, Martha fue siempre un "misil sin guía", una amenaza potencial por su tendencia a hablar más de lo que se esperaba de una mujer en su posición. En 1972, cuando su esposo dejó su cargo para dirigir la campaña de reelección de Nixon, Martha asumió un rol activo en la campaña, pero a medida que la trama del Watergate comenzaba a tomar forma, la situación se tornó más peligrosa. En medio del escándalo, cinco hombres fueron arrestados por allanamiento en el complejo Watergate, y uno de ellos, James McCord, había sido guardaespaldas del matrimonio Mitchell y trabajaba como jefe de seguridad en el comité de campaña republicano.

Este hecho desató una serie de maniobras por parte de la administración Nixon para contener el daño. Mientras John Mitchell regresaba apresuradamente a Washington, Martha quedaba en California, aislada y custodiada por el FBI. Fue entonces cuando, al enterarse de la magnitud de la trama y al sentirse traicionada por su esposo, Martha comenzó a hacer declaraciones públicas sobre lo que sospechaba estaba ocurriendo en la Casa Blanca. En lugar de ser tomada en serio, fue acusada de estar borracha, desequilibrada e incluso "loca". La administración Nixon desplegó una estrategia para silenciarla: la mantuvieron bajo control, con sedantes y vigilancia, mientras se la desacreditaba sistemáticamente ante la opinión pública.



Lo que Martha había intuido y denunciado en privado comenzaba a salir a la luz con la investigación del *Washington Post*, que confirmaba las conexiones entre la Casa Blanca y el espionaje en el Comité Demócrata. A pesar de los esfuerzos por desacreditarla, Martha continuó defendiendo que Nixon no podía desconocer lo que había sucedido. A medida que la verdad comenzaba a emerger, la figura de Martha Mitchell pasó de ser vista como una "esposa problemática" a una de las voces más acertadas en la revelación del escándalo. La prensa, que en su momento había ridiculizado sus denuncias, empezó a reconocer que ella había tenido razón.

En el documental, dirigido por Anne Alvergue y Debra McClutchy, se explora el tratamiento que Martha recibió, tanto por parte de los medios como de la administración Nixon, no fue solo un intento de ocultar la verdad, sino también una forma de mantenerla en su rol tradicional de esposa decorativa, callada y sumisa. En una época en la que las mujeres eran vistas principalmente como anfitrionas de eventos sociales, su resistencia a seguir este guion la convirtió en una figura incómoda para aquellos en el poder.

El efecto Martha Mitchell no solo describe el impacto de su figura en el contexto del Watergate, sino también cómo su valentía al desafiar el silencio impuesto sobre ella cambió el curso de la historia. A medida que las grabaciones de la Casa Blanca fueron desclasificadas y los periodistas Woodward y Bernstein confirmaron las acusaciones de espionaje por parte de Nixon, Martha Mitchell comenzó a ser vista bajo una luz diferente. Lo que había sido ridiculizado como paranoia y alcoholismo se transformó en una visión precursora de la verdad. Los carteles que surgieron en su apoyo, que decían "Martha tenía razón", reflejaron la creciente admiración por su valentía.



La tragedia de Martha Mitchell, sin embargo, fue que nunca vivió para ver cómo su figura era finalmente reconocida. Murió en 1976, solo un año después de la salida de Nixon del poder, y su nombre se perdió durante décadas en la vorágine de los eventos que rodearon el Watergate. A lo largo de los años, fue vista como una víctima más del sistema, relegada a una anécdota en la historia del escándalo. Pero hoy, 52 años después, su rol crucial como una de las primeras personas en hablar sobre la corrupción que azotaba la Casa Blanca ha sido revalorizado. Incluso en su funeral de la pobre mujer, una corona decía: "Martha tenía razón".

Muy recomendada.

3. Película para ver en Prime Video: Mi yo del futuro



Esta película se desvía de los caminos habituales del cine de desarrollo personal, explorando no solo la juventud y el amor, sino también los arrepentimientos que acompañan la mediana edad. La película se desarrolla en un verano previo al ingreso a la universidad de Elliott (Maisy Stella), quien, en su pequeña comunidad de Muskoka, Ontario, se enfrenta a la transición de la adolescencia a la adultez.

Elliott está a punto de cumplir 18 años, y vive rodeada de la belleza natural de su entorno y de su familia que ha cultivado arándanos por generaciones, pero se encuentra en un momento de incertidumbre. Tiene un bote en mal estado, dos amigas íntimas y una relación ¿amorosa? con una morocha que trabaja en la cafetería local. Sin embargo, Elliott está ansiosa por comenzar una nueva etapa en Toronto, sin saber que, en ese mismo verano, vivirá una experiencia que cambiará la perspectiva con que aborda el mundo.

Lo que comienza como una típica historia de juventud y descubrimiento, toma un giro inesperado cuando Elliott, junto a sus amigas, decide experimentar con hongos psicodélicos en una isla aislada. En un giro surrealista, Elliott se encuentra cara a cara con su yo futuro, 39 años (la incomparable Aubrey Plaza), quien le ofrece una serie de consejos sobre la vida, el amor y, especialmente, sobre los arrepentimientos del porvenir. La relación entre ambas versiones de Elliott es uno de los aspectos más atractivos de la película, un vínculo que no solo trasciende el tiempo, sino que se convierte en una reflexión sobre cómo nuestras decisiones presentes pueden determinar el curso de nuestra vida.



Se destaca la presencia de Aubrey Plaza como la versión futura de Elliott. Conocida por sus papeles de personajes sarcásticos y algo distantes, Plaza ofrece una versión más madura y algo cínica de su yo joven. A pesar de su tono más amargo, su interacción con Stella se convierte en el corazón de la película, mostrando cómo las decisiones de la vida nos afectan de formas inesperadas. Plaza no solo aporta su característico humor, sino también una vulnerabilidad que convierte a su personaje en alguien con quien podemos empatizar profundamente.

Las locaciones de la película, en un pequeño pueblo canadiense junto a un lago, juegan un papel fundamental en reforzar la atmósfera nostálgica de la historia. La belleza natural del lugar, con su luz suave y paisajes tranquilos, refleja perfectamente el estado emocional de la protagonista, atrapada entre el pasado y el futuro, el presente y el recuerdo. Esta atmósfera visual también es un guiño a esa etapa de la juventud, cuando todo parece posible, y al mismo tiempo, tan efímero.

Mi yo del futuro no es solo una historia para adolescentes, como no lo era la clásica Frankie y la boda (Fred Zinnemann, 1952, basada en la novela de Carson McCullers), su más obvio antecedente. Más bien, se trata de una reflexión para cualquiera que haya vivido esa fase de transición entre la juventud y la adultez, ese momento en que creemos que estamos dejando atrás lo que conocemos sin saber lo que nos espera. La película no solo explora las decisiones del presente, sino también el impacto que pueden tener en el futuro, una lección de cómo aprender a vivir con nuestras elecciones, incluso si algunas de ellas nos arrepentimos de ellas más tarde.



El trabajo de Megan Park como directora, junto con las poderosas interpretaciones de Maisy Stella y Aubrey Plaza, hacen que la película vaya más allá de ser una simple historia de desarrollo personal. Es un recordatorio de la importancia de valorar cada momento antes de que se convierta en un recuerdo lejano y de la inevitabilidad del paso del tiempo. 

Imperdible.

4. Serie para ver en Flow: Sangre



En su segunda temporada, esta destacada serie irlandesa de seis episodios repite la fórmula que la hizo tan cautivante. En la familia Hogan, siempre hay alguien que sufre, ya sea a causa de una enfermedad incapacitante o de un intenso tormento mental. Esta persona, con sus virtudes y defectos, se enfrenta a la difícil decisión de ser invitada a dejar este mundo. 

En esta ocasión, el foco está en Paul (Ian Lloyd Anderson), el yerno de Jim Hogan (Adrian Dunbar), un joven ansioso y atrapado en una profunda depresión que lo vuelve errático y pone en peligro tanto su bienestar como el de los que lo rodean. 



Su esposa, Fiona (Claire Keegan), ya carga una pesada corona de espinas para tener que lidiar con la acusación de haber asesinado a su primer marido, una acusación mantenida por Dez (Sean Duggan), el detective que investiga su muerte. Sin embargo, no es la única sospechosa. 

Jim Hogan también se encuentra bajo sospecha de la policía, y un grupo de jóvenes involucrados en negocios turbios que ocupan un galpón adyacente a donde él y su yerno trabajan también están en el centro de la investigación. La narrativa se despliega como las torsiones bajo presión de un tornillo que alterna el presente y el pasado mediante flashbacks, revelando las causas del malestar de Paul y las posibles motivaciones de aquellos que pudieran haberlo empujado hacia su trágico destino. 



Una secuencia clave, el festejo post-comunión de los hijos de Paul y Fiona, amplía la lista de sospechosos y es un brillante recurso de la guionista Sophie Petzal. En una celebración que se desarrolla en un pub, se reúnen varios miembros de la familia y vecinos, muchos de ellos con relaciones conflictivas con el fallecido. 

Sangre mezcla hábilmente el drama familiar con el thriller, ofreciendo intensos momentos de tensión y una resolución del misterio tan impactante como la de su primera temporada. Además, cuenta con las impresionantes locaciones rurales irlandesas y un elenco de actores que dan lo mejor de sí, que sudan la camiseta no solo enterrando cadáveres, sino también ofreciendo interpretaciones excepcionales. 

Muy recomendada.



5. Película para ver en Netflix: Los niños perdidos

El poderoso testimonio de Lesly Mucutuy, la mayor de los cuatro niños rescatados tras pasar 40 días perdidos en la selva amazónica colombiana, abre el documental Los niños perdidos, que relata la trágica historia de estos pequeños y su lucha por sobrevivir en uno de los entornos más implacables del planeta, poniendo el foco en las tareas de rescate.

El relato comienza con las desgarradoras palabras de Lesly: "Cuando desperté había mucha sangre (...) Escuchaba a mis hermanitos llorar". La tragedia se desató cuando la aeronave en la que viajaban los niños, su madre y otros dos adultos se estrelló en la jungla. De todos los ocupantes, solo sobrevivieron los niños: Lesly, de 14 años, Soleiny, de 9, Tien, de 4, y Cristin, de 1. Mientras enfrentaban el horror de la desolación y la pérdida, la joven Lesly asumió la responsabilidad de cuidar a sus hermanos, luchando por mantenerlos con vida en medio de un terreno hostil y peligroso, lleno de depredadores y sin recursos suficientes.



El rescate de los niños se convirtió en un esfuerzo conjunto de los militares colombianos y los voluntarios indígenas, quienes, a pesar de las tensiones y desconfianzas iniciales, trabajaron juntos para salvar a los pequeños. La operación, conocida como "Operación Esperanza", no solo destaca la valentía de los rescatistas, sino también el inmenso valor de la sabiduría ancestral indígena, que jugó un papel crucial en la localización de los niños, apelando a rituales como el consumo de ayahuasca para ser orientados dentro de la salvaje naturaleza.

Lesly, quien vio a su madre morir tras el accidente, y luego guió a sus hermanos a través de la selva, compartió con los rescatistas sus difíciles vivencias, como el momento en que pensó en abandonarlos, solo para regresar arrepentida y reafirmada en su papel de protectora. Durante su travesía, Lesly utilizó los conocimientos que su madre le había transmitido sobre la flora local para conseguir alimentos y sobrevivir en circunstancias extremas. Lo que narra sobre ella "arrastrándose de rodillas" mientras cuidaba a los más pequeños se convierte en uno de los momentos más conmovedores del relato.



El rescate de los niños, además de ser un milagro de supervivencia, también pone en evidencia el invaluable conocimiento de los pueblos indígenas sobre la naturaleza, un saber que, a pesar de siglos de exclusión, sigue siendo esencial para la vida en la selva. Los expertos en la región, como Alex Rufino, un indígena ticuna, destacaron cómo los niños nunca estuvieron "perdidos", sino bajo el cuidado de la selva y su tradición ancestral.

El documental de Netflix no solo se enfoca en el heroísmo del rescate, sino también en los desafíos que enfrentan las comunidades indígenas en Colombia, a menudo marginadas y mal entendidas por la sociedad en general. El desenlace de esta tragedia, con la supervivencia de los niños y la colaboración entre distintos grupos, subraya la importancia de reconocer y valorar la sabiduría ancestral que contribuyó a salvar vidas. 



Los niños perdidos es una conmovedora lección de unidad, sacrificio y la importancia de la colaboración en tiempos de desesperación, en un país asolado por el narcotráfico y las diferencias sociales.

Recomendada.

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