ENTRETENIMIENTO

Crímenes, engaños y confesiones al límite: 5 estrenos IMPACTANTES en streaming

Asesinatos en Yosemite, mentiras mediáticas, mujeres "demasiado" intensas y reencuentros familiares: 5 ficciones que despiertan emoción, tensión y preguntas incómodas.

Qué ver en Netflix, Prime Video, Disney+ y Max: las mejores series y películas para el fin de semana
Qué ver en Netflix, Prime Video, Disney+ y Max: las mejores series y películas para el fin de semana

Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.

Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix , Prime Video, Disney Plus y Max.

1. Miniserie para ver en Netflix: Indomable



En tan solo seis episodios, este policial con tintes de drama humano profundo se revela como una propuesta entretenida y eficaz, gracias no solo al compromiso actoral de sus intérpretes, sino también al deslumbrante entorno natural en el que se sitúa: el majestuoso Parque Nacional de Yosemite, de California. Con su geografía sobrecogedora —precipicios imponentes, cascadas caudalosas, bosques vastísimos—, este enclave del este californiano no actúa simplemente como decorado, sino que impone su propia fuerza narrativa. Rodada parcialmente en escenarios reales y complementada con filmaciones en Vancouver y Australia, la serie logra una armonía visual cautivante, convirtiendo cada episodio en una experiencia visual poderosa.

La historia se pone en marcha con una escena impactante: dos alpinistas se encuentran ascendiendo la icónica pared vertical de El Capitán cuando el cuerpo sin vida de una joven cae sobre ellos, casi provocando una tragedia mayor. La víctima presenta una herida de bala en la pierna y un extraño tatuaje en la muñeca, lo que plantea de inmediato el gran interrogante: ¿estamos ante un crimen, un suicidio o algo aún más turbio?

Este incidente da inicio a una investigación encabezada por Kyle Turner (Eric Bana), agente del organismo encargado de esclarecer delitos ocurridos en áreas protegidas. Obligado a trabajar en equipo, Turner se ve emparejado con Naya Vásquez (Lily Santiago), una flamante guardabosques que acaba de abandonar su labor como agente de la Policía de Los Ángeles y que llega al parque acompañada por su pequeño hijo y un pasado que la persigue.



Turner, marcado por una pérdida personal, se refugia en el aislamiento y el alcohol, mientras que Vásquez trata de mantener el rumbo en su nueva vida, sorteando tanto los desafíos del entorno como los fantasmas de su historia. La interacción entre ambos escapa, por fortuna, al lugar común romántico, dando lugar a un vínculo profesional tenso, honesto y funcional. 

Lily Santiago emerge como la gran revelación del elenco: su interpretación sensible, intensa y versátil —que transita entre la fragilidad emocional y la inteligencia mordaz— convierte a su personaje en el verdadero corazón de la serie. Eric Bana, si bien da vida a un perfil reconocible dentro del género, aporta sobriedad y fuerza escénica, logrando que su Turner resulte creíble incluso en sus silencios.

Los conflictos emocionales que sostienen el guion giran en torno a los vínculos entre padres e hijos, explorando hasta dónde se puede llegar en nombre de la protección o el abandono. Cada personaje refleja una variación distinta sobre este eje, construyendo un mosaico narrativo que se mueve entre matices sombríos y dilemas morales sin resolver.



Con figuras consagradas como el australiano Eric Bana (Hulk) y el siempre sólido Sam Neill (Jurassic Park), respaldados por un elenco secundario sin puntos débiles, una dirección fotográfica que exalta la belleza agreste del paisaje y una resolución dramática que no decepciona, Indomable se consolida como una de las apuestas más destacadas del catálogo reciente de Netflix.

Muy recomendada.

2. Miniserie para ver en Max: Sherri Papini: Atrapada en la mentira



¿Víctima de las circunstancias o narcisista irredenta?

A lo largo de sus cuatro episodios, el documental Sherri Papini: Atrapada en la mentira reconstruye con precisión el impactante caso de esta madre estadounidense, en apariencia ejemplar, que en 2016 desapareció en circunstancias estremecedoras para reaparecer días después con signos de violencia, afirmando haber sido secuestrada por dos mujeres latinas. Lo que en principio movilizó una masiva ola de solidaridad en la opinión pública, pronto se revelaría como una elaborada farsa, sostenida durante años, que causó daños irreparables tanto en su entorno íntimo como en la confianza del público.

Sin caer en el morbo ni en la explotación mediática, la serie ofrece una narrativa sólida y ágil, construida sobre un guion preciso que administra la información de manera inteligente, alternando momentos de sorpresa con pausas de reflexión. Los testimonios de familiares, amigos cercanos y profesionales de la salud mental aportan no solo contexto, sino también perspectivas disonantes que complican la figura de Papini. En lugar de dictar sentencia, el documental propone una exploración emocional y social del engaño, abordando tanto el dolor de quienes le creyeron como las necesidades afectivas y mecanismos manipuladores que permitieron que su mentira persistiera.



Uno de los mayores logros del documental es la inclusión de psicólogos forenses que, lejos de caer en reduccionismos, permiten comprender cómo ciertos rasgos de personalidad —como el narcisismo patológico, la compulsión por llamar la atención o el uso del rol de víctima— pueden operar como estrategias inconscientes para obtener afecto, pertenencia o control. Esta dimensión clínica se ve reforzada por el conmovedor testimonio de Keith Papini, su esposo, quien se convierte en una figura trágica: protector, crédulo y profundamente herido por la traición, su relato aporta un eje emocional contundente a toda la serie.

Desde lo visual, Atrapada en la mentira se caracteriza por una puesta sobria y eficaz: combina imágenes de archivo, recreaciones discretas y entrevistas profundas con un montaje que mantiene el interés sin ceder al sensacionalismo. Los guionistas logran construir a Sherri no como una villana unidimensional, sino como un personaje inquietante y ambivalente, que encarna las tensiones entre verdad y ficción, realidad y representación. El relato no busca cerrar el caso, sino más bien abrir preguntas en torno al deseo de ser amada, visible, necesaria... y cuánto puede llegar a lastimarse a los demás en nombre de esa necesidad.

La misma Sherri Papini aparece en una entrevista extensa que puntúa el documental y le otorga una última capa de complejidad. Es el espectador quien, en definitiva, debe decidir si está frente a una embustera calculadora o a una mujer atrapada en sus propios abismos emocionales.



Recomendada.

3. Miniserie para ver en Netflix: Demasiado

Demasiado, la nueva serie de Lena Dunham, confirma una vez más la singular voz de la creadora de Girls, que aquí vuelve a explorar el universo femenino contemporáneo desde una perspectiva tan aguda como incómoda, a la vez emocionalmente desbordada y genuinamente lúcida. Ambientada en un Londres estilizado, la serie sigue a Jessica (Megan Stalter), una neoyorquina de 35 años que, tras una ruptura devastadora, huye a la ciudad que siempre idealizó como una postal de las novelas de Jane Austen y las comedias románticas como Realmente amorUn lugar llamado Notting Hill.



Apenas llegada, en un gesto tan temerario como revelador, se sumerge en una relación con Felix (Will Sharpe), un músico de personalidad hermética, tan emocionalmente inaccesible como encantadoramente contradictorio. Lejos de seguir los códigos de la comedia romántica convencional, Demasiado propone una exploración desordenada y honesta de lo que significa desear, fracasar, entregarse y, sobre todo, ser "demasiado".

El guion de Dunham, lejos de buscar la simpatía inmediata del espectador, construye una protagonista incómoda, caótica, a menudo excesiva, con conductas propias de una niña de 12 años, pero profundamente humana. Jessica irrumpe en la vida de su ex, comete errores, se contradice, se expone, y, sin embargo, nunca pierde su complejidad. Stalter, más conocida por su rol en Hacks, ofrece una interpretación que equilibra fragilidad y desparpajo, elevando a Jessica por encima del estereotipo de la mujer emocionalmente desequilibrada para convertirla en una figura de resistencia afectiva: alguien que no se disculpa por sentir demasiado, por decirlo todo, por vivir con intensidad. Dunham retoma aquí uno de los ejes que ya había explorado en Girls: la patologización de las emociones femeninas en la cultura contemporánea, cuestionando las nociones de madurez, contención y aceptabilidad social que se imponen sobre las mujeres.

Felix, interpretado por Will Sharpe, que ya había destacado por su apocada sensualidad en la segunda temporada de The White Lotus, con su ya característica mezcla de vulnerabilidad y distancia, representa el reverso masculino del arquetipo emocional: el hombre que no sabe o no quiere sentir. Cantante de una banda de rock británico indie, su personaje se presenta como un cliché —el artista torturado, hermético—, pero Dunham lo subvierte desde dentro, evidenciando sus fragilidades no como gestos románticos sino como barreras que impiden el encuentro auténtico. La tensión entre ambos es constante, verbal, psicológica, pero nunca resuelta: sus discusiones, más que obstáculo narrativo, son el centro gravitacional de la serie, donde se pone en juego una visión áspera y veraz de las relaciones modernas.



La serie hace del artificio un recurso autorreflexivo: cada episodio lleva el título parodiado de films británicos y estadunidenses relacionados con lo amoroso, lo que enmarca el relato en una conversación intertextual con las representaciones culturales del amor, aunque sin imitarlas ni rendirles pleitesía. El Londres que habita Jessica no es el de Notting Hill, ni el de Jane Austen, -la mirada de Durham es lo suficientemente áspera como para permitírselo- sino un espacio deslocalizado y simbólico, lleno de rupturas lingüísticas, de diferencias culturales, de equívocos y desplazamientos. Las locaciones, más que postales turísticas, funcionan como escenarios fragmentados donde la protagonista intenta reescribir su propia historia, rodeada de londinenses excéntricos en sus conductas y desbordes.

La serie también destaca por su diseño visual y de vestuario, que mezcla lo excéntrico con lo cotidiano, lo glamoroso con lo ridículamente barato o infantil, como una metáfora estética del vaivén emocional de la protagonista. Y aunque los personajes secundarios no siempre tienen el tiempo para desarrollarse plenamente, su sola presencia —con figuras como Naomi Watts, Stephen Fry, Rita Wilson, Richard E. Grant o Rita Ora en apariciones fugaces— aporta una textura coral al universo narrativo. 

Dunham, como guionista y directora, no pretende agradar ni moralizar, sino invitar a pensar el amor desde lo incómodo: desde la ruptura, la disfunción, la diferencia y el deseo de no ser domesticadaDemasiado atraviesa, dos bodas, un funeral, recitales, padres poco convencionales, un duelo y no se conforma con narrar una historia de amor plena de momentos de intimidad bien logrados, sino que la convierte en campo de batalla para discutir cómo nos permitimos sentir, quién tiene derecho a equivocarse, y cómo las mujeres que se atreven a ser demasiado intensas, demasiado vulnerables, demasiado sinceras— son todavía vistas con sospecha.



En tiempos donde la comedia romántica tiende a reciclar fórmulas anestesiadas, Demasiado apuesta por el caos emocional, el exceso narrativo y la autoconciencia feminista. No es una serie para todos los gustos, pero es precisamente en esa falta de complacencia donde encuentra su valor. Con una mirada tan feroz como tierna, Lena Dunham firma una obra que reivindica el derecho a fallar, a sentir sin medida, y a amar sin garantías.

Recomendada.

4. Película para ver en Disney Plus: Mazel Tov



La más reciente película de Adrián Suar, confirma su crecimiento como director y narrador al ofrecer un drama familiar conmovedor, equilibrado y honesto. Ambientada en el seno de una familia judía porteña, la historia comienza con el regreso a Buenos Aires de Darío (interpretado por el propio Suar), quien llega desde Nueva York para participar del casamiento de su hermana y del Bat Mitzvá de su sobrina. Sin embargo, la inesperada muerte de su padre transforma los festejos en un proceso de duelo, reencuentros y verdades silenciadas que lentamente salen a la luz. 

El film se desliza con fluidez entre la comedia y el drama, sin caer nunca en lo predecible ni en lo edulcorado. Suar dirige con sensibilidad y madurez, apoyado por un guion preciso de Pablo Solarz que le permite explorar los vínculos familiares sin estridencias ni golpes bajos. 



La película se potencia aún más gracias a un elenco coral sólido y bien equilibrado. Fernán Mirás sobresale en el rol del hermano mayor, especialmente en un monólogo final que reafirma su talento actoral. Natalie Pérez encarna con convicción a la hermana del medio, atrapada entre sus aspiraciones personales y las limitaciones impuestas por una estructura familiar patriarcal. Benjamín Rojas -como el menor de los hermanos- ofrece una actuación sobria y matizada, mientras que Lorena Vega aporta una dosis precisa de humor y melancolía como la ex pareja del personaje de Suar, ya agotada de sostener emocionalmente a un hombre encantador pero demandante. También los roles secundarios, como los de Alberto Ajaka y Rodolfo Ranni, suman espesor emocional al relato sin caer en estereotipos.

Con un enfoque respetuoso hacia las costumbres judías, pero sin reducirse a una única mirada identitaria, Mazel Tov explora con sensibilidad temas universales como el perdón, la pérdida, el sentido de pertenencia y los lazos familiares.



Tras su paso exitoso por festivales internacionales y su consagración como la película argentina más vista del año, esta producción representa un hito en la carrera de Adrián Suar. Alejada del tono caricaturesco de algunas de sus comedias previas, aquí opta por una narrativa más contenida, íntima y honesta, que logra tocar fibras muy profundas sin necesidad de artificios.

Muy recomendada.

5. Película para ver en Prime Video: La lista negra



Estrenada en Argentina como El libro negro en 2007, dirigida por el provocador y versátil Paul Verhoeven, es un thriller de impecable factura que combina el entretenimiento del cine de espías con una poderosa meditación sobre la ambigüedad moral en tiempos de guerra. Con esta película, Verhoeven regresó al cine europeo tras décadas en Hollywood, y lo hizo con una obra ambiciosa, absorbente y profundamente personal, que demuestra su maestría narrativa y visual sin renunciar a su característico filo subversivo.

Ambientada en los últimos años de la ocupación nazi en los Países Bajos, el guion sigue la historia de Rachel Stein (Carice van Houten), una joven cantante judía que se une a la resistencia tras perder a su familia en una emboscada. Asumiendo una nueva identidad, se infiltra en la sede de la Gestapo y seduce al oficial alemán Ludwig Müntze (Sebastian Koch), enfrentando dilemas éticos, traiciones brutales y alianzas impredecibles. Lo que podría haber sido una historia clásica de heroísmo se transforma, bajo la mirada de Verhoeven, en un drama turbio y apasionante donde nadie es completamente inocente ni totalmente culpable.

La dirección de Verhoeven brilla por su virtuosismo formal y su valentía conceptual. Fiel a su estilo, evita la solemnidad del cine bélico convencional: introduce erotismo, violencia cruda, giros impredecibles y una puesta en escena que jamás se regodea en lo histórico como ornamento. El estilo visual   resalta los contrastes entre luz y sombra, verdad y engaño, y convierte cada escena en una tensión sostenida entre la supervivencia y la traición. Como en sus mejores obras (El cuarto hombreRoboCopEl vengador del futuroBajos instintos), Verhoeven no teme incomodar al espectador, obligándolo a cuestionar las nociones prefabricadas de heroísmo y victimismo.



Carice van Houten ofrece una actuación monumental como Rachel, dando vida a un personaje tan complejo como carismático. Su interpretación mezcla vulnerabilidad, astucia, sensualidad y coraje, convirtiéndola en una de las heroínas más inolvidables del cine europeo. Sebastian Koch también logra dotar de humanidad a un personaje ambiguo, alejándose del arquetipo del villano nazi para proponer un retrato más matizado de la guerra y sus participantes. El resto del elenco —Tom Hoffman, Halina Reijn, Waldemar Kobus— completa con solidez un conjunto interpretativo que nunca cae en tonos grisáceos.

El libro negro fue una película ampliamente celebrada por la crítica internacional y recibió numerosos premios y reconocimientos, siéndola más cara jamás producida en los Países Bajos en su momento, y también una de las más exitosas. Fue elegida por el Netherlands Film Festival como la mejor película holandesa de todos los tiempos en 2008 y representó a su país en los premios Oscar. Su guion, coescrito por Verhoeven y Gerard Soeteman, equilibra magistralmente el suspenso con la densidad moral, manteniendo al espectador en vilo hasta el último minuto.



Imperdible.

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