De cara a las elecciones de 2025, LLA y el PRO abrieron el debate sobre si competir en unidad o no. Si bien la idea siempre estuvo presente desde que el partido amarillo funcionó como principal e indispensable aliado del oficialismo, la novela de idas y vueltas comenzó cuando el presidente Javier Milei convocó al exmandatario Mauricio Macri a un acuerdo para "arrasar con el kirchnerismo".
Después de esas declaraciones, desde el oficialismo enfriaron los paños y criticaron al PRO por apurarse a la hora de hablar de listas. "Para eso falta un poco", dijo el jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Desde el partido amarillo, entonces, decidieron comenzar un operativo clamor a fin de presionar a La Libertad Avanza, aunque no tuvieron mucho éxito.
Del otro lado, el oficialismo presiona al PRO con el ultimátum "juntos o separados en todos los lugares", incluso en aquellos donde al PRO le convendría ir por separado porque cree que puede ganar, para entonces ser quien define las condiciones del acuerdo.
Qué pone en juego el PRO
La discusión en el PRO está entre preservar la identidad partidaria o buscar una mejor posición a la hora de competir en las legislativas. Sucede que el partido amarillo tiene mejores chances de retener diputados siendo socio minoritario de LLA que yendo por sí mismo.
Esto porque pone en juego 23 (7 en la PBA) de sus 37 bancas y podría conservar alrededor de 15 si forma parte de una coalición que puede ser mayoritaria. Pero si concurre solo a las elecciones, difícilmente llegue a ese número porque la mayoría de los que fueron sus votantes se inclinarán por apoyar a los candidatos identificados, sin matices, con el Gobierno.

Reforma electoral
En toda esta estrategia es clave la decisión que se tome sobre el futuro de las PASO. El Gobierno insiste con su eliminación a nivel nacional, proyecto que se debatirá en las sesiones extraordinarias. Y dado que no sumaría suficientes voluntades para lograrlo, LLA podría aceptar una suspensión.
Si se alcanza dicha suspensión de las primarias, se daría una modificación del calendario electoral 2025. La fecha que apura las estrategias es la del cierre de alianzas nacional, establecida para el 15 de mayo. Sin esta instancia electoral, esa definición podría postergarse y dar más tiempo para llevar a cabo las negociaciones interpartidarias.
Esa idea de dar oxígeno a las conversaciones, sobre todo en medio de las tensiones entre el PRO y La Libertad Avanza, se completa con la propuesta de reforma política en la Ciudad de Buenos Aires. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, hizo un llamado a sesiones extraordinarias que se desarrollarán entre el 28 de enero y el 28 de febrero.
En su temario se destaca la propuesta de desactivar las PASO. El proyecto plantea la eliminación de cuajo de la instancia de votación para los cargos legislativos porteños. Además, busca adelantar las elecciones locales a, como mínimo, mediados de mayo, antes del cierre de alianzas nacionales.

Sin primarias, los partidos deberán definir sus candidaturas de forma interna en lugar de someterlas a la voluntad de la población, lo cual parece ir en contra del discurso "anti-casta" que caracteriza al Gobierno. De esa manera, todo quedaría en manos de los aparatos partidarios y de elecciones internas en las que cada vez participa menos gente.
Pero además, tensiona las posibilidades de alianza entre el oficialismo y el PRO, al obligar al partido amarillo a acordar la definición de listas sacando la alternativa de jugar una interna con candidatos propios y que el votante decida.
Sin embargo, con las elecciones generales en la Ciudad en mayo y el cierre de alianzas postergado (es decir, si se suspenden las primarias tanto en CABA como en Nación), entonces los partidos dispondrán de más tiempo para sentarse a negociar el control de la lapicera. Eso podría facilitar el intercambio entre el PRO y La Libertad Avanza y allanar el camino hacia una alianza electoral.
Alianzas alternativas
De todos modos, el partido liderado por Mauricio Macri no deja de considerar otras alternativas.
A nivel nacional, el acuerdo LLA-PRO parece inevitable debido al debilitamiento del respaldo electoral del partido amarillo y la cercanía ideológica entre el votante libertario y el macrista. Será la propia base electoral la que termine por definir la confluencia entre ambos espacios.
Pero en la Ciudad el escenario parece ser otro. El PRO ve un territorio en el que tiene chances de ganar, por lo que podría apostar a sumar fuerzas con otros espacios a fin de debilitar a La Libertad Avanza.
En esa línea, algunos consideran la posibilidad de reflotar Juntos por el Cambio: se trata de una alianza centrista que unió al PRO con la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica.
Sucede que la idea de formar alianzas con La Libertad Avanza no parece ir por buen camino en la Ciudad, y tampoco sería ventajoso hacerlo con el peronismo, debido al carácter antikirchnerista del votante porteño.