Entrevista a fondo

Luis Tonelli: "Si Milei trastabilla, Patricia Bullrich lo empuja al abismo"

Con una mirada afilada sobre la coyuntura, el académico Luis Tonelli advierte que el modelo de La Libertad Avanza depende del respaldo de Donald Trump y de la muñeca del ministro de Economía Luis Caputo para conseguir dólares. Además, analiza el rol neutralizador de Diego Santilli y la trampa peronista, un escenario donde a Cristina no le conviene que surja un líder con capacidad para jubilarla.

“Milei estuvo triste el día que Cristina fue presa”, señala el politólogo Luis Tonelli.
“Milei estuvo triste el día que Cristina fue presa”, señala el politólogo Luis Tonelli.
Ramiro Gamboa 14 julio de 2026

Se hace un café en el noveno piso de un edificio icónico de Retiro. Abajo, en la entrada que custodian los encargados que lo adoran, descansa su moto. Adentro, en el departamento, se acumulan los pianos. Luis Tonelli se mueve por el espacio con una soltura que desmiente el peso de su currículum. Es gracioso, veloz, y dispara chistes con la misma naturalidad con la que desmenuza la historia argentina.

Tonelli es un politólogo auténtico. Anda en moto, es fanático de los fierros, no es solemne y afirma que su vida, en el fondo, es pura diversión.

Para entender esa mezcla de erudición, bohemia y practicidad, hay que rebobinar hacia el sur del conurbano bonaerense. A un hogar católico y sobrio de Quilmes, habitado por sus padres, a quienes los vecinos consideraban "dos santos". 



La madre de Luis, hija de italianos de Perugia, era modista de alta costura y catequista. Nació en la capilla de la cuadra, en un todavía despoblado Quilmes Oeste, porque el abuelo materno de Tonelli fue el primer casero de ese templo. 

El abuelo plantó los árboles y compró los lotes linderos, al punto de que la capilla terminó integrada a la casa familiar. El pequeño Luis iba al jardín de infantes caminando por el interior de su propia vivienda. "Mi familia era y es muy querida en el barrio. En la capilla, mi papá, Nacho, reemplazaba muchos domingos al cura salesiano para dar misa (llegó a ser Ministro de la Eucaristía) y mi mamá Tere era catequista", detalla Luis en diálogo con El Economista.

El padre de Luis Tonelli, descendiente de italianos de Parma, era un hombre del Renacimiento perdido en el conurbano. Había estudiado bioquímica y  electrónica , sabía de historia, de arte y tenía una memoria capaz de recitar páginas enteras de cualquier obra clásica. En su juventud lo habían echado de la Universidad de la Plata, donde recibió un sablazo en la espalda durante una manifestación contra Perón. Eran años donde Perón quemaba iglesias, y en la casa de los Tonelli, católicos hasta la médula, el antiperonismo era furioso.



—Mis padres cocinaban con agua bendita —ironiza—. Siempre estaban dispuestos para ayudar a quien lo necesitara. Y mi viejo era un negado para la guita brutal. Un bohemio absoluto.

Ese hombre, el padre de Luis, culto e impráctico para los negocios, unió la electrónica con la bioquímica y montó en su taller una de las primeras empresas de electromedicina. Construía equipos de altísima complejidad para hospitales, puliendo él mismo, a mano, los hilos de platino para medir el voltaje del pH en la sangre. Fabricaba tres equipos al año y con eso vivían. No pasaban hambre, pero Luis dormía en el living-comedor y tenían"un Renault 4, después reemplazado orgullosamente por un Renault 6". 

En esa casa, Luis creció jugando a adivinar compases de música clásica y escuchando cuentos de historia de su papá, quien tenía su taller en el fondo de la casa, al que Luis corría cuando llegaba de la escuela.



Mientras concurría a la Universidad del Salvador, gracias a una beca, a los libros de ciencia política que hablaban sobre el peronismo, Luis los tenía que forrar para leerlos a escondidas en su casa. Le tenía más miedo a hacer sufrir a sus padres que a la dictadura militar. Estudió Ciencia Política en la Universidad del Salvador, pero su carrera académica había arrancado mucho antes.

En 1983, siendo apenas un estudiante, tuvo como sede de su beca CONICET al Instituto Di Tella. "Ahí conocí a  la Fórmula 1 de las ciencias sociales", dice. Tuvo la suerte de ser mentorado por grandes como Manuel Mora y Araujo

Cuando cursaba el tercer año de su carrera, ya daba clases en la Universidad de Buenos Aires. Primero en el CBC y luego Sociología Sistemática y daba a Marx. "Siempre quemé etapas rápido con los libros. A mí siempre me gustó mucho la noche, pero me gustaba mucho el día, Opus Day y Opus Night" y se ríe.



El gran salto ocurrió en 1991. Durante un congreso de Ciencia Política, presentó un paper que deslumbró al influyente profesor inglés Alan Ware. Tonelli, quien había ganado la beca Chevening, terminó haciendo sus estudios de doctorado en el Worcester College de la Universidad de Oxford. Viajó con su familia y sus dos hijos pequeños, Clara y Rafael, terminaron jugando en el Main Quad de césped verde del college, frente a la sala solemne donde habían velado al duque de Worcester

Vivieron rodeados de lagos, capillas antiquísimas y los imponentes órganos musicales de las iglesias. Luis Tonelli se quedó junto a su familia casi una década en Europa. Durante esos años noventa, además, fue Director Ejecutivo de la Cátedra de Estudios Argentinos en la Universidad de Salamanca, entre 1996 y 1998.

Tonelli regresó a la Argentina en 1999 para ser Director General de Planificación Estratégica y de Relaciones Institucionales en el Ministerio de Economía durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Tras el colapso de aquella gestión, volvió a su lugar natural: la universidad. Fue elegido tres veces Director de la Carrera de Ciencia Política de la UBA, cargo que ocupó entre 2010 y 2016.



Hoy, Tonelli es titular de la cátedra de Política Argentina en la UBA y enseña en maestrías de Flacso, UNTREF y CEMA. Cuando habla de la historia del país, no usa el bronce, sino el barro. Para él, el problema argentino es cíclico, un péndulo que arranca en la mismísima creación del Virreinato del Río de la Plata, un invento burocrático, militar y para frenar a los ingleses y portugueses. 

Desmitifica la historia oficial sin piedad: "El crecimiento de Buenos Aires fue balístico desde 1777. La clave fue que para sustentar ese virreinato defensivo, la Metrópolis reubicó la mina de Potosí, sacándosela a Perú, y colocándola bajo la órbita administrativa de Buenos Aires. Ya desde esos tiempos, desde allí se repartían los ingresos para las intendencias.Ese esquema, de Carlos III, persistió en los proyectos constitucionales fracasados pero muy especialmente en el de 1853. Es que no había pasado mucho tiempo. El virreinato sólo duró 40 años, y luego de 40 años de aventuras y desventuras, empezó la organización nacional en serio, con la Constitución de 1853". 

Si se le pregunta a Tonelli qué es lo que mejor hace en la vida, no duda. No son los papers ni los cargos de gestión ni su presencia en los medios. Su vocación, heredada de su padre, "casi un cura", es pararse frente a un aula.



—Me apasiona; estoy esperando dar clases. Ya terminó el cuatrimestre y me queda la maestría que doy el viernes. Espero a las 7 de la tarde para ir a dar clases —dice. 

Porque para Luis Tonelli, el niño que atravesaba una capilla para ir al jardín de infantes, el intelectual que envuelve la erudición en chistes, enseñar es el acto más sagrado de todos. Dar clase, reflexiona, es dar misa.

Luis Tonelli - Foto: Aníbal Greco
Su vocación, heredada de su padre, "casi un cura", es pararse frente a un aula.



—¿Qué evaluación hacés del gobierno de Milei? —le pregunta El Economista a Luis Tonelli. 

—El gobierno de Milei es otro intento de ruptura al extremar el ciclo que se instaura. En este caso, se trata de una etapa que, en teoría, tendría que estar ligada a las finanzas y a las inversiones; debería ser el momento de la confianza.

En nuestra Constitución Nacional ese ciclo está presente. La primera parte, Derechos y Garantías, es casi única en el mundo, la más garantista de todas, y data de 1853.



Fue inspirada en la Constitución de California, que sentó las bases para que se admitiera años después el matrimonio igualitario. Los trece primeros capítulos de las "Bases" de Alberdi sirven para señalar a la constitución californiana como la más liberal del mundo. Alberdi la tomó como modelo con un objetivo claro: atraer inversiones e inmigrantes. "La constitución fue liberal para atraer a Europa, no para limitar el poder político".

El progreso iba a llegar de la mano de esa coyuntura específica, la Pax Británica —esa etapa de hegemonía mundial inglesa que aseguraba el libre comercio—. Había muchas inversiones disponibles y, por otro lado, una Europa hacinada, castigada por guerras napoleónicas recientes. Constituyó un esquema para atraer capital humano y financiero a partir de asegurar derechos de propiedad. 

En las "Bases" de Alberdi se encuentra todo eso. Sin embargo, resulta importante advertir una contradicción. Allí se justifica la continuidad de los caudillos y las burocracias provinciales para asentar sobre ellas la Constitución liberal. "Son los bueyes con los que nos toca arar", dirá Alberdi.



En consecuencia, la idea fue armar una constitución liberal que los federales aceptaran. Porque los federales del interior, como Urquiza, sí querían dejar pasar a los ingleses y a los franceses para comerciar con ellos.

Como resulta evidente, un aspecto representa el país real, que luego se transformó en el país del peronismo. Porque los caudillos se reconvirtieron en esos conservadores, se plegaron al peronismo, obviamente.

Y, del otro lado, quedó el mundo ideal. "Qué Argentina tendríamos sin el peronismo". Ése es el sueño húmedo de los gorilas. Un mundo evanescente.



Ese mundo no peronista debe sobreactuar siempre. Se asumen como la civilización contra la barbarie, todavía. Y es el modo que han encontrado los no peronistas para poder endeudarse y conseguir los dólares para una economía bimonetaria. Por su parte, el peronismo aprovecha las etapas donde los dólares abundan para enchufarle retenciones al campo y poner cepos.

El progreso, según Alberdi, lograría sacarse de encima a los caudillos, pero al ser canalizado a través de los gobernadores, llegó sólo a las élites provincianas. 



Hoy, el esquema argentino comprende a muchas provincias. A los gobernadores les conviene apoyar al gobierno nacional y recibir plata a cambio de respaldo en el Congreso. En la Argentina, las provincias hacen política nacional. Negocian políticas nacionales con el presidente —responde Tonelli. 

—¿Considerás que alguno de los gobernadores se va a animar a presentarse como candidato a presidente?



—Dentro del peronismo, todos quieren ser candidatos; Perón decía que en su bolso todo peronista llevaba el Bastón de Mando

Por un lado, está la cuestión sobre si Milei termina con los ciclos de "populismo vs repúblicanismo" que finalmente han dependido mucho de los factores externos.

Hoy este modelo perdura gracias a Trump. Por ese motivo, la actitud del presidente Milei de ser un Mini Me de Trump fue tan inteligente como revulsiva y decisiva para su supervivenciaHabrá que ver qué le pasa a Trump.



Porque hoy no hay reservas todavía para enfrentar una corrida. Se tiene a Trump y al Scott Bessent.

Mini Me
Tonelli: "La actitud del presidente Milei de ser un Mini Me de Trump fue tan inteligente como revulsiva y decisiva para su supervivencia"

—Si a Trump le va mal en las elecciones de noviembre, ¿ese escenario puede afectar al gobierno de Milei?



—Depende. Tiene que perder Trump por muchísima diferencia y desencadenarse una crisis que barra con el Tío Scott. Dificil. 

Pero existe con Milei una cuestión interesante.



Siempre hubo un institucionalismo procapitalista representado por el no peronismo. Y existía el poder pro mercado interno, pro consumo y proteccionismo, representado por el peronismo. 

Pero de repente Milei pasa a expresar el poder. No las instituciones. Surge un cuasi-peronismo libertario. Como un Menem, pero inverso,reloaded. Desde el centro mediático, a las provincias.



Porque Menem no dejaba de ser peronista, en parte porque retenía toda su base conservadora del interior. Por tal motivo, las reformas de segunda generación nunca prosperaron. Significaba reformar sus propias provincias.

Menem también sobreactuó como los antiperonistas; se cortó las patillas.

Es el karma del antiperonismo: sobreactuar. Demostrar que Argentina se trata de un país del primer mundo. No por el hecho de serlo, sino para que vengan las inversiones.



—¿Y las inversiones van a venir?

—La cuestión política debería estabilizarse. El problema radica en que, si se elige como enemigo al enemigo del modelo, se genera una contradicción en los términos, porque nunca se logra la consolidación. Con ese miedo se pueden ganar las elecciones, pero no tener investment grade. Con Milei han venido menos inversiones. Sin consumo, para qué van a invertir en abastecer el mercado local. Otra cosa es el campo de la Energía. Ahí sí se abre un nuevo panorama.

—¿Se puede lograr la viabilidad económica si se mantiene esta dinámica política?



—Ésa es la contradicción local. En la Argentina, lo políticamente necesario resulta económicamente contraproducente.

Porque existe un esquema redistributivo con las provincias y el conurbano. Gran parte de la Argentina está colgada. Pero todo empeora si las dejamos afuera. Hay que incluir a las provincias productivamente.



Recién ahora algunas provincias empiezan a querer producir divisas.

—En este escenario, ¿a quién prefiere Milei como adversario principal? ¿A Cristina, a Kicillof o a los dos?



Prefería a Cristina, pero quedó detenida. Milei no ordenó su detención. Fue la Corte Suprema la que dejó su condena vigente. Y la Corte no tiene nada de mileísta.

—¿Considerás que Milei estaba triste el día en que Cristina quedó detenida?

—Sí, obvio. Wellington fue famoso gracias a Napoleón.

En política, tu verdadero enemigo es el que tiene la capacidad de jubilarteEl enemigo de Milei se llama Patricia Bullrich o Mauricio Macri. El enemigo de Alfonsín era Angeloz. El enemigo de Menem era Duhalde. El enemigo de Cristina era Scioli.

—¿Patricia Bullrich es un peligro para Milei?

—Totalmente.

—¿Por qué?

Si Milei trastabilla, Patricia Bullrich lo empuja al abismo. Como haría cualquier político. 

Existe una conexión con LLA y el peronismo muy interesante que a Milei se le complicó cuando detuvieron a Cristina. Porque Milei, en la primera elección a presidente en 2023 y en la anterior a diputado en 2021, ganó con parte del voto peronista, claramente.

Resulta un esquema transversal. Armó una grieta contra la grieta. Estaban los dos polos (el de Cambiemos y el del peronismo) y Milei se ubicó en el medio.

De ese modo quedó en el centro de la grieta. Un centro extremo.

Horacio Rodríguez Larreta se encontraba en el centro moderado, pero fue a cazar delfines a un bosque. No había moderados. Estaban todos calientes.

Después Patricia, obviamente aconsejada por los politólogos, recibió el mensaje de que, al haber ganado la interna, debía en la primera vuelta moderarse para captar a los indecisos, como ocurre en todo el mundo. 

Sin embargo, necesitaba exacerbar el discurso e ir más al extremo porque estaba Milei. Milei le comía ese electorado de centro; él captó a un sector que no estaba atrapado en la polarización tradicional, ya que no era un voto gorila; era un voto anticasta

Milei Patricia
"Si Milei trastabilla, Patricia Bullrich lo empuja al abismo"

—¿Milei va a lograr sacarle votos al peronismo otra vez?

—Milei era el híbrido, no el votante que sigue distribuido entre los polos peronista y no peronista. Cuando Milei se fue para el lado gorila, por obligación, el votante peronista desapareció.

En la última elección de 2025 calcó el voto de Macri de 2015. Frente a esto, ¿puede volver sobre sus pasos? Sí, Milei puede hacer lo que quiera, pero debe concretarlo. Aunque por ahora perdió la posibilidad de cambiar el sistema político argentino al reproducir la polarización peronismo-antiperonismo.

Basta con imaginar si generaba una especie de polarización pre-Perón. Le sacaba el conservadurismo popular al peronismo de las provincias, con el cual mantiene buenas negociaciones.

La estrategia marca la necesidad de incluir al peronismo provinciano; la táctica indica ponerse en contra del peronismo.

Para ganar resulta necesario hegemonizar el propio espacio. Milei es el león, pero si aparece un gato o un pato por fuera, el modelo fracasa. Si fuera Milei, no sería tan vehemente con la eliminación de las PASO. Milei siempre se imagina en el escenario más positivo. Eso resulta buenísimo para un número 9. Pero no para un 5, en términos de fútbol. Hay que armar juego.

—¿A Milei no le conviene eliminar las PASO?

—No. Porque puede necesitarlas para que adentro jueguen Patricia Bullrich y Mauricio Macri. Lo bueno de las PASO es que sirven para evitar la fuga: se amenaza con las PASO o se negocia gracias a ellas. Con ese instrumento, Milei evita la fuga de votos por fuera de su estructura.

Macri en 2019. Se presentaron Lavagna, Gómez Centurión y Espert. Le sacaron siete puntos y perdió.

El peronismo en primera vuelta sacó 48%. Ese mismo número se había logrado en la segunda vuelta de las elecciones de 2015. ¿Por qué motivo? Porque Massa jugaba por afuera.

Al sumar los votos de Massa y los de Scioli, el resultado alcanza el 48%. Esa cifra se repite invariablemente, porque los votos van siempre al mismo lugar.

Lo que hizo Milei fue la estrategia massista de 2015, corregida y aumentada por la crisis. Se ubicó en el centro de los polos continuistas

—Si elimina las PASO, ¿Milei tiene más riesgo de que Macri juegue por afuera?

—No dispondría de las herramientas institucionales para decirle que juegue por dentro Pero Mauricio Macri se conforma con que Milei no le arrebate su bastión familiar y empresarial: la ciudad de Buenos Aires.

—¿Jorge Macri logrará ser el candidato de La Libertad Avanza el año que viene?

—Jorge Macri enfrenta el mismo problema que padece todo el no peronismo frente a Milei: ¿para qué se va a votar a un imitador si existe el original? Frente a ese escenario, la única alternativa es que su primo amenace con hacerle perder las elecciones al presidente.

El mensaje de los Macri es que no molesten en la Ciudad. Cuando alguien se hace el malo, siempre surge un problema: puede aparecer uno peor. 

—¿A qué vino Santilli?

Santilli vino a superar la gaffe Adorni, pero también a neutralizar al Pro. La política funciona de esa manera. El revólver se lo entregan al nuevo aliado que abandona a sus viejos compañeros. Y el mensaje es: "Matá a tus viejos amigos y así resultás creíble". Eso representa Santilli.

Así opera la política. Transformismo. Agarrar a los leones ajenos y transformarlos en zorros propios. Existe el poder para hacerlo. 

Santilli es un dirigente muy inteligente. Lo que ocurre es que tiene figuras con mayor seniority por encima. No encarna un fenómeno rupturista. Santilli es un MiniScioli y es cero rupturista. La escuela de Scioli resulta impresionante. Con Scioli se entiende lo que significaba el paradigma de la cercanía.

Hubo en la Argentina dos pioneros de la nueva política. Uno fue Scioli y el otro, Horacio Rodríguez Larreta. Rodríguez Larreta encarnaba la cercanía de la gestión. Si se caía una enredadera y nadie lo había notado, llamaba Horacio para avisar y prometía que al día siguiente, a las 9:05, pasaría el camión. A las 9:05 se escuchaba el vehículo. A las 9:10 volvía a llamar Horacio para preguntar si ya había pasado. Era la cercanía de la gestión, un fenómeno producido solamente en la Ciudad de Buenos Aires.

Scioli representaba la gestión de su propia cercanía. Si ocurría un problema, uno miraba hacia el costado y ahí estaba Scioli. 

Scioli Larreta
"Hubo en la Argentina dos pioneros de la nueva política. Uno fue Scioli y el otro, Horacio Rodríguez Larreta"

—¿Cristina Kirchner busca desgastar a Axel Kicillof del mismo modo que lo hizo con Daniel Scioli en 2015?

—Más bien quiere borrar a Kicillof del mapa. Porque siempre conviene que gane el opositor antes de que triunfe quien viene a jubilar al líder.

—¿Eso explica la interna entre Cristina y Kicillof?

—Siempre. En la Argentina ocurre eso. Cristina prefiere perder y seguir detenida a que gane Kicillof y quedarse sin la posibilidad de volver al poder.

—¿Por qué Cristina sostiene que Kicillof la desconoce?

—Porque la puede jubilar. Kicillof cometió un error. Tendría que haber sido más zorro. La traición ocurre cuando se tiene el poder para traicionar, no antes. ¿Cómo se va a clavar un cuchillo si todavía no se lo tiene en la mano? La política es el arte de la traición. Para generar un fenómeno nuevo, resulta necesario dejar atrás lo viejo, y lo viejo son los amigos o los padres. Hay que ser maquiavélico. Pero el más maquiavélico es quien afirma que Maquiavelo ha muerto. El más maquiavélico es aquel que asegura no serlo. Si yo admito ser maquiavélico, en ese mismo momento dejo de serlo.

—¿Cuándo traicionó Kicillof a Cristina?

—Cuando dejó de mencionarla en los actos. Cuando no la consultó. Cuando no quiso poner a sus candidatos. Ahí se produce el enfrentamiento con La Cámpora. Kicillof está, de alguna manera, condenado a acordar con los intendentes. 

—¿Cómo se va a resolver esa interna? ¿Van a ir a unas PASO?

—Atravesamos un momento de gran incertidumbre. La duda sobre el no peronismo pasa por saber si va a seguir como el espacio clásico antiperonista o si mutará hacia otra cosa. Si ocurre esto último y se arma en el mileísmo un conservadurismo popular, como el previo a la aparición del peronismo, como contrapartida puede surgir el socialismo. 

Del lado peronista, siempre hubo conducción. Cuando se habla de no peronismo, se refiere a una horizontalidad quilombera. El peronismo ejerce la conducción cuando ejerce el poder. La marcha peronista implica estar todos unidos si se triunfa. Si existe una gran posibilidad de ganar porque el modelo de Milei se desgaja y aparecen el Gato y Patricia, ahí queda el no peronismo dividido. ¿El peronismo va a perder esa oportunidad por no aceptar a Kicillof? Resulta poco probable. 

Por ahora, el modelo de Milei solo funciona gracias al respaldo de Trump y de Scott, que actúan como un banco central. Las reservas las tiene Estados Unidos. Cuentan con los dólares; por lo tanto, si alguien quiere desatar una corrida, y Washington pone los dólares, podrían comprar caro y vender barato. 

Scott Trump
Tonelli: "El modelo de Milei solo funciona gracias al respaldo de Trump y de Scott, que actúan como un banco central"

—¿Y Milei logrará inversiones para que su modelo deje de ser un péndulo más y se vuelva algo consistente?

—Así no. Resulta imposible hacer política si no se maneja el arte de la manipulación, el de la mimetización y el del enmascaramiento. Porque cabe recordar que no hay nada más animal que la política, ya que representa el momento del poder.

Los seres humanos somos carnívoros sin garras ni colmillos. Algo mentimos. Como resulta evidente, hablo de ciencia política. En ese aspecto, me asumo como hijo de Maquiavelo.

Si otro día hablamos de filosofía, me pongo en el lugar de hijo de Kant. Pero ahora me refiero a los espíritus animales de la política, que solamente pueden ser controlados por las instituciones y ellas funcionan. 

Milei no encarna un reality show, sino un irreality show, porque en su universo virtual Adorni resulta inocente y a la Argentina llegaron inversiones, aunque hubo 11% menos de inversiones este semestre que el anterior. En el mundo de la virtualidad ya no funcionan la argumentación ni la evidencia propias de Occidente.

En la virtualidad todo resulta posible. Milei puede ser un león, Julio César o tener hijos de cuatro patas. Ese es el ámbito donde se mueve con mayor comodidad.

Resulta válido plantear que todos habitamos ese espacio también. Se vive más en el mundo virtual que en el material.

En el ámbito de la virtualidad todo puede ser. Hasta el terraplanismo.

Hasta el terraplanismo, porque este movimiento no postula que la Tierra es plana, sino que no es redonda. Significa ir en contra de la realidad. Ese es el punto fuerte del terraplanismo.

Por tal motivo conforman una minoría. Sin embargo, en la virtualidad funciona el terraplanismo porque los terraplanistas prefieren las mentiras propias a las verdades ajenas. 

—¿Qué análisis hacés de Toto Caputo?

A Toto Caputo me gustaría tenerlo en mi equipo. Porque es la persona que consigue los dólares que otros no lograron asegurar en su momento.

El mundo ya sabe que si no prestan unos dólares a la Argentina, el país estalla por los aires. 

Esa situación, en la época de De la Rúa, todavía no quedaba clara. Fueron US$800 millones los que necesitaba su gobierno. 

Los dólares en Argentina funcionan como un bidón de agua en medio del desierto. ¿Cuánto se paga por eso? Con el dólar ocurre lo mismo porque escasea en la Argentina. Eran US$800 millones. Hacíamos una colecta, pagábamos la deuda y nos íbamos a tomar algo a un bar.

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