Las elecciones de medio término constituyen una oportunidad para evaluar la gestión de los gobiernos. Es una instancia para que electorado defina si premia o castiga a quienes están al frente del país. Y el Gobierno apuesta a que en 2025 continúe la caída significativa de la tasa de inflación y que haya una recuperación del nivel de actividad que lo hagan acreedor de un respaldo en las urnas. A su vez, los mercados estarán pendientes de conocer el apoyo social con el que cuenta la gestión económica de Javier Milei.
Porque más allá de las invocaciones a la batalla cultural que dice estar librando el Presidente, a la hora de emitir el voto, la evaluación de la situación económica será, como siempre, determinante.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que en 2025 no habrá una sola elección sino 24. Cada provincia tiene una realidad diferente con fuerzas políticas que tienen mucho peso en algunas de ellas, pero son casi inexistentes en otras. En este momento, esa característica está exacerbada dada la gran fragmentación que se observa. Ningún partido nacional cuenta hoy con más de cinco gobernaciones.
De todas maneras, una vez más, los análisis determinarán el ganador de elecciones legislativas por el resultado de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, lo que ocurrió en territorio bonaerense no siempre fue un buen predictor de las elecciones nacionales siguientes. Pero se entiende que vuelva a concentrar la atención porque allí votará el 38% de los argentinos y dará una medida de la vitalidad que conserva el kirchnerismo en su distrito más afín, en particular si Cristina Kirchner es candidata.
Por otra parte, todo indica que las reglas de juego de las elecciones de 2025 serán las mismas que en las anteriores. En lugar de discutir mejoras en el sistema de primarias, el Gobierno se inclinó por proponer su eliminación lisa y llana. El tema iba a ser tratado en sesiones extraordinarias que, finalmente, no fueron convocadas.
Por lo tanto, 2025 será otro año con un extenso cronograma electoral y que tendrá su primer hito el 15 de mayo cuando deberán oficializarse las alianzas. En el arranque del año ese será el primer tema en discusión. Y habrá varios temas a resolver en ese terreno como una posible alianza entre la LLA y PRO, algo que tiene apoyos y detractores en ambos espacios.
La agenda también incluye los intentos que habrá en algunos distritos para conformar frentes integrados por partidos que intentarán escapar de la grieta con un discurso de centro. Otro dato decisivo será la decisión que adopten los oficialismos locales en las provincias en las que Milei es muy popular. Allí habrá incentivos para que los candidatos del Presidente y los del gobernador compartan las listas.
En ese terreno, las mayores amenazas serán para los partidos que integraban Juntos por el Cambio y que buscarán renovar una buena parte de las bancas que obtuvieron en su fructífera cosecha de 2021. Por eso, desde LLA se hará hincapié en que el resultado de las elecciones deberá leerse a partir de los legisladores que sume cada fuerza, que sería un terreno que le resultaría favorable.
Nunca en la vida democrática argentina asumió un Gobierno con tan poca presencia en el Congreso. Por eso, le resulta vital ganar gobernabilidad para no depender tanto de las negociaciones con otras fuerzas para aprobar sus proyectos o reunir los apoyos necesarios que le permitan rechazar las eventuales insistencias del Congreso en proyectos que el Ejecutivo vete o para mantener sus decretos.


