Pronóstico: "Si devaluamos explotamos por los aires" (R. Arriazu, 21/8/24, Clarín). Convicción de Caputo y Milei. Para el establishment, el ancla cambiaria, es una decisión más allá de los escombros que genera y ha generado.
Para explicar al último medio siglo, la clave será descubrir por qué, al nuevo establishment nacido en 1976, "no devaluar nunca más" lo favorece y lo ha favorecido con todas las políticas que ha acompañado.
El pronóstico revela la fragilidad de este "equilibrio": no explota, sí y sólo si, no devaluamos.
Con Caputo (12/12/23), el dólar saltó 118,3%: $800 por dólar. Hoy el tipo minorista es aproximadamente $1450. Ajustado por inflación, los $800 serían $3.300 hoy y si tenemos en cuenta la inflación de los países con los que comerciamos, sería entre $2800 y $3050 por dólar. La Argentina cara: argentinos compran "por las dudas", promedio mensual, US$ 2500 millones y las comparaciones con Occidente confirman: "La Argentina está cara".
¿Cuál el futuro de la Argentina cara? Nadie imagina multiplicación de la productividad comparada,
Arriazu ha repetido que "la destrucción será más rápida que la creación".
Ya ocurrió: destruidas 26.000 empresas, trabajo informal 44% del empleo y se han perdido aproximadamente 300 mil puestos.
Lo que ocurrirá, visión oficial, es la necesaria...destruccn creativa. "Palos (escombros) si bogas y palos (escombros) si no bogas".
Atribuyen a J.A. Schumpeter una máxima del desarrollo "destrucción, luego construcción". Mala lectura.
- Para Schumpeter la innovación destruye al orden viejo. La fuerza de la innovación, que hay que alentar, destruye a lo viejo. No al revés.
Justamente "la destrucción más rápida (y previa) a la creación" es "el otro pronóstico". Si mantenemos el tipo de cambio, más allá del atraso de ese precio relativo, no habrá explosión … pero sí habrá destrucción…a la espera de la creación.
Los escombros que ha producido y produce el orden del tipo de cambio sin devaluar, es la insólita justificación del costo requerido para la creación del mundo de la Cordillera (energía y minerales) y después – ya están las leyes - el mundo de la Patagonia (los centros de datos).
Todos los programas basados en el atraso cambiario y la apertura irracional, desde hace 50 años, han logrado –más lentamente que el actual programa – destruir el tejido productivo y social, sin que "la creación" ocurra. Consecuencia: el número de personas en la pobreza se multiplicó por 20.
Objetivamente, durante los últimos 50 años, aquella sociedad de los '70 del Siglo XX mayoritariamente de clase media, fue desapareciendo.
La causa material fue que, al mismo tiempo del deterioro del tejido social, ha ido desapareciendo la disponibilidad de letras del "scrabble" de la economía: cadenas de valor, tejido económico. Aquella diversificación nos había permitido aspirar a escribir una estructura productiva con muchas palabras: una vía armónica al desarrollo. Los programas de atraso cambiario y apertura irracional, fueron suprimiendo "letras del scrabble".Sin la forja de otro proyecto denso y articulado, sólo podemos escribir muy pocas palabras por carencia de letras.
Esa carencia es la causa de "desindustrialización" que lleva a la "des-diversificación" y primero a la "especialización extractiva cordillerana".
Esa política de supresión de letras fue, a veces, voluntaria y otra involuntaria consecuencia de la irracionalidad de las políticas llamadas "populistas", la que sólo es una manera de "calificar políticamente" lo que técnicamente es ignorancia e irracionalidad.
En los últimos 50 años destruimos con la excusa de construir a futuro. Muchas veces acompañado de la "necesaria irracionalidad interesada" de entregar "las joyas de la abuela y las de mamá" a los "que son amigos o se hacen amigos, por compartir las joyas".
Ante esta trágica alternativa de futuros, Arriazu ha reclamado un "plan" al que, para escapar de una terminología peligrosa para el establishment, llamó "análisis de equilibro general".
La idea es "un plan". Obvio. Todos los países tienen un "plan", una visión del futuro destinada a ordenar las inversiones en todos los campos: la infraestructura económica y social; la ciencia, la tecnología y la educación; la defensa y la seguridad; la modernización de las instituciones, etc., pensado desde "el Estado o la política" para el Bien Común. "El plan es ética en acción", Paul Ricoeur.
La Argentina lo tuvo. La última experiencia fue el CONADE cerrado en 1976 al mismo tiempo que se inauguró la decadencia: ¿cómo evitar la decadencia si se decide dejar de pensar?
Todos los países desarrollados disponen escenarios que permiten sortear cuellos de botella, costos irreparables, etc.
Celebro el reclamo que, desde una posición liberal y próxima al anarcocapitalismo, se hace de "un plan", cuando se pronostica que la "destrucción" será inevitable se devalúe o no.
Justamente la idea de Nación siempre es "un proyecto": no la hay sin él. Por eso la reconstrucción de una suerte de CONADE sería un salto cualitativo de la política. Es imprescindible, urgente en este caso, para poder orientar las compensaciones a una política condenada a los "escombros", si devaluamos o si no devaluamos.
Ese salto cualitativo nos puede llevar a una política, necesaria y posible, que no nos condene a los escombros, sino que nos abra al desarrollo que, por definición, es lo que se asocia a la diversificación productiva.
Expuestos los dos pronósticos oficiales (con y sin devaluación, habrá escombros) respondemos a la otra palabra del título: juicio.
Hasta 1975 la Argentina tuvo dos establishment nacionales y productivos. La llamada "oligarquía ganadera" y la "incipiente burguesía industrial". Ambos construyeron clase media e igualdad, incorporando inmigrantes básicamente a la Urbe y luego incorporando migrantes cuando la Urbe ya era "un problema de desbalance demográfico". Ambos modelos tuvieron la falencia de alimentar la cabeza de Goliat y despoblar al interior que pudo ser mucho más productivo. Para demostrar su enorme potencial, basta recordar que, hasta bien entrado el Siglo XX, la mayor inteligencia de la sociedad argentina procedió del interior de la Patria. Pero es otra historia.
El nuevo establishment, construido desde 1976, es el de las finanzas y el de la "nueva oligarquía de los concesionarios". Ambos lograron apropiarse de parte del patrimonio del Estado y por esa razón están "en el corazón" de sus decisiones y – desde Menem – el poder del Juego, madre de vicios, como acaba de exponer el escandaloso placard de M. Insaurralde, el hijo pródigo del "peronismo" de Duhalde, Menem, Kirchner y Kicillof…Menem lo hizo.
Montado sobre el anterior está llegando un nuevo establishment, hijo de RIGI, Super RIGI, libre extranjerización de las tierras, incluidas empresas que pueden ser propiedad de Estados extranjeros, ley de glaciares que elimina el control científico, ley de sociedades que permite sociedades sin personas ni responsabilidades humanas, inocencia fiscal que apaña la evasión. Los evasores son héroes (Milei).
Todo indica que este "nuevo establishment" hiper poderoso lo conducirá Peter Thiel aquí instalado, el que ha calificado al Santo Padre León XIV como el Anticristo por su defensa de la compasión y el Bien Común que, para Thiel, son "obstáculos al progreso y al libre mercado" … él propone "eliminar la democracia para garantizar la libertad".
Hay "planes" de los secuaces de P.Thiel, los que ya construyeron, por ejemplo, a "Prospera: un Estado privado" en Honduras.
Esto es parte de la "ilustración oscura" que milita contra la democracia "porque es ineficiente", la igualdad porque va contra la naturaleza, el progreso social y los derechos humanos, porque los cultores de la ilustración oscura son transhumanistas y creen en el capitalismo salvaje y que el Estado debe administrarse como una empresa con un CEO perpetuo.
Este futuro ha sido habilitado por las últimas leyes dictadas y a dictar, que establecen que este nuevo poder económico inapelable no podrá ser modificado por los próximos 30 años. La ignorancia del grupo lumpen de legisladores de LLA, ha sido confirmada por una desesperante debilidad intelectual y moral de radicales, peronistas y macristas que acompañan.
Mientras tanto marcha la economía de la Cordillera, petróleo, gas y minerales y pocos derivados, economía primaria y extractiva. Tal vez sus exportaciones lleguen a mil dólares por habitante y año, mientras la "destrucción" siguen adelante.
En el ciclo de Clarín "Democracia y Desarrollo", Martín Rapetti, iluminadoramente, expuso el costo en destrucción del proceso a la "economía de la Cordillera". Dijo "las proyecciones más optimistas hablan de US$ 1.000 por habitante cuando termine el próximo mandato presidencial: una cifra menor comparada con Chile (US$ 3.000), Australia (US$ 6.000), Canadá (US$ 9.000), y (Noruega US$ 15.000).
"La cordillera" no nos hará ricos. Pero, aún así para llegar, Rapetti llamó "la transición", nos obliga a pensar en otras experiencias y citó al "Chinashock", estudiado por la academia de EEUU. ¿Qué les pasó a los desplazados?, ("destrucción creativa"). Respuesta: veinte años después del "Chinashock", los que perdieron el trabajo industrial trabajan en servicios no transables de peor calidad con peores ingresos, seguido de depresiones, suicidios, niños con peor desempeño escolar. Datos.
Dijo Rapetti: "Los peligros asociados a equivocarnos o de subestimar la transición son enormes".
El establishment actual celebra al "nuevo establishment" por venir y se interroga si sería conveniente "compensar la destrucción". ¿AUH para todos los desplazados? Sociedad desigual y democracia empobrecida. Revolución: daños ética, económica y socialmente, injustificables; todo posible por la debilidad de la política.
Quien dirigía el panel no le dio a Rapetti el mismo espacio que a los demás: al estabishment la verdad lo incómoda.
Esteban Bullrich denunció la complicidad: tal vez tarde.
"El búho de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo" (G.Hegel). Ese es el juicio ante el pronóstico.