El presidente Javier Milei y Donald Trump coincidirán esta semana en la cumbre de Davos, en Suiza, en un escenario atravesado por las expectativas de un eventual cierre del acuerdo comercial bilateral.
- El encuentro se producirá mientras la Casa Blanca reorienta parte de su agenda regional hacia Venezuela y Cuba, aunque el Gobierno argentino apuesta a que el foro sirva para reactivar el entendimiento económico con Washington.
La última vez que ambos mandatarios se vieron fue en octubre, durante una visita de Milei a la Casa Blanca, donde avanzaron en un swap de monedas por US$ 20.000 millones, condicionado al desempeño electoral de La Libertad Avanza.
Ahora volverán a cruzarse en el Foro Económico Mundial, y aunque no hay confirmación oficial de una bilateral, desde el entorno presidencial deslizan que "se está coordinando la fecha de la firma", según reconstruyó el periodista Juan Manuel Barca en Clarín.
Milei viajará acompañado por su hermana Karina y el canciller Pablo Quirno, mientras que Trump llegará con una amplia comitiva económica, integrada por los secretarios de Comercio y Energía y el representante comercial estadounidense, quien viene piloteando las negociaciones desde abril.
- El Presidente aprovechará su regreso a Davos para profundizar su "batalla cultural" contra el socialismo del Siglo XXI y reforzar su alineamiento político con Washington.
El acuerdo marco anunciado en noviembre apunta a la reducción o eliminación de aranceles recíprocos. Estados Unidos busca mayor acceso para medicamentos, maquinaria, tecnología, vehículos y productos agrícolas, mientras que Argentina reclama facilidades para exportar recursos naturales, carne y productos farmacéuticos.
El entendimiento también funcionó como vía de escape frente a los aranceles impuestos por Trump, que impactaron en sectores sensibles como el aluminio y en empresas como Aluar.
El trasfondo del pacto es marcadamente geopolítico. Para Milei, el acuerdo forma parte de un paquete más amplio de respaldo financiero y político que incluye el apoyo del FMI y el interés de bancos privados. Para Trump, se inscribe en su estrategia de contención del avance chino en la región, con cláusulas vinculadas a derechos laborales, minerales críticos y prácticas comerciales.
Sin embargo, el futuro del entendimiento también queda atado a un posible fallo de la Corte Suprema de EE.UU. sobre las facultades presidenciales para fijar aranceles, un riesgo que —según advirtió el ex ministro Dante Sica— podría obligar a recalibrar los términos del acuerdo.


