"'Operación: Argentina. De la ilusión a la casta, diálogos sobre cuatro décadas de democracia' es, sobre todo, un libro acerca de Javier Milei". Con esa frase, el periodista Carlos Pagni abre el prólogo del reciente trabajo del politólogo e investigador principal del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa Andrés Malamud y la periodista y politóloga Astrid Pikielny, editado por Planeta. "Operación: Argentina" no se limita a la observación coyuntural, sino que reivindica la importancia de la historia para explicar el presente: un país con estabilidad política, aunque sacudido por la inestabilidad económica.
A través de la mirada personal de los autores, el texto permite comprender el ethos liberal y progresista que atraviesa el libro. Andrés Malamud comparte: "Un recuerdo personal: yo tenía catorce años en 1982. Por influencia de mi papá, que se opuso desde el principio [a la guerra de Malvinas], cuando reparten escarapelas en la escuela, no me la pongo, y mis compañeritos me esperan a la salida para pegarme, cosa que no hicieron porque no salí, me quedé a la espera después de hora a que me fuese a buscar papá. Vivíamos en Olavarría y mis padres, ambos, venían del Partido Socialista Democrático". En "Operación: Argentina" los autores escriben sin ningún temor a la represalia y ejercen el libre pensamiento. En un tiempo de polarizaciones, la apuesta es no quedar atrapados por las lógicas partidarias y poder reflexionar a fondo.
Mediante siete capítulos, los autores pasan revista a las presidencias de la democracia argentina a partir del ciclo democrático inaugurado en 1983. Cada apartado se inicia con un texto introductorio escrito en conjunto y en cursiva para dar paso a una conversación entre ambos, en el formato de pregunta y respuesta. En su conjunto, la apuesta de escritura es profunda sin ser árida. Con una prosa rítmica, la lectura es llevadera, pero en ningún momento reduce su complejidad.
Los capítulos centrales (del 2 al 6) ordenan el recorrido histórico de la Argentina a partir de un abecedario político. En cada una de las entradas, cada letra funciona como el eje temático de una época. La D de "democracia" enmarca el repaso de las últimas cuatro décadas; la M de "mercado" traza una línea entre las figuras de Menem, Macri y Milei; la K de "kermesse" captura la esencia de los años de hegemonía del kirchnerismo; la G de "gradualismo" define las estrategias de reformas políticas; y la C de "crisis" sintetiza la dinámica de herencias y legados económicos. Hacen del lenguaje una oportunidad de reflexión.
Este andamiaje alfabético permite sistematizar los procesos recientes y construye el escenario histórico necesario para comprender los dos capítulos que abren y cierran el libro, focalizados en analizar si el fenómeno descrito como "El volcán Milei" representa un simple movimiento pendular o un punto de inflexión indestructible.

El Alfonsín de la economía
La transición democrática iniciada en 1983 logró dejar atrás el autoritarismo y la fuerza del poder militar, pero la Argentina fracasó frente a la inflación. El liderazgo de Alfonsín legó la democracia. ¿Podrá Milei consolidar la estabilidad económica que nunca logró terminar de hacer pie en el país?
Malamud y Pikielny trazan un diagnóstico a contracorriente: "Decir que Milei complementa a Alfonsín es objetivamente cierto. Y lo es por dos razones: porque busca reparar la economía así como Alfonsín reparó la democracia pero, sobre todo, porque hereda la representación del electorado no peronista. Usó el financiamiento del peronismo para llegar, y los votos y los funcionarios de Mauricio Macri para gobernar; y los descartó, neutralizó o humilló con pragmatismo cuando fue necesario. Ejecutó la partitura que todo buen político ejecuta en el momento indicado: la traición. Parece despreciar a los políticos, pero no la política". Y sin subestimar al líder libertario, Malamud le responde a Pikielny: "Milei no es antipolítica sino antipolíticos, porque es bastante bueno haciendo política".
Para los autores, el triunfo del actual presidente obedece a la conjunción de la crisis económica, la rebelión del interior frente al Área Metropolitana de Buenos Aires y la organización juvenil. "Si no hubiera habido inflación y fracaso de todos los gobiernos anteriores en combatirla, no habría Milei".
En ese escenario de frustración, el fenómeno libertario se adentró en todas las capas sociales: "Votado transversalmente por ricos y pobres, en los countries y en las villas, Milei ganó la primera vuelta en dieciséis y la segunda vuelta en veintiuno de las veinticuatro provincias argentinas, la mayoría de las cuales no visitó en campaña", escriben.

Temperamento libertario
Malamud y Pikielny escriben con frases que podrían encontrarse en buenas obras de la literatura, como cuando reformulan el célebre remate del texto breve de Augusto Monterroso: "Cuando la oposición despertó, Milei todavía estaba allí".
Para entender el pensamiento de Milei y sus estrategias incluso subjetivas, al filo de la modalidad de carácter, los autores bajan a tierra dos conceptos clásicos de la "teoría de juegos", de las ciencias sociales.
Por un lado, explican el "dilema del prisionero": el caso de dos sospechosos que deben decidir si delatan a su cómplice o guardan silencio. Aunque el pacto mutuo garantiza la condena más leve, la desconfianza suele empujarlos a la traición y a un final perjudicial para los dos. La conclusión principal refleja que la cooperación no surge de forma natural; hay que construirla.
Por otro lado, plantean el chicken game o "juego de la gallina", que imagina a dos autos a toda velocidad a punto de chocar de frente. El que se desvía pierde por cobarde, pero si ninguno cede, la muerte es segura para ambos. En este escenario, el triunfo es para quien logra parecer el más temerario e irracional. Escriben los autores sobre Milei: "El objetivo es convencer de que conviene rendirse porque la alternativa es morir. Ese es el juego que juega Milei".
Gracias a estos conceptos, "Operación: Argentina" amplía las ideas del lector, aumenta el conocimiento sobre las conductas sociales y ayuda a entender con mayor nitidez la mentalidad de Milei.
El texto explora el perfil ideológico de Milei a través de una distinción clave: "En la lengua italiana hay tres palabras: liberal, libertario y liberista. En castellano tenemos solo las dos primeras. En italiano, liberal se refiere a lo político, libertario a lo cultural y liberista a lo económico. Milei es un liberista y, quizás, un libertario, pero no es un liberal". Alguien capaz de alzar la bandera de la libertad exclusivamente en el ámbito económico.
Milei no busca diálogo y consenso "sino hegemonía cultural", subrayan. En esa cruzada, se aleja del liberalismo clásico porque no promueve el pluralismo social, sino la imposición del pensamiento bajo un mismo patrón ideológico.
"Aunque a él no le guste, porque globalismo y comunismo para él son lo mismo y son malos, Milei es un globalista", subrayan en "Operación: Argentina".
Malamud y Pikielny conectan a Milei con sus dos antagonistas naturales: Cristina Kirchner y Karl Marx. Sobre la exvicepresidenta escriben: "Comparten la audacia: Cristina y Milei nunca tendrán que arrepentirse de no haber ido a fondo". Y sobre el intelectual alemán, asocian: "En la visión final de Marx, no habría Estado, sino una sociedad autogestionada por los trabajadores; en el mundo ideal de Milei, tampoco habría Estado, sino una sociedad auto coordinada, pero por el mercado".

Sueños en dólares
Al repasar la década de 1990, los autores advierten que Menem "administró el inconsciente colectivo de un país que sueña en dólares".
Por su parte, la experiencia de Cambiemos recibe una valoración histórica fundamental. Mauricio Macri se convirtió en el primer mandatario no peronista ni militar con mandato concluido desde 1928. "Si uno lo ve en perspectiva histórica, fue un éxito: el primero de cinco que logra terminar un mandato en setenta años", apuntan.
Sin embargo, el enfoque de la actual gestión presenta un matiz que no había tenido la experiencia macrista. "Milei trajo una novedad: es fiscalista y se la aguanta. La Argentina hoy es demócrata por Alfonsín y fiscalista por Milei". El gran interrogante que los autores dejan entrever es: ¿por cuánto tiempo lo será?

La kermesse kirchnerista y la amenaza oculta
"Operación: Argentina" es tenaz en su crítica al kirchnerismo. En la conversación, Malamud le responde a Pikielny: "El kirchnerismo empieza como un gobierno que viene a reconstruir la autoridad presidencial y la moneda, y termina veinte años más tarde con la destrucción de la autoridad presidencial y la moneda, con Alberto Fernández y el pico inflacionario".
Catalogan a Alberto Fernández como "una genialidad electoral y una tragedia política", sobre Cristina Kirchner evalúan que "lo que piensa no funciona", y como balance global sentencian que "el kirchnerismo es un fracaso de gestión".
A Sergio Massa también lo cuestionan: "Massa fue la mayor amenaza a la democracia desde Aldo Rico, no por antidemocrático sino por inescrupuloso".
Respecto de los efectos de la gestión en la pandemia, señalan que se prefirió el encierro prolongado de niños y adolescentes, con consecuencias resumidas en tres palabras: "Desocialización, depresión y deserción". La fiesta de Olivos terminó por dinamitar el pretendido liderazgo moral y científico del expresidente.

Una mirada con ethos liberal sobre la democracia fiscalista
Las plumas de Andrés Malamud y Astrid Pikielny trazan en las 186 páginas de "Operación: Argentina. De la ilusión a la casta, diálogos sobre cuatro décadas de democracia" un entramado reflexivo que cruza política, sociedad y economía. Quizá el aporte fundamental del libro sea poner el ojo en ciertos hallazgos, detalles o subrayados que permitan mirar con mayor sutileza las dinámicas que han conducido a este presente.
En el diálogo entre ambos interlocutores se acepta que políticos socialdemócratas como Alfonsín pueden haber perdido algunas batallas en el pasado, como la estabilidad económica, pero se lee la convicción de que las ideas de unidad entre la libertad y la igualdad ganarán la guerra: "Después de la estabilidad democrática, la Argentina necesita desesperadamente estabilidad económica. La prueba del éxito de Milei será que pierda las elecciones y su misión lo sobreviva. Así lograremos ser, finalmente, un país con estabilidad democrática y estabilidad económica como fuimos hasta 1930".
La incógnita sobre el futuro sigue abierta. La pregunta que este texto, tan necesario como audaz, deja planteada es si Milei terminará siendo apenas un movimiento más en el péndulo del desencanto, o el punto de inflexión definitivo para alcanzar la anhelada estabilidad material. Y sobre todo qué vendrá después.
