Impacto

Milei en su momento más difícil: ¿crecerá la conflictividad social?

Un informe advirtió sobre un deterioro en la percepción pública hacia Javier Milei, con caída en la confianza, más malestar económico y señales crecientes de tensión social.

El Gobierno pierde apoyo y crecen las dudas sobre el rumbo político y económico
El Gobierno pierde apoyo y crecen las dudas sobre el rumbo político y económico Imagen hecha con IA.

Desde hace varias semanas, se aprecia una atmósfera negativa respecto a la evolución del país. A la falta de logros económicos tangibles en los últimos meses, se suma una coyuntura política que está desgastando la percepción ciudadana hacia la gestión e imagen de Javier Milei. Varios sondeos de opinión dan cuenta de este momento de caída en la confianza hacia el oficialismo y baja en las expectativas de mejora a futuro. Podría decirse que dos tercios de los argentinos están disconformes con el actual estado de situación.

La contracara, debe decirse, es la falta de alternativas opositoras que puedan capitalizar el descontento. Faltando un año y medio para las próximas elecciones, puede afirmarse que el gobierno cuenta todavía con amplio margen para reencauzar el rumbo en su favor.

A tal efecto, más allá de la necesidad imperiosa de restablecer una dinámica económica positiva -inflación a la baja, mejora en el nivel de ingresos-, se vuelve imprescindible para el oficialismo retomar cierta racionalidad en el plano político y también en el comunicacional. Volver a una moderación pragmática, de manera similar a lo ya hecho por Milei luego de la derrota electoral de septiembre de 2025 en PBA. 



Es que, a estas alturas, luego de más de dos años de mandato y con no pocos pasos difíciles dados en la dirección correcta, resulta poco explicable que el gobierno siga enfrascado en algunas posiciones y actitudes que tienden a nublar un horizonte que podría estar más despejado. Dicho de otro modo, se vuelve cada vez menos tolerable para un amplio espectro de la base de sustentación que requiere el proyecto político encabezado por Milei (desde inversores externos hasta sectores de votantes que apoyaron a LLA), la recurrencia en situaciones sin sentido, que pueden ser definidas como "tiros en los pies".

En primer lugar, la persistente e innecesaria hostilidad hacia la prensa y los aliados. Estas posturas, además de afectar la institucionalidad, erosionan la construcción política que requiere la aprobación de leyes en el Congreso.

Del mismo modo, la falta de una reacción convincente ante los reiterados casos de presunta corrupción. La obstinación del oficialismo en no aclarar determinados hechos de alto impacto público, pega directo en sectores de la sociedad que están realizando un duro esfuerzo, exacerbando la bronca. 



Y al mismo tiempo, las continuas y crecientes disputas internas dentro del espacio oficialista, que dan señales de una falta de cohesión política que siembra dudas respecto a la viabilidad de LLA como instrumento para el cambio. 

El pulso de la conflictividad social

Ante este contexto de creciente incertidumbre político y económica, y dada la historia reciente del país, pueden plantearse interrogantes respecto a la situación social y distintos focos de conflicto en las calles. Un plano que, debe destacarse, se transitó con bastante armonía desde la asunción de Milei. 

Al respecto, no cabe considerar una serie de manifestaciones masivas de marcado tono confrontativo con el gobierno (Marcha por el Día de la Mujer, o los actos por el 50 aniversario del golpe militar de 1976), que deben interpretarse más bien propias de una dinámica de polarización política o ideológica. 



Pero sí pueden considerarse algunos hechos que podrían indicar una tendencia creciente de tensión social. Como las recientes movilizaciones en varias ciudades del país por la problemática en discapacidad, que, dada la sensibilidad del tema y su recurrencia durante el último año, plantea una confrontación que tiende a agudizarse. También, los reiterados paros del transporte (UTA), así como los paros de estatales (ATE), que afectan servicios estratégicos para vastos sectores de la ciudadanía. 

Al mismo tiempo, persiste el conflicto con universitarios, que prevé la continuación de planes de lucha estudiantil, paros gremiales docentes y marchas federales durante el mes de mayo. 

A su vez, hay que puntualizar determinadas situaciones que en el último tiempo derivaron incluso en desbordes e incidentes violentos entre militantes de izquierda y las fuerzas policiales. Ocurrió en las marchas de jubilados de los miércoles; en las manifestaciones y piquetes en distintos puntos del país contra la ley de glaciares; Y también en el ministerio de Desarrollo Social bonaerense, ante la irrupción del Movimiento Territorial de Liberación Rebelde en reclamo de planes y alimentos



Aún lejos de un escenario explosivo

Fuente: Diagnóstico Político
Fuente: Diagnóstico Político

Aunque esta suma de situaciones sin dudas refleja una suba en la temperatura del clima social, parece todavía prematuro para conjeturar un panorama de alarma mayúscula en el horizonte próximo.

La conflictividad social medida con datos exclusivos de piquetes de Diagnóstico Político no exhibe una tendencia clara en los últimos 12 meses. No obstante, sí se constata una certeza que puede resultar incómoda desde la perspectiva del gobierno nacional: Si bien los cortes de vías públicas bajaron fuertemente desde que Milei es presidente, los piquetes no desaparecieron y se encuentran amesetados en el rango de los 200/300 por mes, desde julio de 2025. 



El cuadro antes descripto, con una peligrosa combinación de estancamiento económico, desatinos políticos y consecuente malestar en la opinión pública, podrían incrementar más la tensión social y favorecer un crecimiento de los piquetes por encima de ese umbral en los próximos meses. Así, aunque todavía no hay indicios que Argentina se encamine a un escenario social explosivo, sí hay elementos del contexto para argumentar que la protesta social en las calles podría entrar en un nuevo ciclo más conflictivo.

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