Entrevista

Martín Yeza, diputado nacional del PRO: "El PRO tiene que pensar en el 2031. Si quiere pensar en el 2027, va a ser todo táctica, pero no estrategia"

¿Cuál es la principal diferencia con La Libertad Avanza? ¿Jorge Macri va a ir junto a La Libertad Avanza en la Ciudad? ¿Quién es el Gordo Dan del PRO? ¿Cree que Milei puede ir para atrás con el matrimonio igualitario?

Martín Yeza, diputado nacional del PRO
Martín Yeza, diputado nacional del PRO

"Es muy chiquita la mirada de no aceptar una convocatoria de un presidente a discutir un posible acuerdo para el progreso de los argentinos y de nuestro país", asegura Martín Yeza, actual diputado nacional y exintendente de Pinamar (2015-2023), quien considera que "hoy, sin Mauricio, el PRO no tiene liderazgo".

Antes de comenzar el ida y vuelta con El Economista en "La Negra Baker", una cafetería de Pinamar, Yeza lee Rorty y el giro pragmático. En un diálogo que transcurre entre análisis políticos, citas a autores que admira, como Daron Acemoglu, Simon H. Johnson, Yuval Noah Harari o el economista argentino Nicolás Ajzenman y saludos espontáneos de transeúntes —"¿Qué hacés, Nati? ¡Feliz año!", "¡Hola, papito! ¿Cómo estás? ¿Metiéndole?", "Amigo querido, sos hermoso. Gracias por el regalo", "Hola, Paquito querido. ¡Qué colorcito tenés, papá!"—, Yeza enfatiza que "si el PRO sigue dependiendo de solo una persona, va a estar en problemas". 

En cuanto a la relación con el presidente Milei, Yeza argumenta que "tiene que haber más responsabilidad y esfuerzo por parte del Gobierno Nacional para lograr un entendimiento con nosotros", aunque también considera que el presidente Milei "quiere hacer un acuerdo con el PRO". No obstante, critica la actitud política de ciertos dirigentes de La Libertad Avanza, como la legisladora porteña Pilar Ramírez, al afirmar: "Si el PRO a nivel nacional hubiera tenido esa actitud, no hubiera habido amor".



Respecto a Santiago Caputo, reflexiona: "Es atractivo para algunos políticos o periodistas criticar a Santiago porque no se animan a criticar al presidente". ¿Cuál es la principal diferencia con La Libertad Avanza? ¿Jorge Macri va a ir junto a La Libertad Avanza en la Ciudad? ¿Quién es el Gordo Dan del PRO? ¿Cree que Milei puede ir para atrás con el matrimonio igualitario?

Martín Yeza, diputado nacional del PRO
Martín Yeza, diputado nacional del PRO

—¿Quién tiene hoy el liderazgo necesario para llevar al PRO a buen puerto?

—Lo fuimos a buscar a Mauricio un rato, al menos un rato, para que nos ayudara a organizar el caos y el quilombo que tenía el PRO. Yo creo que esos procesos se van a dar naturalmente. Hoy, si sacamos a Mauricio, ese liderazgo no está. Y los líderes que podrían haber estado ocupando ese lugar utilizaron a la organización política para beneficio personal, y por eso es una situación rara la que le pasa al PRO: la generación del PRO que tendría que estar hoy liderándolo ponderó intereses personales por encima del conjunto. Por eso hay algo que nos falta: la generación intermedia, entre mi generación y la generación de Mauricio. Falta la generación en el medio, que por distintos motivos no está, ya sea porque se sienten alejados afectivamente o porque se sienten alejados ideológica e intelectualmente.



—¿Qué le fueron a pedir a Mauricio Macri?

—Sanear nuestro partido de lo que fueron las internas de los últimos cuatro años. Hasta hace una semana siguieron en Twitter, en X, entre nuestros últimos dos candidatos a presidente, entre Patricia y Horacio, carpeteándose entre ellos con elogios y críticas que se hicieron en los últimos cuatro años. Yo soy de la idea de que no existe el destino manifiesto, sino que hay que forjarlo. Por lo tanto, estoy bastante seguro de que en el PRO hoy hay una materia prima de gente muy talentosa en el interior. Tenemos que salir de la lógica que nos trajo hasta acá, la de la pertenencia a la línea política de tal o cual, para pasar a ser líderes, a ser protagonistas. También hay una inmadurez política en las personas de mi generación, que ya tenemos entre 35 y 40 años. Por ejemplo, yo ya soy padre, fui intendente, y hay algo irresponsable en echarle la culpa a los que fueron nuestros jefes políticos. Ya no nos tenemos que quejar más de nuestros padres; vamos a seguir aprendiendo de ellos y, si un día estamos ante un dilema, vamos a poder conversar con ellos y hacerles preguntas, pero necesitamos asumir nuestro rol y liderazgo. Si eso pasa, el PRO tiene futuro; pero si sigue dependiendo solo de una persona, va a ser un problema. Yo sé que el que más sufre eso es Mauricio porque es un tema que lo hablé con él, incluso con humor. Le comenté que una de las materias más difíciles de aprobar en mi carrera fue el tema de la sucesión cuando dejé de ser intendente. Él me dijo que, por lejos, la materia más difícil para él fue la sucesión, irte de un lugar en donde estuviste muchos años. En mi caso fueron ocho; en el caso de él, fueron doce años de liderazgo natural como jefe de gobierno y como presidente de la nación. La sucesión es difícil para muchas personas porque se cruzan los afectos, las historias personales, las rencillas. Demanda un management complejo. Un poco en chiste, un poco en serio, le dije que aprobé la materia de la sucesión, y él me dijo: "Qué bueno, porque la mía estuvo más complicada". Sé que él, el año pasado, tomó la decisión de no ser candidato porque, más allá de que yo y muchas otras personas pensábamos que él era el mejor candidato a presidente que podía tener nuestro espacio, él creía que, al final del camino, ser él el candidato era ser parte del problema porque no permitía el recambio generacional, porque la organización política iba a ser dependiente de una persona y no del conjunto.

—¿Considerás que Mauricio Macri sí hubiera llegado al balotaje en la elección presidencial de 2023?

—Sí. Hay un momento que fue un punto de quiebre en el destino de Juntos por el Cambio, que fue el momento en el que un grupo de quienes integramos el PRO creímos que valía la pena hacer una primaria con Javier Milei. El actual presidente dijo que él quería una primaria con Juntos por el Cambio, y Juntos por el Cambio publicó una nota diciendo que de ninguna manera iban a hacer un acuerdo con Javier Milei. Eso marcó un antes y un después.

—Javier Milei, probablemente, no hubiera aceptado ir a una interna con Horacio Rodríguez Larreta.

—Saquemos los nombres propios: Patricia, Horacio, Mauricio. Si hubiéramos tenido una primaria con Javier Milei, la propuesta política hubiera sido más madura de cara a la sociedad de lo que estamos viendo, porque habríamos tenido más tiempo para trabajar juntos, para hacer planificación conjunta, para hacer múltiples cosas. Hoy el PRO ya tiene veinte años como partido y empieza a tener los problemas típicos de un partido con trayectoria: tácticas de poder y posicionamientos personales por encima del conjunto. Vale la pena que el PRO haga los esfuerzos para sortear estos desafíos porque tenemos una materia prima de un montón de gente súper interesante y extraordinaria, con capacidad de cambiar las cosas. Eso se ve mejor en ámbitos locales y a niveles provinciales; por eso tenés gobernadores como Nacho Torres, Rogelio Frigerio o Jorge Macri, dentro del gobierno de Maxi Pullaro en Santa Fe, que gobierna con gente del PRO, o como Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén, que también tiene funcionarios jóvenes súper talentosos del PRO como Leandro López. A medida que avanzamos hacia las filas nacionales, el liderazgo empieza a empeorar porque los liderazgos nacionales que tuvo el PRO no estuvieron a la altura de lo que el PRO había sido o de lo que puede llegar a ser. 



—Tanto a Cristina Kirchner como a Mauricio Macri les costó darle lugar al recambio generacional. ¿Qué problema común identificás?

—En el kirchnerismo, el mayor problema que tienen es que Cristina sigue siendo la líder más disruptiva de su espacio, y hay una persona más joven como Axel Kicillof, pero que tiene ideas antiguas que no funcionaron. En el PRO, nosotros siempre tratamos de construir una organización culturalmente muy distinta a la del kirchnerismo, con mérito, con carrera. Creemos en la idea de que las personas llegan a los lugares porque se lo ganaron. Eso se rompió con la última campaña presidencial, con nuestra interna a cielo abierto.

—¿Cómo está el vínculo entre el PRO y La Libertad Avanza?

—Vale la pena hacer los mejores esfuerzos posibles. Porque, después, cuando salgo a la calle, muchas personas me dicen: "¡Hagan el esfuerzo para seguir juntos!". Me hace acordar a lo que nos pasaba el año pasado, cuando se peleaban Patricia y Horacio, y la gente nos decía: "¡No se peleen! ¡Córtenla con la interna!". Así que lo mínimo que podemos hacer por esa gente que tiene esperanza es poner el mejor esfuerzo posible. Y cuando digo el mejor esfuerzo posible, me refiero a correr los egos y la táctica del poder todo lo que sea necesario para ponderar el cambio por encima de todo.

—Mauricio Macri escribió: "Desde el PRO estamos dispuestos a conformar un equipo de trabajo conjuntamente con quien vos [Milei] dispongas, para defender los logros obtenidos y también avanzar en una agenda profunda de cambios y transformaciones que la Argentina aún necesita". ¿Qué significa esta propuesta? ¿Qué implicaría en términos concretos?

—Es muy chiquita la mirada de no aceptar una convocatoria de un presidente a discutir un posible acuerdo para el progreso de los argentinos y de nuestro país. En el PRO siempre vamos a priorizar el cambio por sobre cualquier táctica del poder. Mauricio se pasó todo 2024 diciendo: "Entre hacer lo conveniente o lo correcto, siempre hay que hacer lo correcto, que además al final siempre termina siendo lo conveniente". Esto implica analizar si los acuerdos son más importantes que las diferencias y cuán relevantes son esas diferencias. Esta mesa de trabajo tendrá como misión aislarse de intereses personales o distritales para explorar, con esfuerzo, si vale la pena ir juntos y hacer un acuerdo que beneficie a los argentinos. Y, si no es posible y se fracasa en el intento, que sea habiendo hecho el mayor esfuerzo posible.



Martín Yeza, diputado nacional del PRO
Martín Yeza, diputado nacional del PRO, junto al expresidente Mauricio Macri

—¿Quién debe hacer el mayor esfuerzo, el PRO o LLA?

—El esfuerzo tiene que ser de a dos, pero el mayor esfuerzo es de quien lidera. Si el que lidera y quiere liderar es el Gobierno Nacional, tiene que haber más responsabilidad y esfuerzo por parte de ellos para lograr un entendimiento con el PRO. Cualquier persona que haya gobernado, como es mi caso, sabe que esto es así. Si quien lidera dice que el que se tiene que esforzar más es el otro, sencillamente es una manera alternativa de decir que no quieren hacer un acuerdo. Es entendible, pero que lo digan. Una característica de Javier y de su gobierno es la autenticidad. Y yo creo que Javier quiere hacer un acuerdo con nosotros. Él dijo que no se hace cargo de lo que dicen distintas líneas del partido, pega palos internos a su propio gobierno y es elogioso de Mauricio. Por ejemplo, si alguien ve la comunicación de la legisladora porteña Pilar Ramírez, es muy erosiva contra el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Pero, si se ve la comunicación de Ramiro Marra, es una oposición constructiva, porque el presidente Milei le pidió ser responsable con el Gobierno de la Ciudad.

—¿Si el PRO fue constructivo a nivel nacional, la LLA no lo es en la Ciudad de Buenos Aires?

—Nosotros no solo fuimos constructivos, sino que, cuando los partidos opositores quisieron aprobar proyectos de ley para ampliar el gasto público en temas sensibles como las universidades o los jubilados, ahí no solo fuimos constructivos, sino que votamos con el gobierno. Hubo fe y amor, hubo actos de cariño.



—¿Si ustedes hubieran tenido la actitud de Pilar Ramírez en la Ciudad no hubiera habido amor?

—No. Y, cuando ves la curva de lo que fue el posicionamiento del gobierno del presidente Milei durante el año, los momentos de crisis fueron aquellos en los que nosotros hicimos los actos de amor y de fe. El gobierno tuvo, principalmente, dos momentos de crisis; definitivamente, los dos temas más sensibles fueron jubilaciones y universidades. Y ahí el PRO jugó más que como una oposición constructiva o como un aliado constructivo: hizo actos de fe y de amor. Por eso, a veces, duele cuando uno ve que no existe la misma reciprocidad en otros ámbitos. Si todos actuáramos como las Pilar Ramírez de la vida, no habría progreso posible. A nosotros nos hicieron eso mismo en nuestro gobierno. Por eso, ahora, estamos haciendo con el presidente Milei lo mismo que nos hubiera gustado que le pasara a Mauricio Macri cuando quiso impulsar cambios.

—¿Jorge Macri va a ir junto a La Libertad Avanza en la Ciudad?

—Si se compartiera el rumbo, debería ser deseable. ¿De qué sirve un amontonamiento de políticos sin un rumbo? Para mí, el problema de Juntos por el Cambio es que se ponderó la táctica de poder o electoral por encima de una visión común. Los partidos no tienen que tener una táctica de poder si no comparten una visión común. Sale mal. Los ciudadanos no se merecen que un grupo de personas se junten y después vean para qué. No se arma una empresa para después ver qué producto se vende. Para que quede claro: para la crisis fenomenal que tiene la Argentina, a mí me gusta la velocidad que tiene Milei, la audacia que tiene para gobernar. Para muchas personas, es raro que se peleen con su propia vicepresidenta o que busquen excusas para pelearse. El gobierno nacional podría ser mucho más rápido todavía si se establecieran una serie de reglas y pudiéramos definir una visión común. Es probable que no estemos de acuerdo en todo, pero lo importante es que esos desacuerdos no sean prioritarios ni que afecten el corto plazo. Si logramos tener una visión compartida para los próximos dos o tres años, no es poco. Que se renueven los votos de las coaliciones cada dos años está muy bien, aunque la Argentina no tiene tradición de gobiernos de coalición; hay tradición de comprar a las otras fuerzas o de destruirlas. Lo que proponemos es algo innovador, disruptivo, y creo que valdría la pena.

—Dijiste en otro reportaje que el PRO cree en el capitalismo al palo y en el republicanismo a full. ¿La principal diferencia con La Libertad Avanza es sobre la agenda institucional?

—En cuanto a la institucionalidad a full es donde tenemos la diferencia; es un capítulo en el que a nosotros nos gustaría que la vara fuera más elevada. Nosotros compartimos la vara alta que tiene Javier Milei en cuanto al capitalismo y al desarrollo económico, y por eso votamos apoyando al gobierno todo el año. Así de fuerte nos gustaría que fuera para la institucionalidad.



Martín Yeza, diputado nacional del PRO
Martín Yeza, diputado nacional del PRO

El Economista entrevistó al gobernador de Chubut, Nacho Torres, quien habló sobre la importancia de la educación pública. ¿Puede ser que Javier Milei le dé menos relevancia a la educación?

—No es una función primaria del gobierno nacional la educación. Salvo un par de escuelas en la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno nacional no tiene escuelas. Es una función que en los años noventa se descentralizó en las provincias. Quizás sí valdría la pena un mejor liderazgo. Por ejemplo, en la época de Esteban Bullrich y Alejandro Finocchiaro, como ministros de Educación, estaba muy activo el Consejo Federal de Educación. Trataban de introducir programación en las escuelas, de reimaginar la formación pedagógica, la formación de los docentes. Hay dos funciones clave del gobierno federal a la hora de liderar la agenda de educación. Por un lado, la homogeneización y estandarización, para que no haya mucha distancia en el diseño de los modelos educativos de las provincias. Y, por otro lado, la vanguardia: cómo incorporar algunos de los desafíos que van surgiendo con el tiempo para darle la mayor agilidad posible.

—Vos dijiste que te "preocupa que algunos políticos del PRO estén sintiéndose más atraídos por el calor del poder que por nuestra propia identidad". ¿Ves a Diego Santilli o a Cristian Ritondo pegando el salto a La Libertad Avanza?

—Sin un acuerdo institucional no lo veo. Por la trayectoria de ambos. Son dos personas que han tenido un recorrido muy comprometido con nuestro espacio. Por historia: son veinte años dentro del partido. Pero ellos, como yo y otros, los que somos bonaerenses, sabemos lo que es el peronismo con poder, en el poder. Particularmente en la Provincia de Buenos Aires, yendo divididos, vuelven a ganar ellos.



—¿Qué está haciendo Larreta actualmente?

—Hace unos días estuvo en Pinamar. Estuvo en el bar de un amigo y le hice invitar el café. No hablo desde hace un año y medio con él. Lo veo lejos del PRO, no sé qué querrá hacer de su destino, pero lo veo afectivamente lejos del PRO.

—¿Vos de dónde conocés a Santiago Caputo?

—Somos amigos desde 2008. Nos conocemos de Twitter; yo sé cuál fue su Twitter original, que ya dejó de usar. Después de que nos hicimos amigos, fue mi consultor político en conjunto con otras personas. Santiago es humilde, solo levantó el perfil porque no le quedó otra, ya que Javier Milei le pidió una función; pero, si fuera por él, mantendría la exposición baja.

—De todas formas, Santiago Caputo no habla con muchos medios.

—En off sí.



—¿Por qué creés que le adjudican a Santiago Caputo vincularse con el sector del poder más mafioso de la Argentina?

—Cero. Nada que ver. Yo sé que él es una persona cultora del perfil bajo; toda su vida hizo un culto del perfil bajo. Es atractivo para algunos políticos o periodistas criticar a Santiago porque no se animan a criticar al presidente. Es una práctica común en política. Es muy inocente creer que un jefe de gabinete, como era Marcos Peña, o una figura como Santiago hoy pueden hacer o decir cosas que están muy alejadas de lo que piensa el presidente. Tanto Marcos con Mauricio como Santiago con Javier trabajan todo el día, todos los días de su vida, con el presidente.

—¿Santiago Caputo es un ejecutor de lo que Javier Milei piensa?

—No sé cómo está organizado su management interno. Lo que sí sé es que él es una persona que se dedicó a diseñar la estrategia o el rumbo de la campaña electoral de Javier en 2023. Hoy también es responsable de guiar el rumbo de la gestión y de que cada área del gobierno nacional no se aleje de la identidad y de la estrategia que fija la mesa tripartita formada por Santiago, Javier y Karina Milei. En una estructura tan compleja como es un gobierno nacional, puede pasar que algunas personas tomen decisiones o iniciativas que se alejan de los conceptos o de esa identidad. Es una tarea no menor la que tiene Santiago.

—¿Qué es lo que más destacás de Santiago Caputo?

—Santiago fue consultor externo para mi campaña a intendente de Pinamar en 2015; no estaba en la diaria, sino que hacía un acompañamiento estratégico. Recuerdo que en octubre de 2014, cuando todavía no sabía si iba a presentarme como candidato, en una parrillita en la Avenida de Mayo vimos los resultados de algunas encuestas. Yo tenía 5 % de posibilidades de ser intendente. Había 19 precandidatos a intendentes en Pinamar, y Santiago me dijo: "Tenés que hacer lo contrario a lo que haga el resto de forma muy consistente". No solo decir lo contrario de lo que digan los demás, sino en prácticas o formas. Por ejemplo, la ciudad estaba toda empapelada con afiches y pancartas de los otros dieciocho candidatos a intendentes, entonces nosotros decidimos hacer una campaña sin ningún afiche.



—¿Quién es el Gordo Dan del PRO?

—No lo tenemos. El Gordo Dan es una figura disruptiva para la política argentina; es una persona talentosa que combina picardía con ingenio, inteligencia y un componente ideológico. La persona que podría llegar a ocupar ese lugar en nuestro espacio es el diputado nacional Alejandro Bongiovanni, quien tiene la suficiente cantidad de liberalismo en sangre y el componente divertido rosarino. Viene de la Fundación Libertad, está dentro del PRO y grabó su video de fin de año con una remera de AC/DC, un vaso de whisky y hablando sobre un montón de proyectos liberales que se aprobaron en el Congreso de la Nación.

—¿Qué pensás de mensajes homofóbicos o racistas de parte de influencers del gobierno?

—Para prestarle atención, son personas aisladas, menores. No me gusta y me preocupa la importación de problemas que no tenemos. Argentina tiene la suficiente cantidad de problemas como para que además importemos problemas que no tenemos. Lo inteligente debería ser exportar las buenas ideas de Milei, importar buenas ideas ajenas, pero no importar estupideces.



—¿Creés que Milei puede ir para atrás con el matrimonio igualitario?

No. Con el matrimonio igualitario, no. Es probable que en el Congreso se vuelva a abrir el debate sobre el aborto. Yo fui de las personas que, cuando empezó a escuchar distintos argumentos, distintas historias, distintas personas, entendió que si una persona abusada sexualmente tarda ocho meses en que un juez le dé el permiso para llevar adelante un aborto, existe un problema de diseño burocrático que termina generando desigualdades e injusticias, lo que me parecía que ameritaba repensar el aborto. El feminazismo me alejó del debate; como soy hombre, entienden que mi opinión no importa. Lo que no se entiende es que soy ciudadano y mi opinión sí importa. La ley del aborto tiene un problema, que es que genera un derecho pero no explica el costo de ese derecho ni la fuente de financiamiento. Por ejemplo, en el Congreso Nacional se creó ese derecho, pero, en Pinamar, las interrupciones voluntarias del embarazo las tenía que pagar el hospital de Pinamar y los vecinos de Pinamar, sobre algo que no decidimos nosotros. Entonces ahí hay un problema de costos. Si no podemos hablar de costos, no vamos a ser nunca una democracia madura.

—Cuando el aborto se realiza ilegalmente, eso también genera gastos en el sistema público de salud, porque se practica incorrectamente y se daña a las ciudadanas.

—Solo digo que si el Estado va a crear un derecho, que explique la fuente de financiamiento. Si no, el Congreso de la Nación se está extralimitando.



—En lo personal, ¿estás a favor o en contra del aborto?

—Soy liberal, así que estoy a favor. Pero hay que indicar la fuente de financiamiento. En el hospital de Pinamar pasamos a tener 14 abortos por semana. Son 14 turnos del quirófano. Cada aborto sale caro.

—¿Qué opinión tenés sobre el rol que cumple Manuel Adorni?

—Es un buen funcionario del gobierno. Me acuerdo que, una vez, hablando con Mauricio en privado, él decía que una de las virtudes de Adorni es que, en un lugar donde tenés que hablar mucho sobre distintos temas complejos, prácticamente no ha tenido equivocaciones. Y cuando tuvo algún tipo de traspié, lo resolvió con humor, como diciendo: "¡Che, me equivoqué y ya!". Alguien que habla mucho y no se equivoca en Argentina es difícil de lograr. Asimismo, Adorni ha empezado a incorporar características diferentes a las de un mero vocero; se empezó a convertir en un político, en un posible candidato. En lo personal, tengo una buena relación con él. Le deseo siempre lo mejor.



—¿Qué va a pasar en el 2027 con el PRO?

—Mi tesis es que el PRO tiene que pensar en el 2031. Si quiere pensar en el 2027, va a ser todo táctica, pero no estrategia. El PRO tiene que pensar estratégicamente en el 2031. El PRO tiene que apostar a que Milei le vaya bien; tenemos que partir de la base de que Milei va a ir por la reelección y la va a ganar. Ese es un plan. Si a Milei le va bien y gana, nosotros tenemos que haberlo ayudado. Mauricio tiene una frase que es espectacular: "La energía es una sola". O la usamos para mirar atrás, o la usamos para mirar adelante. O la usamos para pelearnos con La Libertad Avanza, o la usamos para renovarnos. Si queremos usar una energía escueta, cada vez más chica, para pelearnos con un gobierno nacional transformador, con un presidente que es líder global, no nos va a dar la nafta.

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