24 de marzo

Los derechos humanos ganan la batalla cultural

La inmensa movilización del 24 de marzo supone una catástrofe para la batalla cultural de Milei.

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. Foto de Matías Baglietto @BagliettoMatias
Oscar Muiño 26 marzo de 2026

Convocar a una cruzada es peligroso: las derrotas se pagan caro y amenazan la convicción religiosa de los fieles. Para colmo, puede motivar a los rivales y llevarlos a una contra-cruzada. La inmensa movilización del 24 de marzo supone una catástrofe para la batalla cultural de Milei.

La iniciativa de ciertos libertarios de impulsar un indulto a represores presos parece haber quedado aplastada por el Nunca Más en la batalla del 24 de marzo de 2026...

El clima festivo de cientos de miles de personas -en su mayoría familias y personas sueltas- devino una respuesta impactante ante la intolerante verba del Libertario En Jefe.



La argumentación central del oficialismo es simplona: los guerrilleros vencidos, para conquistar las voluntades de la ciudadanía, reemplazaron las armas por los derechos humanos. Los secuestros, tormentos, violaciones, asesinatos y apropiación de niños serían una "excusa" de las organizaciones marxistas para desacreditar al Proceso iniciado en 1976 y ganar la voluntad de públicos inocentes. 

Para la ultra-derecha -desde los días de Benito Mussolini y Adolfo Hitler- todo programa y acción en su contra tiene orígenes subversivos, originados en el pensamiento maquiavélico de Gramsci, jefe del comunismo italiano: ganar las conciencias antes de asaltar el poder.

Otro propósito mileísta es equiparar la represión estatal con la violencia de grupos irregulares, idea que ningún jurista, filósofo ni teólogo defiende en una democracia. Para colmo, el patético intento oficialista consistió en un video "objetivo" filmado... ¡dentro de la propia Casa Rosada!



Una monserga repetida es que la Argentina fue atacada desde el exterior. Patriotas vs. Invasores. La pobreza argumental deviene cuento de hadas (o de brujas) dado que no hay rastros de ejércitos ni comandos extranjeros. No se detectaron mercenarios. Dado que la China en esos días no tenía acción en el continente y la Unión Soviética votaba en los foros internacionales a favor de la Junta Militar, ¿cuál sería la potencia agresora? Los ultraderechistas señalan a Cuba... como si una isla sin recursos materiales ni humanos pudiera encabezar una Revolución Continental más allá de las palabras. La crujiente actualidad habanera exime de comentarios.

Adornar de patriotismo la represión de 1976-83 se contradice con la subordinación al proyecto norteamericano de tutelaje de las FFAA latinoamericanas sobre sus propios pueblos (proyecto que liquidó el valiente presidente Jimmy Carter). O la entrega de recursos estatales a voraces especuladores externos, que sextuplicaron la deuda nacional argentina en siete años.

Aplicar la pena de muerte es ya un rasgo de barbarie. La Argentina fue uno de los primeros países de la tierra en eliminarla del Código Penal, en 1921, sin que hubiera quejas, más allá de algunos pocos sanguinarios de toga o uniforme. Asesinar sin juicio previo es muchísmo peor, sólo apto para regímenes sangrientos sin respeto por la ley ni por el prójimo.



Naturalmente, tomar las armas trae consecuencias. Juicio y castigo. En diversas sociedades han habido jóvenes revolucionarios que tomaron las armas. En la mayor parte de los casos, fueron encarcelados. Provenían habitualmente sectores ilustrados. Los gobernantes no los mataron: sabían que era parte del futuro común. Muchos se convirtieron en líderes políticos y sociales.

En la vieja Argentina -la que suele elogiar el presidente Milei con más fanatismo que sabiduría- se levantaron en armas para intentaron derrocar al gobierno Bartolomé Mitre, Hipólito Yrigoyen, Agustín P. Justo, Marcelo de Alvear, Juan Perón, Alejandro Lanusse ... Todos ellos fueron vencidos. Ninguno fue fusilado, ni torturado. Y en todos los casos resultaron amnistiados o indultados o quedaron libres sin condena. Los seis llegaron a presidente de la Nación.

La bandera de derechos humanos -acusan por último los libertarios- sería mera bandera de conveniencia para ocultar el ansia de enriquecimiento y prebendas de la dirigencia tradicional. ¿Cómo sostenerlo cuando su mismísimo jefe de gabinete ha sido pescado en manejos que no parece capaz de explicar?



"Buenos Aires mejor que Washington"

El venerable Robert Cox, bandera del periodismo continental, trasmitió a dos docenas de colegas en un bodegón el martes 25, su enorme entusiasmo por la Argentina. "Hay ideas, hay gente motivada, la movilización de ayer fue espléndida. En cambio, en Estados Unidos todo está mal. Trump es un peligro y mucha gente está pensando en abandonar el país por las persecusiones, Yo mismo, si mi salud lo permite, quisiera volver a la Argentina. Se respira libertad", dijo en una improvisada charla luego del almuerzo en el que lo homenajearon Veteranos en su Tinta, el espacio de profesionales que orienta José Ignacio López, con medio siglo de profesión y cinco años y medio como vocero del presidente Raúl Alfonsín.

Robert Cox, a los 95 años.
Robert Cox, a los 95 años.

Cox dirigió Buenos Aires Herald, reclamó por las desapariciones durante años y debió abandonar la Argentina en 1979, cuando la dictadura amenazó con matar a sus hijos...



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