40 años de democracia

Lo que nos dejó el Congreso Latinoamericano de Ciencia Política

A cuatro décadas de las transiciones democráticas, el principal encuentro de la ciencia política latinoamericana reflejó una disciplina en expansión, atravesada por los desafíos de la autocratización, la inteligencia artificial y la necesidad de volver a pensar los grandes problemas de la región.

XIII Congreso Latinoamericano de Ciencia Política ALACIP 2026.
XIII Congreso Latinoamericano de Ciencia Política ALACIP 2026. EE

El 21, 22, 23 y 24 de julio se realizó el Congreso Latinoamericano de Ciencia Política en la Universidad Torcuato Di Tella, un encuentro que reúne a politólogos, politólogas y especialistas de otras disciplinas con el fin de dar cuenta del estado de la ciencia política en la región y de los avances de sus investigaciones en sus respectivas áreas de estudio. El Congreso fue organizado por ALACIP, la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política, cuya Secretaria General es la profesora Magna Inácio, doctora en Ciencia Política por la Universidad Federal de Minas Gerais.

La convivencia de la comunidad politológica durante cuatro días da cuenta de una disciplina cada vez más fortalecida. No solo por el número de asistentes, sino también por la robustez de las investigaciones, la creciente especialización existente en la región y la diversidad en el origen de los investigadores. Se destacó una fuerte presencia de países como Argentina, con la Sociedad Argentina de Análisis Político como anfitriona local del Congreso, junto con Brasil, Chile y Uruguay.

En la inauguración, el presidente de la Sociedad Argentina de Análisis Político, Gustavo Dufour, dió cuenta del momento crítico que atraviesan las universidades nacionales y los organismos de ciencia y tecnología dependientes del gobierno nacional. La crisis del ámbito científico, producto del desfinanciamiento del gobierno nacional, impacta fuertemente también a las ciencias sociales, y la ciencia política no queda exceptuada.



El Congreso contó con personalidades de trayectoria destacada, como María Eugenia Coutinho, Carlos Gervasoni, Pierre Ostiguy y Flavia Freidenberg, junto con referentes académicos que fundaron la ciencia política en la región, como Oscar Oszlak, Marcelo Cavarozzi y Catalina Smulovitz, conviviendo con la presencia de estudiantes que daban su primera ponencia en un congreso de la disciplina.

Ese fenómeno intergeneracional aporta un gran valor, ya que hace convivir en condición de iguales los interrogantes, las interpelaciones y los intereses de múltiples generaciones respecto de los objetos de estudio que nuclean la disciplina.

El lema del Congreso fue "40 años de democracia en América Latina". La ciencia política se difundió en la región a partir del estudio de las transiciones democráticas en la década de los ochenta. Hoy nos encontramos lejos de aquella famosa "tercera ola democratizadora" de la que hablaba Samuel Huntington, y atravesamos un período que la disciplina denomina "autocratización".



Un estudio de Nord et al. (2026) señala que las autocracias ya superan en número a las democracias (92 contra 87) y concentran al 74% de la población mundial. Asimismo, indica que la libertad de expresión es el aspecto más afectado, con retrocesos en 44 países durante la última década, y que 44 países se encuentran actualmente en proceso de autocratización (el 41% de la población mundial y el 39% del PBI global), mientras que solo 18 avanzan en sentido democratizador. Múltiples estudios presentados dieron cuenta de este proceso de erosión democrática y republicana que atraviesa el mundo y la región, abordado desde una perspectiva multicausal. Buena parte de ellos hizo especial hincapié en el surgimiento de actores políticos que apuestan a la polarización y que, en muchas ocasiones, no respetan los resultados electorales ni otras instituciones democráticas.

También se trazó una distinción respecto de actores que impulsan procesos de erosión del orden constitucional, con una creciente proliferación de estudios sobre la relación entre el Poder Judicial y la política, así como sobre las herramientas institucionales que los poderes ejecutivos poseen y utilizan para concentrar poder.

El creciente interés de la disciplina por temáticas vinculadas a la gobernanza algorítmica, la gobernanza de plataformas y el avance de la inteligencia artificial a nivel global muestra a una ciencia política que, sin abandonar los grandes problemas estructurales del continente, piensa a los partidos políticos, a la democracia, a las políticas públicas y al Estado desde los lentes del siglo XXI. Sin embargo, los trabajos vinculados a estas temáticas suelen centrarse más en los riesgos que en las oportunidades que las nuevas tecnologías presentan para el fortalecimiento democrático y el desarrollo de capacidades estatales en la región.



Las posibles soluciones a estos problemas, esas conocidas "recomendaciones de políticas públicas" con las que suelen cerrarse los artículos académicos, no siempre surgen como conclusiones lógicas del análisis de la investigación, sino que muchas veces parecen ideas agregadas para evitar una perspectiva pesimista o contestataria. En ese sentido, resulta necesario estudiar los múltiples riesgos que conlleva la tecnología para el sistema político, pero también dar cuenta de las oportunidades que supone, especialmente para los actores políticos con menos recursos, e intentar idear soluciones acordes a las capacidades reales de los Estados de la región.

Cabe destacar, además, que la proliferación de estudios hiperespecializados, muchos de ellos de carácter cuantitativo, da cuenta de una disciplina cada vez más prolífica, aunque con el riesgo de fragmentarse. Resulta urgente volver a las teorías de rango medio, que permitan retomar estudios con mayor granularidad sin perder la capacidad de elaborar marcos que den cuenta de fenómenos sociales con mayor amplitud. Se trata de pensar una ciencia política metodológicamente rigurosa, pero también dispuesta a problematizar y, por qué no, a contribuir a la solución de los problemas políticos regionales.

El valor del Congreso para la disciplina es incalculable. Los cuatro días de conexión entre colegas de toda la región, el aprendizaje, el intercambio y el cuestionamiento a teorías y construcciones metodológicas existentes resultan sumamente valiosos para la ciencia política y para consolidar a la región como un centro académico de referencia a nivel global.



Nord, M., Good God, A., & Lindberg, S. I. (2026). State of the world 2025: unravelling the democratic era? Democratization, 33(4), 703–728. https://doi.org/10.1080/13510347.2026.2661683

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