El misticismo en el poder

Juan Luis González: "Karina quiere ser la vice en 2027. Quiere la fórmula Milei-Milei. Se está coacheando para eso"

¿Qué papel juega Karina dentro del gobierno y hasta qué punto su peso en la gestión puede volverse un problema? ¿Por qué Milei insiste en que juega con cinco perros si solo hay cuatro? ¿Y qué puede pasar si el escándalo cripto se profundiza y salen a la luz nuevas filtraciones?

Juan Luis González: "El motor de Milei es el mesianismo y el de Karina, la plata"
Juan Luis González: "El motor de Milei es el mesianismo y el de Karina, la plata"
Ramiro Gamboa 20 febrero de 2025

"Milei cree que habla con Dios a través de su perro muerto. Cree que se comunica con seres fallecidos, que vio la resurrección de Cristo, que en otra vida fue un gladiador y ahí conoció a Conan. Sobre todo, cree que es un elegido de Dios", dice Juan Luis González en la entrevista con El Economista, en la redacción de Perfil, en el barrio de Barracas.

González es periodista político, escribe en la revista Noticias, colabora en Anfibia y conduce en FM Milenium. También da clases en la escuela de periodismo de Perfil y en 2017 fue premiado por ADEPA por conseguir la primera entrevista con la "Liebre" Gómez, uno de los asesinos de José Luis Cabezas. Su primer libro, El Loco, fue elegido por FOPEA como el mejor libro de investigación del año.

Ahora está por publicar Las Fuerzas del Cielo (Planeta), que saldrá en la Feria del Libro de 2025. "Trata sobre el misticismo, que es el elemento central de este momento en Argentina: está en Milei, en su gobierno, en quienes lo integran, en quienes son sus parejas. Hay un hilo que recorre todo y es el misticismo de Milei", explica.



Ese es su motor: el mesianismo. "Milei no cree en el libre albedrío. Para él, la vida no sucede al azar, sino que hay un destino manifiesto, providencial, que ya fue escrito por una divinidad y que él simplemente está cumpliendo. En su visión, está en una liga donde están Moisés y él", sostiene González.

El motor de Karina Milei, en cambio, es otro. "El de Karina es la plata", afirma. Y advierte que su obsesión con el dinero puede traerle problemas al gobierno. "Por eso decía que la iban a meter en líos por la plata. Ese es su motor. También el protagonismo, el poder de ese protagonismo que nunca tuvo en su vida. Diría que es 50 y 50: poder y guita".

Asimismo, González asegura que el PRO está muerto y que Victoria Villarruel es más frágil de lo que parece: "He hablado con muchas personas que la conocen íntimamente y dicen que es una mujer muy miedosa, muy insegura". Sobre Karina Milei, describe que tiene un "serio problema de oratoria" y que está trabajando en sus habilidades discursivas porque quiere ser la vicepresidenta en 2027.



¿Qué papel juega Karina dentro del gobierno y hasta qué punto su peso en la gestión puede volverse un problema? ¿Por qué Milei insiste en que juega con cinco perros si solo hay cuatro? ¿Y qué puede pasar si el escándalo cripto se profundiza y salen a la luz nuevas filtraciones?

Juan Luis González, autor de El Loco, libro elegido por FOPEA como el mejor de investigación del año.

—Vos escribís en "El Loco" que Milei decía hablar con Conan y, a través de él, con Dios. ¿Pensás que todavía sigue en contacto con el "Número Uno" o que, con la presidencia, se volvió más terrenal?



—No sé exactamente en qué anda su conexión mística, porque hubo un quiebre muy impresionante en Milei como político. Pero diría que hasta su primera etapa como diputado todavía estaba presente. En 2021, aún lo mostraba; ya en 2022 y 2023 empieza a cambiar, y con la presidencia cambia radicalmente. Antes mostraba en primera línea su conexión mística, estaba orgulloso de eso y se lo contaba a todo el mundo. Incluso en distintos reportajes lo mencionó varias veces. Hay una entrevista muy famosa donde dice que el "Número Uno" existe y que tiene pruebas. Novaresio le preguntó qué pasa cuando morimos y Milei respondió algo en la misma línea, diciendo que a él le habían pasado cosas muy fuertes que la ciencia no podía explicar. En otro reportaje también afirmó tener pruebas de que Dios existe. 

En el presente, en cambio, hace todo lo contrario. Cambió la ley de transparencia para que no se sepa ni se le pueda preguntar sobre los perros. Amenazó con acciones legales a quienes publicaron que uno de sus perros murió. Pero sigue sosteniendo que dialoga con ellos, etcétera.

—¿En qué consistió el cambio en la ley de transparencia?



—Modificó la Ley de Acceso a la Información Pública a mediados del año pasado para que no le pregunten sobre los perros. Fue la llamada "ley Conan". Lo hizo un mes después de que sacáramos la tapa que empezaba a indagar sobre la muerte de Conan en el 2017. Ahí está el giro: antes lo mostraba abiertamente y ahora lo esconde. Sí puedo decir que el mesianismo de Milei viene aumentando de manera grosera.

De hecho, su línea narrativa mesiánica cambió. Antes decía que Dios le habló y le dijo que sería el presidente de Argentina, el salvador del país. En el último año, lo que vimos es que ahora se presenta como el máximo líder de la libertad mundial. El mesianismo escalando a otro nivel. Por lo cual, solo puedo suponer que sigue estando. De hecho, todas las mañanas juega con un perro que no existe, así que el mesianismo claramente sigue ahí.

—En el libro explicás la cuestión de los clones, pero ¿podrías aclararlo un poco más?



—Él dice que juega todas las mañanas con cinco perros, pero en verdad hay cuatro. Conan murió en 2017, en marzo de 2018 llegan cinco clones desde Estados Unidos y en enero de 2020 muere uno de los cinco. Quedan cuatro, que hoy están en Olivos. Uno de esos cuatro es Conan II. Sin embargo, él sigue diciendo que juega con cinco.

—Esto que escribís es notable: "Las teorías políticas que tienen un componente mesiánico siempre son muy atractivas, a diferencia, por ejemplo, del liberalismo clásico, que es una teoría muy deslucida, modesta en comparación con el marxismo". ¿Qué relación ves entre Milei y el mesianismo?

—Es central. De hecho, el libro que estoy escribiendo ahora -que sale por abril, para la ferida del libro, de editorial Planeta- se titula Las fuerzas del cielo. Es sobre cómo el mesianismo es clave en Milei: en su historia personal, en su historia política, en el discurso del gobierno y en cómo conecta con la gente. Además, más allá de que Milei lo crea, los cerebros de la Casa Rosada lo piensan como una manera de conectar con la gente; está pensado estratégicamente.



Asimismo, si bien los seguidores de Milei no creen literalmente que él es un elegido de Dios, la narrativa se estructura en términos mesiánicos: los "argentinos de bien" contra los "de mal", los que "la ven" contra los que "no la ven". Milei se piensa como un profeta y, después, lo disimula. Como él mismo dice: "Soy loco, pero no boludo". Sabe que hay cosas que no puede decir, como que cierto mensaje se lo dio su perro muerto Conan.

El viaje místico de Milei, entre los Assassin's Creed y su encarnación en  Moisés
Milei y el mesianismo: entre los monjes y los clones de Conan.

—Varias veces le preguntaron si sigue hablando con Conan y siempre esquivó la pregunta. Vos detallás que Mirtha Legrand, The Economist e incluso Eduardo Feinmann se lo preguntaron. ¿Creés que es porque sabe que le puede jugar en contra políticamente o porque ni él mismo está seguro de cómo explicarlo?



—No, él está seguro de cómo explicarlo. "Soy loco, pero no boludo" es una frase textual que he escuchado de Milei. Sabe que hay cosas que dice en privado, pero que no puede decir en público porque parecería que está loco.

De todas formas —y esto muestra qué tan fuerte es el mesianismo en él, qué tan convencido está—, no lo niega. Lo más fácil sería decir: "Es todo mentira", y cuando se apaga la cámara, él puede pensar que habla con Conan muerto. Sin embargo, es tan fuerte para él que no lo puede negar.

No solo eso, sino que, por ejemplo, en una entrevista con Feinmann, no solo no lo niega, sino que hace un ejercicio teórico. Le dice: "Bueno, supongamos que es verdad, que tengo mis perros y nada más que eso, que mis perros me asesoran, que Conan me asesora". El video está dando vueltas, es muy impresionante. Milei le dice: "¿Te afecta en tu libertad? No. ¿Te afecta en tu propiedad? No. Entonces, ¿cuál es el problema?".



—En 2023, 14.476.462 argentinos votaron por Javier Milei. Este año hay elecciones legislativas, ¿creés que ese número se va a mantener o que el desgaste de la gestión le va a pasar factura?

—Estamos en una semana compleja. A priori, te diría que tanto a Milei como a cualquier presidente argentino en esta era se lo vota en función de cuánto soluciona los dramas cotidianos, que particularmente en los últimos quince años en Argentina se han reducido, sobre todo, a la inflación.

El espejo que Milei hace con Bukele —pensado por Santiago Caputo, que es quien más observa esto— busca reforzar la idea de que hay una sociedad dispuesta a tolerar cualquier cosa con tal de que el político solucione el gran drama nacional. En el caso de El Salvador, era la inseguridad y las maras; en el caso de Argentina, la inflación.



Por eso, en El Salvador se debilitó la democracia a niveles asfixiantes: desapareció la separación de poderes, se encarceló a políticos opositores y periodistas, y hay mucha gente presa sin haber cometido ningún delito. También Bukele cambió la Constitución, pero la sociedad le dio un cheque en blanco porque trajo alivio para el gran problema nacional, que era la inseguridad.

En estos catorce meses de Milei veníamos viendo algo similar: una sociedad dispuesta a aceptar cualquier cosa con tal de que resolviera la inflación. Y esto no solo en términos más culturales o teóricos —Milei contra las diversidades, contra el periodismo, contra la oposición, contra todos los que no piensan como él, etcétera—, sino también en términos económicos.

Es decir, incluso cuando mi salario real cae, mientras al menos la inflación frene, ahí está la dimensión psicológica del drama inflacionario. Justamente ahora estoy leyendo el libro Síndrome 1933 de Siegmund Ginzberg, donde el autor explica que, entre todos los fenómenos negativos de una economía, la inflación tiene un componente extra que vuelve a las personas medio locas. Porque, cobrás el 1 y ya el 2 tenés que salir a cambiar la plata para que no pierda valor.



Hace un año y medio, Argentina tuvo más del 200% de inflación anual. Fue dramático. Por eso la victoria de Milei no es casualidad: una sociedad enloquecida eligió a un loco como presidente. Hasta ahora, estuvo dispuesta a aceptar cualquier cosa con tal de que resolviera la inflación.

Milei y Bukele se encuentran en la Casa Rosada
Milei y Bukele, dos líderes con cheque en blanco para solucionar el gran drama nacional.



—Después del escándalo cripto, ¿Milei perdió parte de su blindaje político? ¿Cuánto creés que lo puede afectar electoralmente?

Hay un antes y un después del escándalo cripto. Hay un nivel simbólico, político y electoral. El gobierno puso en jaque varias de sus banderas principales.



Milei gana, en parte, por su lucha contra la casta; se presentaba como la nueva política, pero hoy es denunciado por haberse juntado con su hermana y cobrar plata para que las personas puedan tener una reunión con él. Eso es dádivas, es soborno, y pone en jaque su principal bandera, que era su lucha contra la casta corrupta.

También lastimaron una segunda bandera. En esta lógica histórica del "roban pero hacen", en Argentina muchos piensan que es mejor el corrupto que el boludo. Y acá, en el mejor de los casos, Milei está quedando como un bobo en su área. Él supuestamente sabe de economía, era su fuerte, ¿entendía de tecnología, de cripto, y lo caminaron cuatro gitanos muy fácil? 

Además, más allá de lo electoral, hay otro factor que escapa a toda lógica, que es la historia de Milei, que parece ciencia ficción. De acá en adelante, con él, cualquier cosa puede pasar



Por ejemplo, en cualquier otro gobierno, yo hubiera entregado a Karina Milei. Pero el presidente no puede vivir sin ella, de modo que no la puede entregar. A su vez, estamos en un terreno de ciencia ficción. No me parecería descabellado que en una semana Milei tenga un brote en vivo cuando lo agarre un periodista en Estados Unidos y lo apriete a fondo. Puede pasar cualquier cosa.

En principio, si alguien me preguntaba el viernes pasado [14 de febrero, antes de que estallara el escándalo de Libra] a las 5 de la tarde qué pasaba si Milei iba a elecciones el sábado, yo te decía que ganaba con el 60% de los votos. Pero ahora estamos en un terreno desconocido.

—Rosendo Fraga dice que hubo un "Milei I" hasta el escándalo cripto y que ahora hay un "Milei II", menos excepcional. ¿Coincidís con esa visión? ¿Pensás que ahora lo van a tratar más como un político convencional, que se le van a animar más?



—Se le van a animar más, pero hay que ver qué pasa en el futuro.

Por otra parte, Milei nunca fue un político tradicional y sigue sin serlo. De hecho, todas las cosas que hizo desde que estalló el Libragate no son para nada las de un político tradicional. Si lo hubiera sido, hubiera dicho: "Hay un responsable en el gobierno, yo confié, me traicionó, es problema de él, lo echo", y seguro no hubiera salido a decir: "Esto es como jugar en el casino, el problema es tuyo si perdiste la plata, y además solo hubo cinco mil afectados y casi ningún argentino".



Todo es raro. Un presidente anarcocapitalista que responde así. Eso, desde la teoría, es agarrar el libro de Rothbard y apuntar con eso. Rothbard y el anarcocapitalismo parten de un presupuesto, el grado cero de esa idea: todos los agentes económicos son individuos racionales y solo se mueven por beneficio e interés. Accionan su tiempo y su propiedad para obtener un beneficio material. Si se equivocan, es tema de ellos, pero es una decisión racional.

Si alguien toma esa definición de texto de Rothbard y la compara con lo que dijo Milei, es eso: "Es el casino, es tu tema". Que, además, es la misma ideología que usa para justificar la venta de órganos, la venta de niños, y para defender los monopolios. 



Cualquier presidente hubiera hecho otra cosa. No creo que Milei pueda ser nunca un político tradicional; hay algo en la historia personal que tiene él que es muy fuerte, algo que va más allá de ser presidente. La categoría de político tradicional, normal, no le cabe a Milei, nunca le va a caber.

Javier Milei
"Milei nunca podrá ser un político tradicional", asegura Juan Luis González.

—En el caso de Karina, se ha normalizado que no dé explicaciones. Nadie le exige que hable ni que brinde conferencias de prensa, quizá porque se asume que es Milei quien se encarga de la política. ¿No debería rendir cuentas por su rol como funcionaria pública?



—Totalmente. De hecho, en la saga de cosas de ciencia ficción que pueden pasar, una posibilidad es que la Justicia o el Congreso —sobre todo— la obliguen a presentarse por algún tema técnico. Ahí se abre un terreno muy complejo porque ella tiene un serio problema de oratoria. Así que puede pasar cualquier cosa. No solo está en juego cómo quedaría su imagen si hablara, sino también la posibilidad de que diga algo que no tiene que decir y se meta en un lío. 

—¿El problema de oratoria es porque Karina se va de boca, porque le cuesta más el lenguaje o porque se pone muy nerviosa?

—Es todo eso y, además, que no tiene preparación. En estas cosas de ciencia ficción que tiene la historia de los Milei, entre todas ellas, hay una que es clave: hace cuatro años, Milei hacía chistes con Yayo los domingos a la tarde y Karina vendía tortas y hablaba con animales muertos. Hoy manejan un gobierno. No quiero ser elitista, no estoy juzgando, solo describiendo: Karina no tiene preparación. Y se nota. ¿Lo puede mejorar con el tiempo? Sí. 



—Sí, claro, Macri aprendió mucho, por ejemplo.

—Naturalmente, ella está trabajando sus destrezas discursivas porque quiere ser la vicepresidenta en 2027. Quiere la fórmula Milei-Milei. Se está coacheando para eso. Hay que ver, porque la Argentina está muy intensa, pero la idea de ella es ser la candidata a vicepresidenta de Milei.



—En 2021 Milei sacó más votos en barrios populares de CABA que en otras zonas de la ciudad. ¿Creés que ese voto se va a mantener o que sus políticas públicas lo van a alejar de esos sectores?

—Esos sectores, que fueron los que más lo votaron, son los que más lo van a bancar, aun cuando la crisis les pegue más de lleno. En cambio, los más fluctuantes a nivel ideológico, los más volátiles en términos de voto, son los últimos que se sumaron, los que se subieron en el ballotage, los que votaron a Patricia Bullrich en las generales.



Esto que digo está atado a que la inflación siga controlada o en baja. Hay un punto donde el órgano más sensible es el bolsillo, y por algo Milei logró penetrar con más fuerza en los sectores que más sufren. Porque la realidad de la que hablaba Milei —y la nueva derecha, pero sobre todo Milei—, si la querés resumir en una frase, es: "Si no pedaleás más rápido, te morís", "El Estado no te ayuda", "El Estado te caga", "Prospera el que más trabaja" y "Hay que aplicar mano dura".

Esa visión se parece mucho más a la realidad que se vive en los barrios populares día a día. En cambio, los espacios como el peronismo, que hablan de vacaciones pagas, movimiento obrero, paritarias, plantean conceptos que no necesariamente coinciden con esa realidad. Lo mismo con la educación pública, la universidad pública, la salud pública, que son eslóganes y frases lindas que en otro momento tenían un correlato más claro, pero ahora la realidad la interpreta mejor Milei.

Milei es popular. Y muchas veces me causa gracia que lo chicanean por la foto con Rocky o con Tyson. Es popular en el sentido literal de la palabra: se parece más a las realidades que se viven en los barrios más populares. Y ahí tiene un capital.

—"Milei es un fenómeno que llegó para quedarse", escribís en El Loco. ¿Hasta cuándo lo ves sobreviviendo políticamente?

—Es difícil porque esto es Argentina. No sé si Milei, pero la Nueva Derecha llegó para quedarse porque entienden mejor la crudeza de la realidad actual. Más allá de que uno pueda estar en desacuerdo, esa visión se parece más a la realidad salvaje de este capitalismo voraz en el que estamos metidos. Milei es quien mejor interpreta este capitalismo caníbal y tecnopopulista que tenemos. Por eso, Milei puede pasar, pero hay un núcleo de ideas que queda. 

En 2023 él ganó porque el hombre roto fue quien mejor interpretó a la sociedad rota. Pero ahora él le está aportando su propia rotura a la sociedad. Los liderazgos fuertes imprimen ideas, sensaciones, sentimientos en la sociedad. Un paralelo es el de Kirchner en 2003: él gana y propone el tema de derechos humanos en la agenda. No es que antes había marchas todas las semanas pidiendo por los desaparecidos, pero él lo instaló y quedó durante veinte años.

Con Milei está pasando lo mismo con temas que antes no estaban en agenda, que están moldeando a la Argentina en sentidos peligrosos. Cosas que no existían con tanta fuerza, como la homofobia, que ahora aparece mucho más organizada, o la xenofobia y el desprecio por lo marrón.

El antisemitismo también. Todo el nacionalsocialismo que estaba dando vueltas en Argentina entró con La Libertad Avanza. 

Oficina del Presidente on X: "El Presidente Javier Milei junto al  Presidente electo Donald Trump y el empresario Elon Musk. También  participaron del encuentro la Secretaria General de la Presidencia, Karina  Milei,
"La Nueva Derecha llegó para quedarse", afirma González. 

—¿Quién creés que va a ganar en las elecciones para la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires?

El PRO está muerto, totalmente muerto en muchos sentidos: en dirigentes, en votantes y, sobre todo, en su razón de ser. Perdió el sentido. No hace falta hacer futurología, ya se sabe lo que pasó en Brasil o en Estados Unidos con las derechas más tradicionales. Cuando ganaron las nuevas derechas, las dejaron sin espacio. 

Además, lo ves en cómo están saltando todos los dirigentes del PRO porque saben que el votante ya se fue. El PRO está en una encerrona, porque si a Milei le va bien, le va bien a Milei. Y si a Milei le va mal, le va mal a toda esa alianza. Están en un problema jodido. De hecho, es tan grave que Macri aparece en medio de este escándalo a ver si puede meter algo. Lo vimos en Santa Fe, donde apoya una alianza que va en contra de La Libertad Avanza, con Pullaro criticando fuerte a Milei. Y ahí está el PRO, en una crisis fenomenal. Macri sabe que de repente se abrió una mirilla de luz y está viendo si puede meterse por ahí.

—¿Villarruel va a lograr mayor protagonismo político?

—No porque Villarruel está en una posición parecida a la del PRO: si le va bien a este gobierno, le va bien a Milei; si le va mal, le va mal a todos (incluido a ella).

Igualmente, he hablado con muchas personas que la conocen íntimamente y dicen que es una mujer muy miedosa, muy insegura. A mí me sorprendía mucho, porque no lo parece, pero este año lo viene demostrando: cuando tuitea algo fuera de tiempo, lo borra, pide perdón.

—En el libro contás que Karina cobraba por almuerzos con Milei en plena campaña, algo similar a lo que mencionó Davis en el chat que se filtró. ¿Tenés confirmación de que sigue cobrando para que empresarios y figuras puedan reunirse con él?

—Lo último que se destapó es lo de Davis, que todo el tiempo da a entender que puso guita para juntarse con los Milei. Además, hay otros dos testimonios. Uno es el de un referente del mundo blockchain, que contó que intentó reunirse con Milei y le pidieron plata. Ayer volvió a hablar del TechForum y reiteró lo mismo, aunque él sigue bancando al presidente libertario.

El otro testimonio es el del hijo de Wenceslao Casares, un tipo muy conocido en el mundo Bitcoin. Lo publicó Alejandro Bercovich esta semana. Diógenes Casares dijo que quiso reunirse con Milei y le pidieron plata.

Encima, en toda esta operatoria, aparte del vicio por la guita, hay  torpeza política y una desconfianza profunda en los demás.

La torpeza política es evidente. En cualquier otro gobierno, estas cosas estarían más organizadas. Tomemos como ejemplo un caso famoso: Roberto Baratta en el kirchnerismo. No mandaron a la segunda persona más importante del gobierno a cobrar plata en persona por una cuestión de lógica política y judicial. Es una desprolijidad burda, que tiene que ver con que LLA es un espacio que nació hace tres años, sin una gran trayectoria política. Asimismo, está la desconfianza, porque son personas que, profundamente, desconfían de los demás. Por eso no delegan.

—¿Creés que el escándalo cripto va a derivar en nuevas filtraciones?

—Sí, sí, de hecho están pasando en este momento. LLA es un espacio muy burdo y manejado por pocas personas, entonces sí, sospecho que sí. 

—Detallás que Karina Milei tenía una gran influencia en la toma de decisiones y veía enemigos en todos lados (enviados por el "Maligno"). ¿Sigue haciendo esas purgas en el poder por mensajes del más allá?

El esoterismo y el misticismo influyen en toda la vida de los Milei, y seguro que eso continúa. De hecho, creció desde que llegaron al gobierno. Karina, más allá de la política —incluso antes de la política—, ya tomaba decisiones en base a su misticismo. 

—En El Loco, destacás que el mayor problema de Milei iba a ser Karina y la plata. ¿Creés que esa predicción se está cumpliendo ahora con el escándalo cripto?

—Sí, parecería que va en ese sentido. Cuando uno ve a un presidente, tiende a endiosarlo, a ver estrategia y cálculo frío, pero Javier y Karina son básicos porque es claro qué los mueve.

Javier Milei cree que habla con Dios a través de su perro muerto, que se comunica con seres fallecidos, que vio la resurrección de Cristo, que la vida es paralela, que en otra vida fue un gladiador y ahí conoció a Conan. Cree que sus perros lo asesoran en política y, sobre todo, cree que es un elegido de Dios.

Milei no cree en el libre albedrío. Para él, la vida no sucede al azar, sino que hay un destino manifiesto, providencial, que ya fue escrito por una divinidad y que él simplemente está cumpliendo. Está convencido de que fue enviado para ser el salvador de Argentina y del mundo. Y de hecho, en su visión, está en una liga donde están Moisés y él. Literalmente cree que está en un ranking de cinco personas en los últimos 5.000 años de historia.

Ese es su motor: el mesianismo.

El de Karina, en cambio, es la plata. Por eso decía que la iban a meter en líos por la plata. Ese es su motor. También el protagonismo, el poder de ese protagonismo que nunca tuvo en su vida. Diría que es 50 y 50: poder y guita.

El protagonismo, en sí, no genera problemas graves. Puede traer roces políticos, malas gestiones, echar gente todo el tiempo, pero no necesariamente pone en riesgo el gobierno. Lo de la plata sí. La plata, en algún momento, los iba a complicar. Y lo estamos viendo.

—¿Encontrás algunas conexiones entre el liderazgo político de Milei y el de Cristina?

—Hay paralelos. De hecho, por eso, aunque ahora están en un momento de tiroteo, históricamente se llevaron bien. Hubo cierto respeto.

Los de Milei y Cristina son liderazgos populistas. En Argentina, el populismo quedó identificado con la izquierda, pero en realidad es una manera de hacer política: dividir a la sociedad entre buenos y malos y que el líder se presente con tintes mesiánicos, porque está por encima de todos.

En ese esquema, el líder presenta soluciones simples y fáciles de entender: quiénes son los malos y cómo se solucionan los problemas. Cristina lo hizo con Estados Unidos y Clarín. Milei lo hace con los zurdos.

—"Milei dijo haber recibido tres visitas de Cristo", escribís. ¿Sabés si en este tiempo se sumó alguna nueva?

—No, no lo sé. Todo esto pasó a ser un tema tabú. Cuando hicimos la tapa sobre los perros "El misterio de los perros de Milei", nos llamó un altísimo funcionario del gobierno nacional —que no tenía por qué saber que estábamos trabajando en esa tapa— para decirnos: "Si la publican, va a ser tomado como una declaración de guerra". 

Eso fue un jueves, cuando estábamos cerrando la edición. El viernes, Milei recibe la tapa y, como contaron La NaciónClarínCenital, se descompone, tiene una especie de colapso emocional. Esto genera una serie de movimientos dentro de su círculo íntimo: por ejemplo, ahí termina de sellarse la suerte de Nicolás Posse, que deja de colaborar con el gobierno.

El lunes siguiente, Milei sale con Fantino a decir que Perfil va camino a la quiebra y que ojalá quiebre. A partir de ahí arranca una serie de aprietes fuertes. Hoy tenemos cuatro juicios con el gobierno nacional porque está discriminando a Perfil en la pauta oficial.

Además, no pagaron deudas. En 2024, el Estado argentino saldó el 85% de las deudas con medios, pero Perfil quedó completamente afuera de esos pagos. Es mentira que terminaron con la pauta oficial, nosotros lo veníamos documentando: siguen poniendo pauta a través de YPF, campañas de vacunación, etc., pero a Perfil le dieron cero pesos.

Esto es un manejo arbitrario de la pauta oficial, y hay jurisprudencia al respecto. No es casualidad: es la misma jurisprudencia que se estableció cuando el kirchnerismo excluía a Perfil por el mismo motivo.

Volviendo a la pregunta, es muy difícil saber si Milei volvió a ver la resurrección de Cristo, porque es un tema tan central que están dispuestos a dejar a 600 personas en la calle, atacar la libertad de prensa y hasta perjudicar a la propiedad privada. Es una paradoja brutal para un gobierno que se dice liberal y que, al final, lo que está haciendo es cerrar fuentes de laburo.

Es el tema más prohibido y más tabú del gobierno.

González es periodista político, escribe en la revista Noticias, colabora en Anfibia y conduce en FM Milenium.
González es periodista político, escribe en la revista Noticias, colabora en Anfibia y conduce en FM Milenium.

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