Javier Milei se reunirá con el líder del país que lo obliga a revisar toda su teoría económica
Para un liberal libertario como Javier Milei, China es un enigma casi metafísico. ¿Cómo es posible que "una dictadura comunista" haya protagonizado el mayor milagro económico de los últimos 50 años de la economía global? ¿Cómo es posible que un modelo dirigista y estatista de partido único (el Partido Comunista de China o PCCh) haya hecho el catch-up más violento de la historia? ¿No era que "somos superiores en lo productivo, somos superiores en lo moral y en lo estético"?
A veces, la realidad es un poco más compleja.
La semana que viene, y menos de una semana después de tener la foto con Donald Trump, Milei tendrá su encuentro con Xi Jinping, en el marco de la cumbre del G20 en Brasil.
La reunión de Milei con Xi Jinping es un claro cambio de posición respecto de su campaña electoral. "Yo no promovería la relación con comunistas. Ni con Cuba, ni con Venezuela, ni con Corea del Norte, ni con Nicaragua, ni con China", dijo Milei hace un año, en pleno fragor electoral.
Sin embargo, el 20 de octubre pasado, con Susana Giménez, describió las relaciones con China de "excelentes" y dijo que Beijing lo había sorprendido, "porque son un socio sumamente amigable (...) que lo único que quieren es que no los molesten".
Eso fue antes de que Trump ganara las presidenciales de Estados Unidos. Ahora, con Trump en la Casa Blanca, es posible que se reactive la rivalidad entre las dos principales potencias planetarias. A diferencia de otras ocasiones, ahora Argentina está, por lo menos en lo discursivo, muy volcado para el lado de Occidente.
Así lo analiza Patricia Giusto: "Este posible acercamiento refleja la vulnerabilidad económica de Argentina y su dependencia de la inversión, el comercio y los préstamos chinos. Pero también hay otro factor potencial, la aparente decepción con la escala y la velocidad de la respuesta de Estados Unidos a su dramático realineamiento en la política exterior argentina. De cualquier manera, tal como ocurrió la última vez que un conservador dirigió Argentina, parece que China se está estableciendo una vez más como un socio económico irremplazable para Argentina".
El encuentro también será un mensaje hacia Estados Unidos y el futuro Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, con posiciones muy anti-China. Milei muestra que, más allá del alineamiento con Estados Unidos e Israel, Argentina no se privará de mantener relaciones con China y sacar provecho económico. Y si Trump y Rubio quieren limitar la influencia de China en Argentina y no convalidan las "parejas abiertas", deberán poner los verdes en su lugar. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar