Hecha la trampa, hecha la ley
No es Adorni. Él es, apenas, una secreción purulenta de un cuerpo que, paradójicamente, sería el único en que el pus no anuncia que, ese mismo cuerpo, está combatiendo la infección. No hay tal combate.
Sólo hay silencio e inacción. Hay celebración.
Lo acredita la última foto de Adorni con Patricia, la supuesta crítica y custodia de las DDJJ, festejando su cumpleaños junto al evasor. Otra vez la foto de “mi querida Fabiola”. Nada nuevo bajo el sol.
Para la moral de apariencia “el problema no es el festejo” sino la difusión de la fotografía: la culpa la tiene Karina.
El grado de perturbación moral al que hemos llegado (“hemos llegado” porque pasamos varias estaciones, ¡robo para la corona! Carlos; ¡cuando veo esas cajas! Néstor; “el decreto” de Mauri que violó “su ley” de blanqueo, para beneficiar a sus hermanos Mariano y Gianfranco) lo testimonia el abrumador silencio del periodista de La Nación ante la confesión “in voce” de evasión.
Adorni dijo 99% de los argentinos ahorran en negro, porque los gobiernos estaban en manos de “la vieja política”. Primer silencio: quien calla otorga y se incluye en ese 99% y ese fue el periodista que con su silencio se incluyó. Pero José del Río, de La Nación, tampoco le recordó a Adorni que hace dos años sigue evadiendo; durante el gobierno de “la nueva política”. No es por la ideología de quien gobierna. Le roba al Estado no importa en manos de quien este.
Reportaje sin repregunta es publicidad para el reporteado y Del Río lo sabe y lo hizo.
¿Un “chorro”? ¿O no lo es porque le ha robado al Estado? Después de haber “encontrado” US$ 200.000 en la casa del papá muerto (una casa con hipoteca en mora), los invirtió en cripto (asando en una parrilla de particular modestia lejos del country) se olvidó que lo tenía; no los declaró durante toda la presidencia Milei y ahora – cambiando de ideología- va a pagar lo que no pagó…porque lo pescaron.
Cayó en la “trampa” que, según RAE, es un “artificio de caza que atrapa a un animal y lo retiene”
Adorni cayó en esa trampa, después de hacer “trampa” en el sentido que RAE define como: “ardid para burlar o perjudicar a alguien”.
Evadir impuestos es perjudicar a la comunidad.
¿No se lo quiso recordar el periodista o comparte que es lo que “hay (conviene) que hacer”?
- Pero, dejando de lado las palabras que se las lleva el viento, Toto Caputo sancionó la ley (votada en el Congreso) para que pueda escapar de la trampa legal en la que cayó Adorni por hacer trampa ilegal.
¿La ley Adorni se dictó sabiendo que Adorni inventaría invertir en Bitcoin?
La “inocencia fiscal” de Caputo hace posible que Adorni adhiera a la DJ simplificada (¿inocentes los dos?) y, en consecuencia, no va a necesitar justificar impositivamente los incrementos de su patrimonio (nuevos inmuebles, mejoras, etc.) ni sus consumos (viajes al exterior, expensas, etc.). Solamente pagará el impuesto que corresponda de 2025 y no se investigaran las DDJJ de 2024 y otros años no prescriptos, que podían originarle diferencias de impuesto y hasta denuncia por evasión simple. Es decir “hecha la trampa, hecha la ley”.
Lo hizo Mauri con un decreto para el blanqueo de Gianfranco y Mariano, la fratria en lugar de la Patria. “La famiglia unita” Campanelli.
Lo hace Caputo, discípulo de Mauri, para Manuel y además adhirieron Espert (el beneficiario del acusado de narco), Sturzenegger, Felipe Nuñez (el del mega crédito del BNA) y A. Vázquez, titular de ARCA. Dios los cría…
Todos ellos, este gobierno, la bancada Libertad Avanza, votados por los ciudadanos que piensan como ellos; y peor, los legisladores del PRO, del radicalismo y muchísimos peronistas (ayer kirchneristas), votados por ciudadanos que no piensan como la Libertad Avanza, comparten en los hechos – que es lo que importa - la filosofía que está detrás de todo este esperpento: los impuestos son un robo y el Estado es una organización criminal.
Un blanqueo tras otro y ahora la “gran blanqueo permanente”. ¡VLLC!
Lo ha dicho Milei en campaña y lo ha repetido siendo presidente: soy un topo en el Estado para destruir al Estado y lo está haciendo. Puede que muchos no lo vean. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. Es lo que está pasando. Licuación, motosierra, apenas son “estilos”. Lo esencial es lo que está en marcha. Sus métodos pueden ser, cualquiera sea su forma, instrumentos para “disminuir la voluntad política”. Una suerte de química política, lo que G. da Empoli, llamó “ingeniería del caos”.
Hoy, aquí y ahora, lo que ha consagrado el concepto “hecha la trampa, hecha la ley” es la consagración – por ahora dominante – de la disminución al mínimo de la capacidad de voluntad política, de la idea de progreso entendido como el aumento de la capacidad de satisfacción de las necesidades sociales.
Una mayoría social lo manifiesta con su no participación en las elecciones y también con el voto a aquellos que predican que “hay que destruir al Estado”. El Estado es la herramienta con que la política instrumenta la voluntad. Hoy sólo una minoría que manifiesta que existe una voluntad y que esa voluntad debe expresarse en el Estado. Insuficiente para instalar los debates que el país se debe.
Ricardo Arriazu, lo cito por ser el autor intelectual de estos programas (¿cuántos van?) de atraso cambiario y apertura económica irracional, ha alertado de situaciones que el propio gobierno (y hasta gran parte de la oposición) desatienden. Situaciones hijas naturales de estos programas. La primera sintetiza la consecuencia de lo que Arriazu propugna: “Nunca vi un sistema en el que sobran dólares y falta empleo”. Arriazu dice “falta empleo”: medida del fracaso.
La segunda es una alerta tardía: “De acuerdo con sus estimaciones (las de Arriazu), desde 2003 los argentinos compraron unos US$ 260.000 millones. Solo el año pasado adquirieron alrededor de US$ 41.000 millones” (LN,9/6).
Los funcionarios evaden y sancionan leyes para cubrir la evasión; los que pueden fugan, bastante más (según Arriazu) que todas las inversiones que se pueden imaginar como consecuencia de las demenciales generosidades del RIGI (sancionado por las bancadas de la LLA, Pro,UCR, y gran parte del peronismo en distintas mutaciones) y del Super RIGI que no les va a temblar el pulso para sancionar. Por la medida de la fuga, “confianza” no hay.
La “construcción de confianza” es una tarea de la política.
No hay “ejecución de la política” sin Estado. Política es conversar para tener ideas claras para, desde el Estado, construir una Nación.
No se puede hacer política, en ese sentido obvio, si no se cree en la “Nación como proyecto sugestivo de vida en común” y en el Estado, como la herramienta que debe materializarlo.
Milei es el representante de los libertarios y no puede hacer política porque no cree en “la Nación” (para él “la bandera” es un muro y se hizo ciudadano italiano) y no cree en “el Estado” porque vino a destruirlo.
Arriazu advirtió, en la CAC, que hay “cuellos de botella” y se preguntó “¿qué se puede hacer para, sin romper el equilibrio fiscal, facilitar la transición?” Y se contestó “es un trabajo que dice dónde van a estar los impulsos, dónde van a estar las destrucciones. Cómo afecta esto a la demografía, al empleo, al sector público, digamos dónde va a estar la población, migración interna… es planeamiento… a 5 años… escenarios… cómo me adapto en cada uno de los escenarios”.
Lo cito por ser una voz muy escuchada por el establishment y el que más hizo, entre los economistas, por este modelo de atraso cambiario y apertura irracional que genera fuga de divisas, desconfianza y desempleo. Lo que, por otra parte, acaba de confirmar con sus propias palabras.
Pero lo más importante es que acaba de reivindicar lo que han sostenido, como herramienta esencial para el desarrollo de las fuerzas productivas, todos los economistas que creen en la política y en la visión de largo plazo que canaliza a las fuerzas del mercado.
En 1963, presidencia de A.H. Illia, se creó el CONADE, cuerpo de profesionales de todas las disciplinas que analizaban y pensaban el desarrollo. Entre 1964 y 1974 la economía argentina creció todos los años, sin recesión en ninguno, y fue la década de mayor crecimiento del PBI por habitante después de la generación de Roca (1874/84) y se coronó con 4% de pobreza y el Gini igual al de Francia.
En 1975 se destruyó el CONADE y se inauguró el experimento libertario del “rodrigazo” de Ricardo Zinn, discípulo de Rothbard, anarcocapitalista y fundador de la idea de “achicar el Estado, es agrandar la Nación”. Todavía no era posible predicar la destrucción del Estado, pero se inició el camino que hace medio siglo, con todas las banderías políticas, transitamos: decadencia.
Esto no empezó ahora. Tiene larga data. Margaret Tatcher, admirada por Milei, sostuvo que “la sociedad no existe” y que, por lo tanto, sólo hay individuos persiguiendo su propio bienestar sin tener en cuenta a los demás. La comunidad, “no existe”. R.Regan le puso, a ese concepto, la herramienta: dijo “El Estado no es parte de la solución, es parte del problema”. En ese marco teórico eliminar al Estado, sus funciones, es consolidar la idea que “la sociedad no existe”. Todas estas ideas de la necesaria pasividad de la política frente a las fuerzas del mercado se consolidan con el tercer apotegma brindado por Tatcher: “no hay alternativa”.
“La sociedad no existe”, “el Estado es el problema”, “no hay alternativa”. Es la doctrina que expuso Murray N. Rothbard, el anarcocapitalista, a quien cita habitualmente Milei como su proveedor intelectual.
Estamos a punto de ingresar a un estadio superior con Peter Thiel, líder “antihumanista”, que procura el fin de la democracia y su reemplazo por el gobierno de una oligarquía tecnológica.
La trampa de Thiel requiere la ley de Sturzenegger y Milei: sociedades comerciales gobernadas por “agentes”, un paso a la “sociedad gobernada por agentes”, cuyos dueños son los oligarcas tecnológicos: hecha la trampa hecha la ley. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar