En su discurso en la Fundación Mediterránea, Javier Milei acusó a Raúl Alfonsín de haber promovido el golpe contra Fernando de la Rúa, al cumplirse este 30 de octubre el 41 aniversario del triunfo de la UCR.
"Previa caída de la convertibilidad y el golpe de Estado impulsado por (Eduardo) Duhalde y (Raúl) Alfonsín que, paradójicamente, a Alfonsín lo muestran como el padre de la democracia, siendo que fue partidario de un golpe de Estado", consideró.
No sólo eso, agregó que el radical "huyó del poder seis meses antes" y que su gestión recibió indicadores sociales "peores que los que había en diciembre de 2001″.
La respuesta de los miembros de la UCR no tardó en llegar. Figuras como Rodrigo de Loredo, Martín Lousteau, Pablo Juliano, Pablo Blanco, Pamela Verasay, Mariela Coletta, y Brenda Austin, entre otros, se pronunciaron en repudio a las declaraciones del actual Presidente. Hubo un documento oficial del radicalismo que algunos miembros del partido calificaron de "tibio" frente as la magnitud del ataque.
La pregunta es si todo esto forma parte de un plan de Milei de profundizar la fragmentación dentro del partido tradicional, ruptura que comenzó a observarse desde el comienzo de la gestión. El Presidente hasta se refirió a los resultados de la reciente elección interna de la provincia de Buenos Aires. El objetivo sería lograr el acompañamiento permanente de un sector del radicalismo a las iniciativas del Gobierno. De todas maneras, el sector dialoguista va perdiendo valor porque doce diputados ya dejaron el bloque, a lo que se sumó la renuncia del santafesino Mario Barletta.
Uno de los puntos más conflictivos se originó cuando un grupo de cinco diputados aceptó en dos oportunidades el veto presidencial. Algunos pidieron su expulsión, aunque la mayoría se opuso.
Pero lo que rebalsó el vaso fue la participación de Rodrigo de Loredo en una reunión en la Casa Rosada con los bloques oficialistas. Las negociaciones entre los gobiernos y los bloques opositores en el Congreso son habituales en todas las democracias, pero De Loredo fue un paso más allá al formar parte de un encuentro para diseñar la estrategia parlamentaria del oficialismo, al que teóricamente la UCR no pertenece.
Eso generó, finalmente, que un grupo de 12 diputados, liderados por Pablo Juliano, se retiraran del bloque de la UCR y formaran el propio.
Ahora, esa división marca un nuevo hito con las acusaciones de Milei a Alfonsín. Mientras que un espacio salió rápidamente a reivindicar el nombre del expresidente, otros se mantuvieron en silencio.
Los llamados "radicales peluca" se siguen diferenciando del resto del espacio por su cercanía a La Libertad Avanza y la tolerancia con premisas que claramente no forman parte del perfil del radicalismo.
El analista Andrés Malamud planteó que "hay radicales muy ofendidos con los radicales afines a Milei, porque dicen que eso es anti-alfonsinismo explícito". Por otro lado, también hay otros "radicales muy ofendidos con los radicales que no son afines de Milei, porque dicen que eso los acerca a Cristina y que radicalismo es lo que, por definición, no es peronismo".
En el medio hay otro grupo que sostiene que "cuando se saturan los extremos, la gente se vuelca a la moderación: hay un espacio para el centro en las elecciones de 2027", explicó Malamud en el podcast de El Economista.
Lo cierto es que las internas se profundizaron con la llegada de Milei al poder, pero existen desde antes del 10 de diciembre de 2023. La ausencia de una línea política definida generó que en las PASO algunos radicales apoyaran a Patricia Bulrich y otros a Horacio Rodríguez Larreta, y que el partido no pudiese fijar una posición frente al balotaje.
En los sistemas presidencialistas los oficialismos se unen en torno a la figura del Presidente, mientras que la oposición se fragmenta. Y Milei pareciera estar apretando los botones correctos para acentuar las divisiones en el partido tradicional.