Javier Milei no se anda con vueltas. Apenas arrancó diciembre, el presidente reunió a sus ministros y funcionarios más cercanos para darles una indicación clara: vacaciones sí, pero con austeridad. Según trascendió, el mandatario libertario dejó en claro que los destinos no deberían ser sinónimo de ostentación y que, pase lo que pase, todos deben estar listos para ponerse a trabajar si la situación lo requiere. O sea, vacaciones, pero con el celular en vibrador y cerca.
No hay una lista negra de lugares prohibidos, pero la idea es evitar esos destinos muy asociados con el lujo o la ostentación, deslizaron desde Casa Rosada. Aunque no se mencionaron destinos específicos, el mensaje estaba clarísimo: mejor esquivar Punta del Este, Miami, Nueva York y ciertos rincones de Europa que podrían levantar cejas.
Cambio de planes en tiempo récord
La decisión de Milei no fue solo simbólica. Al menos un miembro de su gabinete tuvo que replantear el itinerario vacacional. Según trascendió, ya tenía un viaje a Europa planificado con su esposa, pero después del mensaje presidencial decidió cancelar todo. Al parecer, era más fácil lidiar con el malhumor conyugal que con una foto viralizada desde algún rincón parisino.
"Somos gente normal, que nos tomamos vacaciones y obviamente nos pidieron que dejemos gente que nos pueda reemplazar. Que no se note la ausencia en términos operativos o de gestión, pero no mucho más que eso", confesó un funcionario ante la consulta de La Nación. Además, remarcaron que, aunque no hubo una orden explícita para vacacionar dentro de Argentina, el llamado a la moderación es claro.
Vacaciones sí, pero con precauciones
Desde el entorno de Milei explicaron que el presidente entiende que sus funcionarios necesitan un descanso después de un año intenso. Sin embargo, la consigna es clara: nada de brillar en redes con destinos que puedan generar ruido. "Si alguien aparece en una foto ostentando o en un lugar que no corresponde, las consecuencias llegarán", advirtió un alto funcionario, según consigna la nota de Cecilia Devanna en La Nación.
Además, desde el Gobierno bajaron la línea de organizar las fechas de descanso entre la última semana de diciembre y enero, y asegurarse de que los equipos de trabajo sigan funcionando como si nada. ¿El mensaje entre líneas? Que nadie note las ausencias.
Milei, el presidente que no descansa
Mientras tanto, el propio Milei tiene otros planes: nada de vacaciones.
Según fuentes cercanas, el mandatario pasará las fiestas y gran parte del verano "encerrado en Olivos".
Solo tiene agendado un viaje internacional, el 20 de enero, a Estados Unidos para la asunción de Donald Trump. Allí se reunirá con figuras como Nayib Bukele, Giorgia Meloni y representantes israelíes. Un viaje relámpago, y de regreso a Buenos Aires.
¿Milei marca un nuevo estilo?
En contraste con otros mandatarios, Milei busca instalar una narrativa de austeridad y trabajo constante, acorde a los tiempos de ajuste económico. Para su gabinete, esto implica vacaciones bajo perfil, lejos de destinos que puedan generar críticas.
En un país donde la política está bajo la lupa constante, el mensaje es claro: menos selfies en playas paradisíacas y más compromiso con la gestión.