Los gobernadores peronistas Axel Kicillof (provincia de Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero) publicaron un comunicado de rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, que la Cámara de Diputados tratará mañana en el recinto.
Bajo el título "Trabajo, federalismo y desarrollo: el camino hacia una verdadera modernización", los mandatarios llamaron a "las distintas fuerzas políticas a votar en contra" de la iniciativa.
Se trata de un grupo de seis gobernadores peronistas de tinte opositor al gobierno nacional, a diferencia de Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), quienes acompañan al oficialismo en el Congreso en ciertas votaciones y se muestran colaborativos, pese a compartir un origen pejotista.
En el comunicado, el grupo de gobernadores -que carece de nomenclatura específica- sostiene que es necesario encarar transformaciones en la legislación laboral. "Sin embargo, ninguna reforma puede orientarse al desmantelamiento de derechos conquistados ni a la reducción de protecciones, sino, por el contrario, a reconocer nuevas garantías en un mercado laboral crecientemente inestable".
Afirman que el proyecto libertario "debilita derechos individuales y colectivos" y que "agrava" las consecuencias de la política económica de esta gestión: "caída de la actividad, retracción del consumo, cierre de empresas y aumento del desempleo y la precarización". "No moderniza, precariza", resumen.
A su vez, contradicen al gobierno de Javier Milei sobre la creación de empleo y formalización que fomentaría una sanción de la reforma: "Facilitará despidos, reducirá estándares de protección y trasladará riesgos e incertidumbre hacia los trabajadores". También critican el polémico artículo 44 -que, según adelantó el oficialismo, tendrá su marcha atrás- que limitaba el pago de licencias por enfermedad y accidente.
- "Se trata de una reforma profundamente antifederal. Sus efectos impactarán de manera directa sobre las ya golpeadas economías regionales y las provincias productivas".
- "La informalidad laboral, problema central de la Argentina, no se resuelve recortando derechos a quienes los tienen. Se aborda mediante políticas activas de desarrollo productivo, incentivos a la formalización, innovación normativa y una estrategia económica que promueva la producción, el mercado interno y la generación de empleo de calidad".
- "Desde que llegó el actual gobierno, su plan económico pulverizó 21 mil empresas y casi 300 mil puestos de trabajo. Para crear trabajo, en un mundo hoy proteccionista, hace falta emprender políticas federales de desarrollo e industrialización".
Incipiente bloque
La acción conjunta de estos gobernadores tiene su antecedente más destacado en la reunión celebrada en la Casa de La Pampa en la ciudad de Buenos Aires a mediados de diciembre. De momento, se plantean como una mesa de resistencia contra las iniciativas legislativas del Gobierno.
Sin embargo, funcionan como punto de partida del armado nacional de Kicillof. Si bien aún no apoyan explícitamente una candidatura del bonaerense -tal vez nunca lo hagan, o incluso esta postulación finalmente no se concrete-, son la base sobre la que trabaja para extender su influencia a lo largo y a lo ancho del país.

Los jefes provinciales están convencidos que la alternativa al gobierno de Javier Milei, de cara a las elecciones presidenciales del año próximo, debe tener su germen en los gobernadores, que son quienes gozan de poder territorial y han sido electos.
Si bien, a diferencia de Sáenz, Jalil y Jaldo, no plantean un enfrentamiento directo con Cristina Kirchner, poco a poco van tomando protagonismo y distanciándose de la conducción nacional del Partido Justicialista (PJ), encarnada en la expresidenta.
Por lo pronto, Kicillof, quien protagoniza una interna con La Cámpora, alcanzó la presidencia del PJ bonaerense, y así desplazó a Máximo Kirchner. De todos modos, la organización referenciada en la expresidenta seguirá teniendo poder en la estructura de la Provincia. Pero el mandatario, habiendo conquistado el liderazgo del partido en la Provincia, saldrá a construir el armado nacional.

