La oposición al gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires se organiza de cara al 9 de julio, fecha límite para presentar alianzas para las elecciones, que serán el 7 de septiembre. ¿La Libertad Avanza (LLA) tendrá una lista pura? ¿El PRO priorizará la coyuntura o la "dignidad", como pidió Mauricio Macri? ¿Qué camino tomará el radicalismo?
LLA no duda de su potencial. La Ciudad de Buenos Aires se lo ratificó en unos comicios en los que casi duplicó en votos al PRO. Sin embargo, en ciertas provincias en las que el peronismo es fuerte -como Chaco o la provincia de Buenos Aires-, Karina Milei opta por apostar a superarlo, dejando de lado el purismo. El acuerdo con el PRO, tejido entre El Jefe y Sebastián Pareja (por LLA) y Cristian Ritondo y Diego Santilli (por el PRO), lleva meses gestándose. Un acuerdo que, en los hechos, implicará una lista de LLA con nombres del PRO.

Sin embargo, el PRO no está homogéneamente decidido a pactar con LLA (aunque ya sea prácticamente un hecho). Macri pidió sostener la "identidad del PRO" y preservar la "dignidad", al mismo tiempo que dio libertad de acción a cada distrito. Por su parte, dirigentes como María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato se inclinaron por retomar la alianza con el radicalismo, en una suerte de vuelta a Juntos por el Cambio. Ritondo defendió su estrategia: "Lo fundamental es defender a nuestros intendentes. Por eso, en acuerdo con Mauricio Macri, voy a cerrar un acuerdo con LLA".
Estas tensiones internas del PRO se reflejan en contradicciones visibles. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el partido acompañó sus políticas en el Congreso y ratificó coincidencias económicas, además de negociar alianzas para las elecciones. Sin embargo, LLA se topó con críticas del PRO, incluso por parte del propio Macri, y con documentos duros contra el Gobierno.
Este martes, la Fundación Pensar difundió un informe -liderado por Vidal y con participación de Lospennato- que cuestionó duramente la gestión presidencial, tanto en lo económico como en lo institucional.
Además, LLA y el PRO no solo compitieron en la Ciudad, sino que chocaron duramente por la gestión de Jorge Macri y por el video falso que circuló del expresidente.

La elección de septiembre no será una sola: se trata de ocho comicios distintos, uno por sección electoral. Por eso, las alianzas podrían variar según el peso territorial de cada fuerza y su necesidad de votos.
En algunas de esas secciones, la Unión Cívica Radical (UCR) podría llegar a un entendimiento con LLA y el PRO. Pero dentro del radicalismo hay dos posturas en tensión. Una apuesta por conformar un gran frente opositor a Kicillof.
La otra, mayoritaria, rechaza un acuerdo con LLA. Pesan los ataques reiterados de Milei al partido: "Lo muestran como el padre de la democracia, siendo que fue partidario de un golpe de Estado", dijo el Presidente en 2024 sobre Raúl Alfonsín, aludiendo a la renuncia de Fernando de la Rúa. También se puede recordar el cruce entre Santiago Caputo y Facundo Manes en la apertura de sesiones del Congreso, en marzo. Este sector del radicalismo apuesta por consolidarse con aliados propios, entre los que podrían figurar sectores del PRO y, quizá, el nuevo espacio de Manes.

Quedan solo tres semanas para el cierre de alianzas. El no-peronismo sigue definiendo su estrategia para dar batalla en el principal bastión del PJ. Esta vez, sin Cristina Fernández de Kirchner en la Tercera Sección, tras la ratificación de su condena.

