Escenario

Cul de sac

Tener que volver al FMI para no estallar es una prueba irrefutable: en esto coincidimos con Milei quien dijo, con otras palabras, que ir al Fondo es la confirmación del fracaso

El FMI es un bálsamo. Por lo que dure.
El FMI es un bálsamo. Por lo que dure.
Carlos Leyba 12 abril de 2025

El anuncio del FMI, "dólares", es el puente imprescindible para superar la barrera que se presenta, una y otra vez, en el curso argentino de todo proyecto de estabilización de matriz financiera. Barrera, sin puente del prestamista de última instancia, intraspasable. No es fácil.

Siempre lo mismo: misma visión y - no pocas veces - mismos actores, similares peripecias. El resultado varía, según el transcurso del tiempo: un buen principio no garantiza un buen final.

El FMI es un bálsamo. Por lo que dure.



Javier hombre de suerte. Carrera meteórica de panelista, arrollador triunfo electoral, proyección internacional y, hasta hoy, apoyo mayoritario - en descenso del consumo - y para muchos jóvenes, un "líder de convicciones". Y como si fuera poco, nos anuncia la visita de Steve Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., que - más allá de eventuales dólares plus - representa, por la particular coyuntura mundial y nacional, un apoyo tan inédito como inesperado.

"Fortuna". Llega justo cuando Caputo II se ve obligado, por la realidad y por el FMI, a iniciar un giro en la política cambiaria agotada. La visita refuerza la imagen de "estabilidad" del "puente" brindado por el FMI.

Más claro imposible: dijo ayer Caputo II "reducir los riesgos en su transición hacia un régimen monetario y cambiario consistente y sostenible". Vamos a un "régimen monetario y cambiario consistente y sostenible", alegría de los mandriles. ¡Caputo II es uno de ellos!, afirmó que "éste" régimen monetario y cambiario (el de Milei/Caputo) es inconsistente e insostenible, ¡chocolate por la noticia! Increíble: terminado el carry trade, cuatro palos y a la bolsa. Muchachos...



Hoy la gran incógnita es, cuál la solidez y extensión requeridas, del puente, para poder cruzar el Rubicón desde la orilla de la escasez estructural de dólares, dónde estamos, hasta la orilla de la abundancia, que -todo parece indicar - nos gestaría el flujo de divisas petroleras y mineras, que ahogarán el apetito de la City.

¿Cuánto tiene que durar (resistencia y extensión)? Esa es la incógnita y el tamaño de la fe necesaria en Milei y Caputo II. Nada nuevo, siempre se trata de "llegar" y que el puente aguante. ¿Hasta cuándo? ¿2030?

Hay quien imagina la reelección de Javier, entonces, ese sería el último año de su segundo mandato y, tal vez, el comienzo de la gestión Karina. "Los hermanos sean unidos" reemplazaría al "será pingüino o será pingüina", el sueño de Néstor...



¿Qué pasaría sin puente? Hoy tenemos el cartel "aquí se instalará un puente". ¿Dónde estamos? ¿Es la orilla de un precipicio? No. Es un "cul de sac": a esa barrera, traspasarla también requiere un puente. Veamos.

"Cul de sac" es una expresión evocadora, panorámica, que asociamos a "callejón sin salida"; pero no es lo mismo.

Describe una situación sin alternativa: hay que "tomar la curva" e inevitablemente ir para atrás. Implica que, avanzar, es ir para atrás. Milei suele decir que le gusta "acelerar en las curvas". Enfrentado a un "cul de sac", al tomar la curva, acelerando iría aceleradamente para atrás. Retroceder, suena a debilidad. Hacerlo en un "cul de sac" tiene las mismas consecuencias, pero suena a "coraje", aunque el resultado sea el mismo.



No volver al principio depende del puente, su estabilidad y extensión. Tiene que durar hasta que lleguen los dólares del petróleo y la minería: la apuesta libertaria depende más de lo que hagan otros, que de aquello que hagamos los argentinos. Por eso no es trivial la llegada de S.Bessent.

La historia se escribe preñada de casualidades que son "combinaciones de circunstancias que no se pueden prever ni evitar" (RAE). Lo de Trump - que incluye al FMI y a su secretario del Tesoro - son circunstancias "imprevisibles e inevitables", cuyas consecuencias nadie está en condiciones de pronosticar. Por ahora, el gobierno, se aferra al puente que, el FMI más S. Bessent, le permiten construir.

Pero, hasta ahora, y hay que recordarlo para calibrar el valor de la palabra de Caputo II, las cosas fueron las propias de un conductor en un "cul de sac". Casi todo lo importante para atrás. Veamos.



El "índice del tipo de cambio real multilateral" (BCRA) en estos días es 80, aproximadamente igual al del punto de partida: en noviembre 23 era 83. Volvimos, al ritmo de la inflación neta descontada de tablita, al mismo nivel de cambio real multilateral que tenía S.Massa y que llevó a que Caputo II - alarmado por el atraso - devaluara 100% nuestra precaria moneda.

Ese esfuerzo tenía el propósito de provocar "un salto competitivo". Si no fuera así ¿cuál sería el objetivo?. El "salto competitivo" sería el beneficio necesario para que "las fuerzas del mercado" nos brinden un saldo comercial externo tal, que permitiera el incremento de las Reservas del BCRA. El tipo real de cambio multilateral, luego de casi 16 meses de gobierno, está en el mismo nivel que indujo a la devaluación gigante de Milei y las Reservas son hoy tan negativas como las entregó Massa. Sin compensación (heterodoxa) para los daños inferidos (producción, consumo, distribución) - propias de todos los programas exitosos de estabilización - y de visión sistémica de programa, el resultado, en este plano, es que los efectos de la devaluación se disiparon.

Por el inevitable "cul de sac" (propio de las políticas sin programa) viajaron en la dirección contraria: fracaso la devaluación y el objetivo de salir de las "Reservas negativas".



Seguimos ahí y la "tangente" de un crédito del FMI (transitorio porque es la misma cantidad de dólares que debemos pagar durante el plazo del préstamo) es una "cobertura" y - como ha declarado el ministro- deberemos ir (gracias al FMI) a "un régimen monetario y cambiario consistente y sostenible" porque durante 16 meses se empecinó en uno (el de Arriazu) que no era ni consistente ni sostenible, como lo demuestran "el retorno al punto de partida" y el auxilio del "puente del FMI" sin el cual todo sería peor, mucho peor, que marcha atrás.

Desde el punto de vista de la "competitividad forzada por el tipo de cambio" el resultado se agotó. ¿Fue un viaje inútil?

Tener que volver al FMI para no estallar es una prueba irrefutable: en esto coincidimos con Milei quien dijo, con otras palabras, que ir al Fondo es la confirmación del fracaso. Sería sabio que el ministro explique cuáles fueron los beneficios de la devaluación. Los costos fueron muchos, lo sabemos.



Uno de los costos fue el descomunal salto de la pobreza. Cuando se decidió la devaluación pari passu con la liberación de controles de precios, la pobreza -seguramente- sería menor al 41,7% que señaló el 2° Semestre 2023: el impacto de la devaluación (12/12/23) fue descomunal en precios mayoristas y del consumidor, en diciembre de 2023. En el primer semestre 2024 - post devaluación - la pobreza escaló llegando a 52,9%. El freno de la velocidad inflacionaria, en el segundo semestre de 2024, permitió una fuerte reducción de la pobreza medida por precios: llegó a 38,1%.

Nos encontramos, esta vez, en feliz retorno a la tasa de pobreza previa a la devaluación. Al igual que con el tipo de cambio en retorno al punto de partida. Lo que es un mérito siempre y cuando la pobreza hubiera descendido sistemáticamente: pero subió drásticamente y volvió al punto de partida, el sufrimiento es el de la pobreza multiplicada por el tiempo transcurrido.

La multiplicación de la ayuda alimentaria mejor administrada, hay que reconocerlo, que por los dirigentes de los movimientos, ha permitido una asistencia que - más allá del evidente deterioro acumulado durante el largo año - ha mantenido un altísimo índice de tolerancia al sufrimiento que, en los últimos días ha comenzado a dar algunas, incipientes, señales de agotamiento. El número de personas sufriendo es hoy, luego de un descomunal ascenso y posterior declino, el mismo que había cuando este programa empezó. En este caso, volver es un éxito. Sí, pero después de un fracaso.



Otra instancia de "Cul de sac". ¿Pero cuál será el puente para que los que sufren, sufran menos y qué garantice que los flujos de energía y minerales redundarán en vidas más dignas y menos "asistidas"? Eso nada tiene que ver con el FMI ni con el secretario del Tesoro.

La tercera variable que importa es el nivel de actividad que, como todo agregado, encierra lo bueno y lo malo y es una suma y resta, que oculta lo particular: la realidad es heterogénea y la suma de las diferencias, a veces, compensa.

Pero, de cualquier manera, los economistas del oficialismo se consuelan con la idea alfabética de imaginar una "recuperación en V". Concepto discutible: la caída fue provocada.



Ajuste del valor de la moneda frente al resto del mundo (protección y estímulo exportador con el costo del sufrimiento social (ya grave) por lo menos a lo largo de un semestre, dejando de lado "otros costos" inferidos en la mecánica del ajuste. Pero la "V" - medida por el EMAE - es nada más que un retorno al punto de partida. El nivel de ese indicador (EMAE) a diciembre de 2024, después de una caída importante, ha vuelto al mismo nivel que tenía en agosto de 2023 y por debajo de junio de 2022. Un navío que emerge de la tormenta heredada y de otra provocada, para escapar de la caída y volver al punto de partida, le ha inferido, recesión, pobreza y desaparición de la tasa de cambio procurada.

Repasamos sólo tres indicadores: el indicador del sufrimiento social, el del valor agregado y el de las "condiciones, si se quiere forzadas, de competitividad".

En los tres, esta política, tocó la barrera del "cul de sac" y dio la curva para atrás: volvió a los niveles de dónde había intentado salir. No hay en ciernes una salida exportadora, un fuerte dinamismo productivo homogéneo a nivel de la estructura productiva y sí un sufrimiento social, medido por la exclusión, que no abona la estabilidad social.



¿Podría haber sido de otra manera? Sí. Lo de "no hay alternativa", a la manera de Thatcher, a lo largo de décadas, aquí, ha terminado siempre en "cul de sac". ¿Qué largo tendría que ser el puente para no volver al mismo lugar?

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