Futuro

Un mercado en auge: de la ciencia ficción a la realidad

El mundo financiero se apresura a financiar el emergente campo de la eliminación de dióxido de carbono.

Climeworks, una empresa suiza que ya construyó la mayor instalación operativa del mundo para la captura directa de aire, ubicada en Islandia.
Climeworks, una empresa suiza que ya construyó la mayor instalación operativa del mundo para la captura directa de aire, ubicada en Islandia. .
22 diciembre de 2024

La eliminación de dióxido de carbono es una de las tecnologías más prometedoras dentro del campo de la geoingeniería. Aunque hasta hace unos años parecía un sueño lejano, hoy representa una de las mayores oportunidades de negocio para inversores y gobiernos.

Desde 2018, estas empresas han recaudado más de US$ 5.000 millones. Entre los inversionistas destacados se encuentran Breakthrough Energy Ventures, fundada por Bill Gates y gigantes tecnológicos como Microsoft y Google, que ya han destinado más de US$ 1.600 millones a créditos de eliminación de carbono solo en 2023.

Muy en criollo, el método es chupar el aire, sacarle el CO2 y retenerlo miles de metros debajo de la tierra en rocas antiguas. Así, se evitaría que esos Gases de Efecto Invernadero (GEI) sigan calentando el planeta.



El Futuro de la Economía Verde

Los expertos estiman que est mercado (carbon removal credit, en inglés) podría alcanzar un valor de US$ 1,2 billones para 2050, según McKinsey. Aunque el costo actual para capturar una tonelada de dióxido de carbono puede llegar a los US$ 1.000, los avances tecnológicos están acelerando la reducción de costos, haciendo que esta tecnología sea cada vez más viable.

Hay unas 800 empresas que se dedican a la eliminación del carbono.

Microsoft, Google y British Airways son algunas de las empresas que, en total, pusieron US$ 1.600 millones en 2024 para removar carbono de la atmósfera. En 2025 podrían ser US$ 10.000 millones.



El Desafío: ¿Es Suficiente para Frenar el Cambio Climático?

Aunque la eliminación de carbono promete ser una solución complementaria, científicos como el exvicepresidente Al Gore advierten que no es una panacea. "La forma más efectiva de combatir el cambio climático sigue siendo reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles", señala Gore.

Sin embargo, empresas como Climeworks en Islandia y Deep Sky en Canadá ya han construido instalaciones para capturar dióxido de carbono directamente del aire, posicionándose como pioneras en esta nueva era de innovación climática.



Un Mercado en Construcción

A pesar de los desafíos, el interés por la eliminación de dióxido de carbono sigue creciendo. Líderes como Gates ven en estas tecnologías no solo una oportunidad para salvar al planeta, sino también el nacimiento de una nueva industria con impactos económicos y ambientales significativos. Los próximos años serán clave para determinar si esta visión se convierte en realidad.

Otros críticos argumentan que estas tecnologías podrían perpetuar el uso de petróleo, gas y carbón al ofrecer una falsa sensación de solución. Sin embargo, muchos inversores creen que, aunque el impacto inicial sea limitado, la eliminación de carbono será esencial a largo plazo, especialmente cuando se reduzcan las emisiones globales.

Según John Doerr, inversor de Breakthrough Energy Ventures y aliado de Gates, el desarrollo de estas tecnologías es una prioridad absoluta: "Estamos en un código rojo. Necesitamos escalar estas empresas rápidamente para enfrentar la crisis climática".



Eliminación de CO2: La Tecnología de Geoingeniería que Atrae Multimillonarias Inversiones para Combatir el Cambio Climático

La eliminación de dióxido de carbono es la forma más avanzada dentro del campo conocido como geoingeniería, un conjunto amplio de tecnologías especulativas diseñadas para manipular sistemas naturales con el objetivo de enfriar el planeta. En los últimos años, a medida que el cambio climático se ha intensificado, estas ideas han pasado de ser ciencia ficción a formar parte del debate global.

Entre otras propuestas de geoingeniería, se incluyen la modificación de la química de ríos y océanos para que absorban más dióxido de carbono, la alteración genética de bacterias para reducir las emisiones agrícolas de gases de efecto invernadero e incluso métodos para reflejar y alejar la luz solar de la tierra, como el aclaramiento de nubes o la liberación de dióxido de azufre en la estratosfera.

Sin embargo, es la eliminación de dióxido de carbono la que está atrayendo las mayores inversiones económicas, consolidándose como la apuesta principal para enfrentar la crisis climática.



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