¿Cómo se llegó a las elecciones?
Las elecciones del pasado domingo en Alemania fueron el resultado de la "caída del gobierno" del hasta ahora Canciller Olaf Scholz (SPD), un desenlace que se produjo a finales del año pasado. Este fenómeno político se materializó a través de una moción de censura en el Parlamento, donde los legisladores retiraron su apoyo al gobierno y exigieron la renovación de la conducción política, lo que derivó en la convocatoria anticipada a elecciones. Scholz intentó postergar los comicios hasta 2025, pero la ruptura de la coalición de gobierno -conocida como la coalición del "semáforo", conformada por el SPD, Los Verdes y el FDP (Partido Liberal Democrático)- precipitó la crisis. Ante la falta de respaldo parlamentario, no tuvo más alternativa que convocar elecciones en diciembre pasado.
Desde entonces, la maquinaria electoral se puso en marcha en todo el país. Alemania, como Estado federal y parlamentario, elige a los miembros de su Parlamento (Bundestag) mediante un sistema mixto: 50% de los escañosse asignan por representación proporcional, según el voto nacional a los partidos. 50% restante se distribuye a través de circunscripciones en cada uno de los Länder (estados federados), en función de los resultados locales de cada partido.
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania ha sido un país donde gobernar implica acuerdos de coalición. De hecho, la única excepción en la historia moderna ocurrió en las elecciones de 1957, cuando la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su socio bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), lograron la primera -y hasta ahora única- mayoría absoluta en el Bundestag. Por lo tanto, el verdadero juego político empieza ahora: días de intensas negociaciones y pactos entre partidos. Lo que en Argentina llamaríamos "la rosca" está en pleno desarrollo en Berlín.
¿Cómo resultaron las elecciones?
CDU y Friedrich Merz: el gran ganador de la jornada. El CDU (Unión Demócrata Cristiana de Alemania) fue el gran vencedor de las elecciones con un 28,7% de los votos, lo que marca su regreso al poder tras la salida de la histórica Angela Merkel en 2021. Su líder, el diputado Friedrich Merz (69 años), se encamina a convertirse en el próximo canciller, siendo el más longevo en asumir el cargo desde Konrad Adenauer en 1949.
De ideología conservadora, cristiana y de centroderecha, la CDU mantiene una postura pro-Unión Europea, en línea con el legado de Merkel. Sin embargo, aún resta definir la conformación de la coalición de gobierno, aunque ya han dejado en claro que no incluirán a Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha.
AfD: la ultraderecha y su victoria pírrica. El crecimiento de Alternativa para Alemania (AfD), un partido de ultraderecha con tintes euroescépticos, era previsible desde 2021, cuando sorprendió con un 10% de los votos. En esta elección logró duplicar su caudal electoral y se ubicó en segundo lugar, siendo una de las grandes sorpresas de la jornada.

Sin embargo, su avance se enfrenta a un obstáculo clave: el "cordón sanitario" impuesto por el resto de los partidos para evitar que la extrema derecha acceda al gobierno. A pesar de su crecimiento, la AfD seguirá excluida de cualquier coalición, aunque su mayor peso electoral plantea una incógnita: ¿el rechazo político hacia ellos se mantendrá firme o, en busca de poder, moderarán su discurso?
El entusiasmo de figuras cercanas a Donald Trump, como Elon Musk (consejero superior del POTUS) y JD Vance (vicepresidente de EE.UU.), ha reforzado la visibilidad de AfD en el ámbito internacional. En su plataforma, el partido aboga por salir del euro y fortalecer la soberanía nacional, marcando distancia con la política integracionista de la UE.
El histórico (y desastroso) resultado de la socialdemocracia. El SPD (Partido Socialdemócrata Alemán), encabezado por el saliente canciller Olaf Scholz, sufrió una derrota catastrófica. Con apenas un 16% de los votos, cayó al tercer lugar, perdiendo 10 puntos porcentuales respecto a 2021 y registrando su peor desempeño electoral desde 1887.
A pesar del golpe, el SPD aún podría formar parte del próximo gobierno. La CDU necesitará aliados para consolidar su coalición, y no descarta incluir a los socialdemócratas en un eventual pacto. De inclinación socialdemócrata y proeuropea, el SPD ha defendido la integración económica y la cooperación en defensa dentro de la UE, aunque su pérdida de apoyo muestra un claro desgaste de su liderazgo.

Verde que florece. Los denominados "Verdes" (o Alianza 90/Los Verdes) lograron un cuarto puesto con el 11,4% de los votos. Situados en la centroizquierda y con una agenda marcada por el ambientalismo, impulsan una transición hacia una economía mixta con elementos de liberalismo progresista.
Aunque quedaron lejos de los primeros puestos, su influencia en la formación del próximo gobierno sigue en juego. Con AfD descartado como socio de coalición, el CDU necesitará a los Verdes y/o al SPD para consolidar una mayoría. Su alineación pro-Unión Europea los posiciona como un posible socio natural para una coalición orientada a la estabilidad y la integración continental.
Una izquierda que se recuperó en tiempo récord. El gran renacer de Die Linke (La Izquierda) fue una de las sorpresas de la elección. Tras su desastroso resultado en 2021, donde no lograron representación parlamentaria, este domingo lograron un sólido 8,7% y volvieron al Bundestag.
Su campaña, con un fuerte enfoque en redes sociales y dirigida especialmente a los jóvenes, los llevó incluso a ganar Berlín con el 20,3% de los votos, consolidando su influencia en la capital. Su agenda política busca reformar la Unión Europea, especialmente en materia de tasas de interés y acuerdos comerciales como el TTIP y el CETA.
El personalismo y los liberales, fuera del juego. El BSW, nacido en 2024 tras una escisión de Die Linke, apostó a una combinación de izquierda económica con posturas nacionalistas y antiinmigración. Sin embargo, la fragmentación de la izquierda le jugó en contra: con un 4,97% de los votos, quedó por debajo del umbral del 5%, sin obtener representación parlamentaria. Su futuro es incierto y dependerá de si logra consolidarse como una fuerza viable en los próximos años.
Por otro lado, el FDP, tras su paso por el gobierno de Scholz, intentó posicionarse como una opción de centroderecha y defensora del libre mercado, pero el electorado le dio la espalda. Pasó del 11% en 2021 a solo un 4%, quedando también fuera del Bundestag. Un golpe durísimo para los liberales, que deberán replantear su estrategia si quieren recuperar relevancia en el escenario político alemán.
Coaliciones probables. En vistas de los resultados y de las declaraciones de Friedrich Merz, hay dos opciones que pican en punta a la hora de formar gobierno.
• Coalición Kenia: tripartita, con el CDU, el SPD y los Verdes, teniendo continuidad en el gobierno de estos dos últimos, partícipes de la sociedad con Scholz.
• Gran Coalición: bipartita, con el CDU y el SPD. Ya han gobernado tanto entre 1966 y 1969 bajo el dominio de Kurt Kiesinger, como así también con Ángela Merkel entre 2005 y 2009 y 2013 y 2021.
¿Quiénes votaron?
Las elecciones alemanas reflejaron tendencias marcadas según la edad, la situación económica y hasta el género de los votantes.
• Los jóvenes, entre extremos. Mientras que el CDU arrasó entre los adultos mayores (73% de los votos en mayores de 70 años), su desempeño entre los jóvenes (18 a 24 años) fue muy bajo, con apenas un 13%. En contraste, este segmento del electorado se inclinó hacia los extremos: AfD (20%) y Die Linke (25%), dos opciones ideológicamente opuestas.
• El factor económico. La situación financiera tuvo un peso clave en el voto. Quienes gozan de estabilidad económica optaron mayoritariamente por el CDU (31%), mientras que aquellos con dificultades económicas encontraron en AfD (38%) un canal para expresar su descontento con la recesión que atraviesa Alemania.
• Diferencias de género. Hombres y mujeres mostraron tendencias de voto similares, con pequeñas variaciones. El CDU obtuvo un 27% del voto femenino y un 30% del masculino, mientras que el SPD cosechó 17% entre mujeres y 15% entre hombres. La mayor diferencia se dio en el voto a AfD, con una brecha de 6 puntos: 23% de los hombres votaron por el partido de ultraderecha, frente a un 17% de las mujeres.
¿Qué esperar?
Estas elecciones, catalogadas como históricas por la prensa, prometen dar mucho de qué hablar en los próximos años. Con el ascenso de nuevas derechas cada vez más radicalizadas, la estrategia del cordón sanitario parece ser una barrera efectiva para mantener a AfD fuera del poder. Sin embargo, con 151 escaños obtenidos, su rol será fundamental en el futuro de Alemania, y será difícil ignorar su presencia en el escenario político.
Es crucial no apresurarse en el análisis sobre la derecha. El 28,6% de votos para el CDU (centro derecha) y el 20,8% para AfD (ultraderecha) representan en conjunto el 49,4% del total de sufragios. En contraste, el SPD, Los Verdes, Die Linke y BSW solo logran un 41,7%, lo que establece un escenario ultrapolarizado entre la izquierda y la derecha. Por ahora, el centro se alza como el gran ganador con la posible reconstitución de una Gran Coalición entre CDU y SPD. Sin embargo, deberán enfrentar numerosas incógnitas en el futuro: ¿cuánto tiempo podrán resistir en el gobierno ante una sociedad alemana cada vez más radicalizada?