Visa para conservadores occidentales
Rusia lanzó en 2024 la "Visa de Valores Compartidos", conocida como "visa antiwoke", dirigida a ciudadanos de países occidentales que rechacen las políticas liberales de sus gobiernos. El documento, con validez de tres años, no exige hablar ruso ni conocer la cultura local, pero sí declarar desacuerdo con los valores de origen. Entre los postulantes hay críticas a la comunidad LGTBIQ+, la migración y el feminismo.
Propaganda interna y externa
Analistas como Katharina Bluhm aseguran que se trata de una medida simbólica: por un lado, busca mostrar a los rusos que Occidente "decadente" quiere mudarse al país; por otro, proyecta hacia el exterior la imagen de una Rusia tradicional, cristiana y patriótica. Algunos canales de YouTube que elogian esta narrativa —como Camino ruso— estarían financiados por medios estatales como RT.
Crisis demográfica y migración selectiva
Además del componente ideológico, la visa responde a un problema estructural: la baja natalidad y el éxodo joven agravado por la guerra. Familias como los Feenstra, que emigraron desde Canadá con ocho hijos, son presentadas como ejemplos a seguir. Hasta mayo de 2025 se recibieron 1.156 solicitudes, con mayoría alemana, pero los números siguen siendo insuficientes para revertir la tendencia poblacional.