Análisis

Problemas para Trump: escala la guerra entre Rusia y Ucrania

Tras el triunfo electoral de Donald Trump, todo hacía prever que la guerra llegaría a su fin en la brevedad. Sin embargo, tras una polémica decisión de Joe Biden, a lo que se sumó la contundente respuesta de Vladimir Putin, la incertidumbre ha ido considerablemente en ascenso.
22-11-2024
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Hace unas dos semanas, cuando se confirmaba el triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, una de las primeras conclusiones fue que ese resultado representaba el comienzo del fin para la guerra en Ucrania.

El líder republicano, que durante su primer mandato mantuvo un vínculo de cordialidad con su par ruso, Vladimir Putin, había dejado en claro en más de una oportunidad que no tenía interés en seguir apoyando a Ucrania, país que recibió más de US$ 175.000 millones de parte de EE.UU. en ayuda económica. 

Según diversas fuentes, Trump planeaba obligar a Ucrania a negociar con Rusia e incluso aceptar la pérdida de parte de su territorio (hoy en día, Moscú controla el 18% del territorio ucraniano).

Sin embargo, una polémica decisión de Joe Biden podría impedir que Trump logre terminar con la guerra: el pasado fin de semana, dio luz verde para que Ucrania utilice misiles norteamericanos de largo alcance (ATACMS) contra Rusia.

Y Kiev, consciente de que con la llegada de Trump su derrota sería inminente, decidió actuar: el 19 de noviembre atacó a Rusia con seis ATACMS de fabricación estadounidense y dos días después con misiles británicos Storm Shadow y HIMARS, también de fabricación estadounidense.

Dicha decisión fue un claro desafío para Moscú, que había anticipado que, si esto sucedía, consideraría que EE.UU. estaría participando directamente en la guerra.

Y, aunque sistemáticamente Occidente ha desafiado las advertencias rusas, Moscú ha decidido dar una clara muestra de carácter: es el primer país en utilizar un misil balístico hipersónico de mediano alcance en una guerra. 

La noticia fue confirmada por el propio Putin, quien proyectó que Occidente no podría interceptar el nuevo misil Oreshnik: "Actualmente no hay manera de contrarrestar esta arma. Los misiles atacan sus objetivos a una velocidad de 10 Mach; eso son 2,5 o 3 kilómetros por segundo".

Este tipo de misiles tiene un alcance de entre 1.000 y 3.500 km, aunque su principal característica es que podría transportar ojivas nucleares.

Así, aunque el ataque ruso contra la ciudad de Dnipro, en el centro de Ucrania, no implicó una ojiva nuclear, el mensaje de Moscú fue contundente en cuanto a que están dispuestos a seguir escalando la guerra si es necesario. 

Horas antes, el presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, mencionó que se había lanzado "un nuevo misil ruso y todas sus características (velocidad, altitud) muestran que se trataba de un misil balístico intercontinental". Sin embargo, la afirmación fue desmentida por EE.UU. a lo largo de todo el día. 

Putin no se achica 

Más allá del ataque, el mandatario ruso consideró que los últimos eventos estaban convirtiendo la guerra en Ucrania en un conflicto global. 

"A partir de ese momento, como hemos subrayado en repetidas ocasiones, un conflicto regional en Ucrania previamente provocado por Occidente ha adquirido elementos de carácter global", expresó. 

"Y en caso de una escalada de acciones agresivas, también responderemos de manera decisiva y de manera equitativa", advirtió Putin. 

Incluso hizo una afirmación que, aunque en Occidente no gustará, para los expertos ya es una realidad: "El uso por parte del enemigo de tales armas no puede cambiar el curso de las acciones militares en la zona de la operación militar especial".

"Nos consideramos con derecho a usar nuestras armas contra las instalaciones militares de aquellos países que permiten que sus armas sean utilizadas contra nuestras instalaciones. Si alguien más duda de esto, entonces está equivocado, siempre habrá una respuesta", agregó, en un claro mensaje para Washington y Londres. 

¿A qué juega Biden? 

A pocas semanas de finalizar su mandato, parece difícil explicar por qué Biden ha decidido escalar la guerra en este momento. 

Según el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, el ataque indica que Estados Unidos "quiere una escalada", si bien también reconoció que "no podía adivinar" la posición de Trump, en lo que parece ser una clara oferta para negociar, aunque para ello habrá que ver si el tiempo lo permite (Trump asumirá el 20 de enero de 2025).

Políticos como Trump, "que declaran que prefieren la paz a la guerra", merecen apoyo, expresó Lavrov en este sentido. 

A primera vista, la conclusión es que, de alguna u otra forma, el gobierno de Biden estaría buscando que la guerra en Ucrania escale para que Trump se vea obligado a continuarla.

Esto encontraría su explicación en que, más allá del propio Biden, actualmente hay un gran número de burócratas, formados durante el fin de la Guerra Fría y post caída de la URSS, que siguen viendo a Rusia como una amenaza sistémica. 

Por ello, a pesar de que Moscú esté lejos de representar la amenaza que fue en el siglo pasado, muchos tienen todavía el objetivo de contenerla. 

En diálogo con El Economista, Federico Bauckhage, secretario de Redacción en el Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del CARI, observa, en relación con este tema, que "las distintas partes de un estado, distintas agencias, distintos funcionarios, van a tener distintas razones para hacer lo que hacen, aunque a veces esas distintas justificaciones son convergentes".

En esta línea, Bauckhage explica que, aunque hay funcionarios a los que les gustaría seguir apoyando a Ucrania por cuestiones ideológicas o estratégicas, por otro lado, muchos parecen haber llegado a la conclusión de que la guerra ya está perdida, por lo que su objetivo es descargarle la culpa de eso al gobierno de Trump. 

"Muchos funcionarios lo que realmente quieren es que Ucrania no colapse antes de que cambie el gobierno. Entonces, el objetivo es tratar de sostener a Ucrania durante tres meses más, para pasarle el problema a Trump y limitar el impacto del resultado final en el Partido Demócrata", agregó.

"Por lo tanto, aunque estos incentivos no son idénticos, van a aplicar a distintos funcionarios de distintas agencias y se encuentran perfectamente alineados", sentenció.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar