Donald Trump arrancó su segunda presidencia a todo ritmo. Busca mostrar una contradicción con el gobierno anterior y ratificar que pretende que su gestión sea recordada como la que produjo las mayores transformaciones en la historia del país.
Ese activismo se sustenta, además, en una definición en su mensaje inaugural cuando afirmó que viene a terminar con la "declinación de Estados Unidos". Si esto fuese cierto, entonces la sociedad debería estar preparada aceptar para medidas audaces y tolerar excesos. Sin embargo, lo que afirma Trump no guarda relación con la realidad.
El desempeño económico de Estados Unidos es muy superior al del resto del mundo desarrollado. Su tasa de crecimiento más que duplica a la de la zona euro y el mercado de trabajo se mantiene sólido. Basta leer el informe Draghi sobre la zona euro para darse cuenta que hay muchos más problemas del otro lado del Atlántico.
Trump asumió con más poder que en su gestión anterior porque los republicanos cuentan con mayoría en ambas cámaras de Congreso, hay una Corte muy conservadora y el mundo es ahora más trumpista con varios países cuyos líderes se le parecen algunos aspectos. Esas condiciones de arranque, sumadas a la teoría de la decadencia, pueden llevar a una presidencia radicalizada.
Una de las primeras órdenes ejecutivas de Trump apunta a limitar el derecho a ser considerado automáticamente ciudadano estadounidense por el solo hecho de haber nacido en el país. Se trata de un derecho amprado por la enmienda 14 de la Constitución y por lo tanto generará una controversia judicial. La iniciativa se inscribe en el marco del ataque a la inmigración ilegal.
También Trump indultó cientos de personas que atacaron el Capitolio el 6 de febrero de 2021 procurando evitar que se consagrase el triunfo de Joe Biden. Se trata de un mensaje negativo porque fue un ataque a las instituciones y además ratifica una tendencia de los presidentes a utilizar este instrumento anacrónico.

Otras iniciativas de Trump en sus primeros días de gobierno están en línea con lo que ya había anunciados en la campaña. Algunas de ellas, como la suba de aranceles a los productos de Canadá y China se pondrán en marcha el 1 de febrero. También habrá más aranceles para China y eventualmente para Europa procurando reducir el déficit comercial. De todas maneras, este obedece a una factor estructural y es que Estados Unidos, desde hace décadas, consume más de lo que produce con relación a todos los demás países.
Otras órdenes ejecutivas firmadas fueron la decisión de aparatar Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático y de la Organización Mundial de la Salud además de declarar la emergencia energética.
Los economistas sobre el impacto que podrían tener las iniciativas de Trump sobre la tasa de inflación. Allí estará la clave que definirá el apoyo de la ciudanía más allá de las batallas culturales.