Este viernes, la cámara baja de Francia rechazó dos propuestas para gravar a los ultrarricos.
Una de esas propuestas era la del economista Gabriel Zucman que pedía un impuesto del 2% sobre los activos superiores a 100 millones de euros.
Por su parte, el Partido Socialista buscaba un impuesto del 3% sobre los ingresos superiores a 10 millones de euros.
Respecto al primero, algunos legisladores de izquierda habían propuesto un impuesto mínimo del 2% sobre la riqueza de más de 100 millones de euros, que afectaría solo a unos 1.800 hogares franceses.
La medida ha sido defendida por Zucman, quien dice que podría generar entre 15.000 y 20.000 millones de euros al año.
Actualmente, la deuda de Francia es de 3.345 billones de euros, y representa el 113,9% de su PIB. Además, París no ha tenido un superávit presupuestario en más de cincuenta años.
Zucman argumenta que su impuesto, que es muy popular en las encuestas públicas, garantizaría que los ultrarricos paguen al menos tanto, proporcionalmente, como los que ganan promedio.
En cambio, el primer ministro Lecornu propuso un impuesto del 2% sobre los activos de las sociedades de cartera que no se utilizan con fines comerciales.
Se espera que el impuesto, que fue aprobado por la cámara baja el viernes, recaude hasta 1.000 millones de euros al apuntar a los activos personales que se encuentran en unas 4.000 sociedades de cartera que no tienen otro propósito económico que reducir la factura fiscal de un individuo.