El regreso de Trump: entre la preocupación de Europa y la esperanza de Milei
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, a partir de enero de 2025, la esperanza asoma para algunos, mientras que la preocupación va en ascenso para otros.
Por un lado, el presidente Javier Milei ha festejado públicamente el triunfo de su ídolo Trump, aspirando a que los valores compartidos por ambos (más culturales que económicos) le permitan obtener grandes concesiones para Argentina en un futuro cercano.
Sin embargo, al otro lado del océano Atlántico, la mayoría de los miembros de la Unión Europea ven un futuro aún mucho más oscuro para el Viejo Continente, principalmente a la hora de vaticinar para qué lado decantará la actual guerra entre Rusia y Ucrania.
Uno de los primeros en hacerse eco del triunfo de Trump fue el presidente francés, Emmanuel Macron, quien llamó por teléfono a su futuro par norteamericano para analizar el conflicto en Ucrania.
Cabe recordar que, desde que la guerra estalló en febrero de 2022, Estados Unidos ha sido uno de los principales aportantes a la causa Ucrania, enviando unos US$ 175.000 millones en ayuda económica.
No obstante, Trump ya ha dado indicios de que dejará de apoyar a Kiev, principalmente porque no comparte el interés de sus rivales demócratas por defender a las "democracias" del mundo.
Además, si a esto se suma el buen vínculo que mantuvo durante su primer mandato con el presidente ruso, Vladimir Putin, lo más probable es que Ucrania tenga que aceptar la cesión de territorio, ya que sin la ayuda norteamericana no podrá seguir resistiendo la invasión rusa.
Incluso, según el Wall Street Journal, el equipo de Trump ya redactó una propuesta para poner fin a la guerra: el plan instaría a Ucrania a renunciar a sus aspiraciones de membresía en la OTAN durante al menos 20 años, la congelación de las líneas del frente actuales y el establecimiento de una zona desmilitarizada entre el territorio controlado por Rusia y Ucrania.
Sin dudas, para Macron la situación debe ser extremadamente tensa, aunque podría ser la oportunidad para concretar uno de sus grandes sueños antes de abandonar el poder: que la Unión Europea se vuelva más independiente de Estados Unidos, principalmente en materia de defensa y seguridad.
"Para mí, es simple. El mundo está formado por herbívoros y carnívoros. Si decidimos seguir siendo herbívoros, entonces los carnívoros ganarán y seremos un mercado para ellos", explicó el propio Macron tras el triunfo de Trump.
"Creo que, como mínimo, deberíamos elegir convertirnos en omnívoros. No quiero ser agresivo, solo que sepamos defendernos en todos estos temas", agregó.
El líder galo, que llegó al poder en 2017, fue testigo de cómo Trump retiraba tropas norteamericanas de Alemania a modo de presión para que todos los miembros europeos de la OTAN gastasen el 2% de su PIB en defensa.
Incluso, durante la campaña electoral, el propio Trump dijo que "animará" a Rusia para que haga "lo que diablos quiera" con los aliados de la OTAN que no paguen en defensa.
Y, aunque parece difícil que EE.UU. abandone la OTAN, especialmente porque es su principal puerta de entrada a Europa, la incertidumbre sobre el compromiso de Washington para defender el Viejo Continente irá en ascenso.
Justamente de esto se hizo eco el propio secretario de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, que, tras el triunfo de Trump, reconoció que "tendremos que gastar más. Será mucho más que el 2%. Lo tengo claro".
A partir de ahora, es probable que la UE comience a analizar opciones, como acordar un préstamo conjunto para impulsar la industria de defensa del bloque o reactivar las discusiones sobre el aspecto europeo de la doctrina nuclear francesa.
Pero, mientras lidia con este asunto, Bruselas también deberá abordar los futuros conflictos comerciales que tendrá con Washington, ya que Trump ha anticipado que le impondrá aranceles del 10% a todas las importaciones de EE.UU.
¿Una oportunidad para la Argentina de Milei?
Sin dudas, el futuro no es alentador para Europa, aunque sí parece serlo para Milei. Pero ¿realmente el regreso de Trump es una oportunidad para Argentina?
La primera realidad con la que deberá lidiar Milei es que ni Argentina ni América Latina ocupan una posición de interés en la agenda de política exterior estadounidense.
Por cierto, los ojos de Washington, como viene sucediendo desde la presidencia de Barack Obama, estarán puestos en cómo contener a China, principalmente en la región del Indo-Pacífico.
En segundo lugar, dada la simpatía de Trump con Israel (durante su primer mandato movió la embajada de EE.UU. desde Tel Aviv a Jerusalén), es probable que el líder republicano centre una gran parte de su atención en resolver el conflicto en Medio Oriente.
Quizás la buena noticia para Argentina es que no se vislumbra ningún tipo de conflicto con EE.UU., algo que siempre es positivo.
Por lo tanto, dependerá del propio Milei conseguir alguna concesión por parte de Trump, un líder proteccionista que se encuentra en la otra punta del espectro ideológico económico del mandatario argentino (su mayor sintonía se da en asuntos como su oposición a la lucha contra el cambio climático, la legalización del aborto y su simpatía con Israel).
En diálogo con El Economista, el politólogo Ignacio Labaqui consideró que "la relación entre ambos líderes debería ser bastante buena por la afinidad ideológica (...) y algo que sin dudas ayudará es que, si uno mira el mapa de América Latina, hay pocos gobiernos de países grandes (Brasil, Colombia o México) afines a una administración Trump. Entonces, creo que eso va a fortalecer el vínculo".
Según Labaqui, el propio Milei dejó en claro que su alineamiento con EE.UU. es incondicional, independientemente de quién esté en la Casa Blanca.
Sin embargo, el politólogo explicó que "hay algunas políticas de Trump que, si las implementa, como aumentar los aranceles a todas las importaciones, afectarían a Argentina. Aunque hay que ver si no exceptúa a algunos países aliados, que es algo que se hizo en el período anterior, como fue el caso de la Argentina de Mauricio Macri con los limones, el aluminio y el acero".
Por último, respecto a las negociaciones con el FMI, proyectó que no estaba claro que la administración de Trump fuera a facilitar las negociaciones de Argentina en un eventual programa con el Fondo.
"No tengo tan claro que haya disposición a dar un paquete de asistencia con fondos frescos. Sin dudas, que esté Trump en el poder es más positivo. Pero no sé si la comunidad internacional está dispuesta en este sentido, por más que Estados Unidos lo quiera empujar. No creo que la directora gerente del Fondo quiera eso, y más bien tiendo a pensar lo contrario", agregó.
Pero, más allá de las proyecciones, ya hay una realidad: la próxima semana, Milei se reunirá con el propio Trump, y con Elon Musk, en Florida. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar