El detalle que define quién se queda con el negocio millonario que se abrió este 1° de mayo de 2026
Este viernes 1° de mayo entró en vigor el acuerdo UE-Mercosur. Según la consultora Abeceb, el acuerdo le permitirá a Argentina aumentar el nivel de inversiones hasta US$ 92.000 millones en el acumulado y casi duplicar sus exportaciones a ese destino alcanzando los US$ 15.000 millones cuando termine la década.
"La relevancia del acuerdo marcará un punto de inflexión: vamos a formar parte de una zona que integra más de 740 millones de consumidores y cerca del 25% del PIB global", dicen desde la consultora que lideran Mariana Camino y Dante Sica, que se desempeñaba como Ministro de Producción cuando se firmó, allá por 2019.
La Unión Europea ya es el principal emisor de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina, con un stock acumulado que alcanza los US$ 75.000 millones, equivalente a cerca del 40% del total de capital extranjero radicado en nuestro país.
Por su lado, España se destaca como el segundo mayor inversor individual, con un stock de USD 24.981 millones (14% del total país), concentrado en sectores de infraestructura, banca y energía.
El nuevo marco institucional que aporta el acuerdo, sumado a los nuevos regímenes locales de incentivo a la inversión de capital, permite proyectar una aceleración en la dinámica de esos ingresos. Se estima que los flujos netos anuales de inversión europea podrían duplicarse respecto a su promedio histórico reciente (pasando de la línea de los US$ 1.800 millones a un rango de US$ 3.500 - 4.000 millones anuales). Esto representaría la captación de flujos acumulados por entre US$ 15.000 y US$ 20.000 millones adicionales para el período 2026-2030.
El cálculo de los flujos acumulados, dice Abeceb, se basa en un modelo de Aceleración por Certidumbre Institucional. Se toma el stock base proyectado a 2025 y se aplica una ruptura en la tendencia de crecimiento anual. El modelo asume que el tratado actúa como un factor de reducción de riesgo país, permitiendo que la tasa de expansión del stock pase de un ritmo inercial de reposición (2,0% anual) a una tasa de crecimiento de entre el 3,8% y el 4,2% anual.
La materialización de estos nuevos flujos elevaría el stock total de IED europea hasta los US$ 92.000 millones al cierre de la década. A diferencia de ciclos de inversión previos, el destino de estos capitales no se orientará al mercado interno, sino que esta vez apuntará al desarrollo de capacidades exportadoras.
"Lo importante del acuerdo UE-Mercosur es que actúa como un marco institucional que reduce el riesgo percibido y puede acelerar decisiones de inversión que hoy están en etapa de anuncio. La certidumbre regulatoria que otorga el acuerdo es exactamente el tipo de estabilidad que potencia la inversión industrial de largo plazo", destacó Natacha Izquierdo, Directora de Operaciones de Abeceb.
Potencial exportador
Argentina puede casi duplicar sus exportaciones a la Unión Europea al 2030. Las exportaciones pasarían de US$ 8.499 millones en 2025 a aproximadamente US$ 15.100 millones en 2030, un incremento del 79%.
Ese número combina dos efectos. El primero es el crecimiento natural de la demanda de nuestros nuevos socios: la UE importa de terceros países alrededor de US$ 2,8 billones por año en bienes, y esa masa crece con su economía.
El segundo es la ganancia de participación que habilita el acuerdo: Argentina captura hoy el 0,30% de ese flujo. El escenario central implica llegar al 0,50% al 2030, un incremento de 66% en market share.
El incremento, dice Abeceb, no es transversal. Se concentrará en los sectores donde el acuerdo elimina barreras arancelarias relevantes y Argentina tiene posición exportadora probada: complejos sojero, ganadero y manicero como tractores principales, seguidos por aceites vegetales, maíz y miel. En manufactura, autopartes con corriente exportadora activa y vinos en segmento premium tienen potencial real de escalar.
¿Argentina está en condiciones de abastecer esa demanda?
- En soja, nuestro país es el primer exportador global de harina y aceite: la capacidad instalada no es el problema. El condicionante es la trazabilidad: el EUDR exige trazabilidad y georreferenciación lote a lote desde diciembre de 2026, y los sistemas todavía están en desarrollo.
- En carnes, la demanda europea es estructural pero el número de frigoríficos habilitados por la UE es limitado respecto al volumen potencial; ampliar esa capacidad lleva tiempo.
- En maní, Argentina es primer exportador mundial y la infraestructura está dimensionada para escalar: es el sector con menor brecha entre el acceso que abre el acuerdo y la capacidad de abastecimiento.
- En vinos, el límite no es la producción sino el posicionamiento: el acceso inmediato aplica solo para vinos con precio de aduana de al menos US$ 8 por litro y una demanda local muy arraigada al compre de origen europeo.
- En autopartes, la reconversión de proveedores para cumplir las reglas de origen no es de corto plazo.
"En este contexto, la pregunta no es si el acuerdo generará oportunidades, sino qué parte de esa oportunidad están las empresas en condiciones de capturar. Eso exige pasar de una lectura comercial a una decisión de negocio: medir brechas de cumplimiento, asegurar trazabilidad, revisar reglas de origen, adaptar capacidad productiva, cerrar acuerdos logísticos y anticipar inversiones. El 0,50% no es un escenario de mercado: es una meta de ejecución. Para alcanzarla, las empresas deberán decidir ahora dónde competir, con qué estándar, con qué inversión y en qué plazo. Quien no traduzca el acuerdo en un plan operativo perderá valor frente a competidores que ya estén usando el nuevo marco como plataforma de escala", sostuvo Izquierdo.
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