Como descontaba el mercado, y por segunda vez consecutiva, el Banco Central Europeo mantuvo la tasa de depósito en 2%. La decisión anunciad al término de la reunión de la entidad se tomó en un contexto en el que la inflación se mantiene en torno a la meta de 2%. Fue de 2% en julio y de 2,1% en agosto.
Los analistas no prevén que la política monetaria vaya a modificarse en el corto plazo y por lo tanto el próximo movimiento de las tasas de interés recién se concretaría en 2026. Y no hay coincidencia sobre si la el próximo paso será subir o bajar la tasa de interés.
- Antes de tomar cualquier decisión, el BCE quiere tener claro el impacto en la economía de la suba de aranceles de 15% que la Unión Europea acordó con Estados Unidos.
También observará lo que ocurre del otro lado del Atlántico, porque mientras el BCE recortó la tasa en ocho oportunidades desde junio de 2024, la Reserva Federal mantuvo una política más estricta que recién comenzaría a aflojar en su reunión de la semana que viene. De esa manera los dos principales bancos centrales del mundo seguirán en caminos divergentes.
- El BCE también dio a conocer sus nuevas proyecciones económicas que no difieren sustancialmente de las anteriores presentadas en junio. La inflación sería de 2,1% este año y de 1,7% en 2026.
En materia de actividad, el crecimiento esperado del PIB en 2025 pasó de 0,9% en junio a 1,2% ahora.