En 2025, durante una visita del presidente ruso Vladimir Putin a su par chino Xi Jinping, una extraña conversación se produjo: mientras caminaban juntos por la Ciudad Prohibida, Xi explicaba que, si bien en el pasado era raro que una persona viviera más allá de los 70 años, hoy en día se decía que a esa edad todavía se era un niño.
Por su parte, Putin sugirió que ahora era posible extirpar el corazón o el hígado de un hombre anciano y reemplazarlo con un órgano nuevo, de modo que, a pesar de su avanzada edad, el hombre rejuvenecería cada vez más, e incluso podría eludir la muerte por completo.
La conversación entre ambos líderes, por más llamativa que sea, ya es una realidad a nivel mundial: mandatarios y empresarios de todas partes debaten continuamente cómo prolongar la vida.
Sin dudas, el hombre más asociado con este deseo es Peter Thiel, quien en su momento expresó su interés en las transfusiones de plasma sanguíneo de jóvenes como medio para prolongar la vida. Pero, más allá de la polémica, ha invertido millones de dólares de capital de riesgo en diversas empresas de biotecnología, financiando un floreciente ecosistema de longevidad en Silicon Valley.
Por su parte, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, ha invertido US$ 180 millones de su propia fortuna en Retro Biosciences, una empresa de biotecnología del Área de la Bahía cuyo objetivo es frenar y, potencialmente, revertir el envejecimiento humano.
En este sentido, Jeff Bezos, fundador de Amazon, es uno de los principales financiadores de Altos Labs, una empresa que busca desarrollar terapias con células madre para prolongar la vida humana.

El rol de la IA y Asia
El empresario Peter Diamandis está convencido de que la IA puede propiciar un aumento considerable de la esperanza de vida humana. En 2023, presentó XPrize Healthspan, un concurso de siete años para la investigación sobre la longevidad cuyo objetivo es otorgar US$ 101 millones a un equipo que "desarrolle con éxito una terapia proactiva y accesible que restaure la función muscular, cognitiva e inmunológica en un mínimo de 10 años, con el objetivo de alcanzar los 20 años, en personas de entre 65 y 80 años, en un año o menos".
El premio cuenta con el respaldo de la Fundación Hevolution, una organización sin fines de lucro centrada en la longevidad, con un presupuesto anual de mil millones de dólares financiado en gran parte por el reino de Arabia Saudita, como parte de su plan para convertir al país en un centro global de investigación e innovación en longevidad.
Hevolution afirma que el envejecimiento es "una condición que afecta a todos los seres humanos del planeta" y, por lo tanto, "todo ser humano tiene derecho a vivir una vida más larga y saludable".
Singapur también se ha consolidado como un centro para la prolongación experimental de la vida, con fondos de capital riesgo centrados en la longevidad, como Immortal Dragons, que invierten millones en empresas emergentes de biotecnología.