Análisis

Cuando la IA se cruza con el Derecho Internacional Humanitario

Los avances en IA plantean profundas cuestiones sobre la naturaleza de la guerra y la adecuación de los marcos jurídicos existentes
Carlos Batallas 11-10-2024
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La inteligencia artificial está a punto de revolucionar las operaciones militares en diversos ámbitos, desde sistemas de armas autónomos y herramientas de apoyo a la decisión hasta capacidades de guerra cibernética. 

Estas tecnologías prometen mayor precisión, reducción de bajas humanas y mejora en la toma de decisiones estratégicas. Sin embargo, también plantean profundas cuestiones sobre la naturaleza de la guerra y la adecuación de los marcos jurídicos existentes, especialmente en lo que respecta a la protección de las personas que no participan directamente en las hostilidades.

Un desarrollo destacado es la integración de sistemas de apoyo a la decisión basados en IA en los procesos de toma de decisiones militares. Estas herramientas están diseñadas para asistir en decisiones complejas, como la selección de objetivos y las evaluaciones de daños colaterales, mediante el análisis de grandes conjuntos de datos y la provisión de recomendaciones.

Los sistemas de armas autónomos representan otro avance significativo en el conflicto guiado por IA: a diferencia de los sistemas de apoyo a la decisión basados en IA, que respaldan la toma de decisiones humanas, los sistemas de armas autónomos pueden seleccionar y atacar objetivos sin intervención humana una vez activados. 

Esta autonomía en funciones críticas plantea preocupaciones éticas y legales únicas, suscitando debates sobre su compatibilidad con los principios del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Oportunidades presentadas por la IA en la guerra

La IA ofrece varias ventajas significativas en el conflicto moderno, siendo un beneficio clave la mejora en la toma de decisiones y la planificación estratégica. Los sistemas de apoyo a la decisión basados en IA ofrecen a los comandantes militares la capacidad de procesar vastas cantidades de datos en tiempo real, permitiendo decisiones más rápidas e informadas. 

Esto es particularmente valioso en entornos de alta presión y sensibles al tiempo, donde el mero volumen de información puede abrumar a los tomadores de decisiones humanos.

Otra oportunidad prometedora es el potencial de mayor precisión en el ataque: los sistemas de IA, incluyendo algunas formas de armas autónomas, pueden procesar conjuntos de datos complejos para identificar y diferenciar entre objetivos militares y civiles de manera más efectiva que los humanos en ciertos escenarios.

Esta mayor precisión tiene el potencial de reducir significativamente el riesgo de bajas civiles no intencionadas y mejorar el cumplimiento del principio de distinción según el DIH.

La IA también puede desempeñar un papel crucial en la minimización del daño a civiles a través de mejores medidas de precaución. 

Al crear mapas en tiempo real de infraestructuras civiles y realizar evaluaciones de riesgo continuas, la IA puede ayudar a las fuerzas militares a tomar todas las medidas factibles para evitar o minimizar el daño incidental a civiles. Esta aplicación de la IA se alinea y mejora las medidas de precaución requeridas por el derecho internacional.

Desafíos al Derecho Internacional Humanitario

A pesar de estas oportunidades, los principios fundamentales del DIH —distinción, proporcionalidad, precaución y necesidad militar— se ven significativamente desafiados en la era de la guerra habilitada por IA.

El principio de distinción se ve puesto a prueba por la participación de la IA en la guerra. Si bien las capacidades optimizadas de procesamiento de datos de la IA pueden mejorar teóricamente la precisión en la selección de objetivos, existe el riesgo de que los sesgos en los datos de entrenamiento puedan conducir a identificaciones erróneas. 

Este riesgo es particularmente agudo con los sistemas de armas autónomos, donde la clasificación errónea podría resultar en ataques directos contra civiles u objetos civiles.

Las evaluaciones de proporcionalidad también se vuelven más complejas con los sistemas de IA, que pueden evaluar vastas cantidades de datos para estimar el equilibrio entre la ventaja militar y el daño civil potencial. 

Sin embargo, la naturaleza de "caja negra" de muchos modelos de IA dificulta la explicación o validación de estos cálculos, complicando la toma de decisiones y socavando la rendición de cuentas. Para los sistemas de armas autónomos, el desafío es aún mayor, ya que estos sistemas deben realizar evaluaciones de proporcionalidad en tiempo real sin intervención humana.

El principio de precaución enfrenta sus propios desafíos. Los sistemas de apoyo a la decisión basados en IA pueden ayudar proporcionando evaluaciones de riesgo en tiempo real y verificación de objetivos. 

Sin embargo, el riesgo de "sesgo de automatización" —donde los operadores humanos pueden confiar excesivamente en los resultados de la IA sin una evaluación crítica adecuada— plantea un obstáculo significativo. Con los sistemas de armas autónomos, garantizar que se tomen todas las precauciones factibles se vuelve más complejo debido a la ausencia de juicio humano en tiempo real.

Por último, si bien la toma de decisiones mejorada y el procesamiento de datos en tiempo real de la IA permiten a los militares alcanzar objetivos legítimos de manera más eficiente, la adhesión al principio de necesidad militar requiere una consideración cuidadosa. El uso de la IA en este contexto debe equilibrarse cuidadosamente con los otros principios del DIH para garantizar una conducta lícita.

 

El problema del sesgo algorítmico

El sesgo algorítmico presenta una preocupación crítica en los sistemas militares de IA, ya que puede distorsionar los procesos de toma de decisiones. 

Los sesgos en los sistemas de apoyo a la decisión basados en IA y los sistemas de armas autónomos surgen de múltiples etapas, incluyendo la curación de datos, el desarrollo de modelos y el uso del sistema.

En contextos militares, estos sesgos podrían conducir a resultados discriminatorios, socavando el principio de no discriminación consagrado en el DIH.

Consideraciones legales y éticas

La integración de la IA en la guerra requiere un examen exhaustivo de los marcos legales existentes y puede necesitar nuevas regulaciones. 

Varias cuestiones merecen una cuidadosa consideración. Para empezar, determinar la responsabilidad por las acciones tomadas por los sistemas de IA —particularmente los sistemas de armas autónomos— es complejo, y las nociones tradicionales de responsabilidad de mando pueden necesitar evolucionar para abordar la naturaleza semiautónoma o totalmente autónoma de estos sistemas.

La transparencia y explicabilidad también son preocupaciones significativas. La naturaleza de "caja negra" de muchos algoritmos de IA plantea desafíos para la transparencia en la toma de decisiones militares. Esto es particularmente problemático para los sistemas de armas autónomos, donde la justificación detrás de las decisiones de ataque puede ser difícil de determinar después del hecho.

La supervisión humana significativa sobre los sistemas de IA es crucial para garantizar una toma de decisiones ética y legal en la guerra. El papel de los operadores humanos no debe reducirse a la mera aprobación de las recomendaciones de la IA. Con los sistemas de armas autónomos, la cuestión de cómo mantener un control humano significativo se vuelve aún más apremiante.

Los expertos enfatizan que preservar el juicio humano en la toma de decisiones militares sobre el uso de la fuerza es crucial para reducir los riesgos humanitarios, abordar las preocupaciones éticas y facilitar el cumplimiento del DIH. Este principio se ve particularmente desafiado por los sistemas de armas autónomos, que están diseñados para operar sin control humano directo.

Adaptando el Derecho Internacional Humanitario para la era de la IA

A medida que la IA continúa evolucionando, también deben hacerlo los marcos legales que rigen su uso en la guerra. Se pueden tomar varias medidas para abordar los desafíos y aprovechar las oportunidades que la IA presenta al DIH:

  1. Cooperación internacional: Son esenciales las discusiones y acuerdos multilaterales sobre el uso ético de la IA en la guerra. Esto incluye debates en curso sobre posibles regulaciones o prohibiciones de ciertos tipos de sistemas de armas autónomos.
  2. Revisiones legales exhaustivas: Los Estados deben realizar revisiones legales exhaustivas de los sistemas de armas habilitados por IA para garantizar el cumplimiento del DIH. Estas revisiones deben considerar el potencial de sesgo algorítmico y garantizar pruebas rigurosas antes del despliegue.
  3. Diseño de IA centrado en el ser humano: Los sistemas de IA deben diseñarse para apoyar, no reemplazar, a los tomadores de decisiones humanos. Para los sistemas de armas autónomos, esto podría implicar diseñar sistemas con niveles variables de autonomía que puedan ajustarse según el contexto operativo.
  4. Mitigación de sesgos: Los desarrolladores deben priorizar las estrategias de mitigación de sesgos a lo largo del ciclo de vida del sistema de IA, desde la curación de datos hasta la revisión posterior al despliegue.
  5. Restricciones contextuales: Puede ser necesario imponer ciertas restricciones en el uso de sistemas de apoyo a la decisión basados en IA y sistemas de armas autónomos en decisiones relacionadas con el uso de la fuerza, incluyendo la restricción de su uso a ciertas tareas o contextos.
  6. Investigación y diálogo continuos: Se necesita más investigación y diálogo para comprender mejor las medidas y restricciones necesarias en el diseño y uso de la IA en aplicaciones militares.

La integración de la IA en la guerra presenta tanto oportunidades como desafíos para el DIH. Mientras que la IA tiene el potencial de mejorar el cumplimiento de los principios del DIH a través de una mejor toma de decisiones y precisión, también plantea complejas cuestiones legales y éticas. 

A medida que navegamos por esta nueva frontera, la comunidad internacional debe colaborar para garantizar que las tecnologías de IA, incluidos los sistemas de armas autónomos, se alineen con los principios fundamentales de humanidad y justicia que sustentan el derecho internacional.

Al mantener la supervisión humana, abordar cuestiones como el sesgo algorítmico e implementar restricciones apropiadas, podemos aprovechar el potencial de la IA para minimizar el sufrimiento humano en los conflictos, al tiempo que defendemos el estado de derecho y reforzamos la protección de las personas que no participan directamente en las hostilidades, en consonancia con el principio fundamental de humanidad que subyace en todo el DIH.

Artículo publicado originalmente en inglés en IE INSIGHTS. https://www.ie.edu/insights/articles/when-ai-meets-the-laws-of-war/  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar