Régimen cambiario

Werner predice que habrá un nuevo esquema de intervención "entre bandas" en la próxima revisión del FMI

El ex funcionario del Fondo explica que existen innumerables ejemplos de estabilizaciones cambiarias que fracasaron debido a demoras en la salida de este régimen cambiario.
Werner
14-05-2025
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Alejandro Werner, el ex jefe del FMI en el caso argentino y ahora directivo de Georgetown Americas Institute en Washington, salió a marcar tres desafíos que tiene la Argentina de Javier Milei. Después de un larga explicación elogiosa sobre lo que vino haciendo el Gobierno, y en el marco del nuevo acuerdo con el Fondo, Werner (que está en lista "negra" del Ministerio de Economía por haber, según ellos, "militado" que el acuerdo con el FMI no iba a ser bueno para el país), lanzó lo que a su juicio sobre las inconsistencias de tener en cuenta. 

Lo hizo en el paper publicado en el Peterson Institute for International Economics (PIIE). Werner habla de "desafíos importantes" hacia adelante para la gestión libertaria. "En primer lugar, Argentina debe aprender a aceptar la volatilidad cambiaria inherente al régimen de bandas y debe procurar no recrear una paridad de facto con el dólar como la que tenía antes del anuncio", sostiene el economista mexicano.

Alejandro Werner

Y sigue: "Muchos analistas creen que, en los niveles actuales, el peso está sobrevaluado, dado que la fuerte depreciación del tipo de cambio real que se produjo al inicio del programa de estabilización ha desaparecido. Si bien las fluctuaciones cambiarias a corto plazo suelen estar dictadas por los flujos de capital, y estos impulsan la apreciación actual, las señales de la cuenta corriente podrían revertir la tendencia, empujando al peso hacia el límite más débil (más depreciado) de la banda". 

En tal escenario, acota Werner, "podría surgir una prueba de voluntades entre el mercado, el Banco Central y el FMI, en particular sobre si se debe permitir a Argentina desplegar sus valiosas reservas para defender la banda, a riesgo de comprometer su capacidad para cumplir con futuras obligaciones de deuda externa". 

Para el economista de Georgetown, en los próximos tres años, el gobierno argentino debe pagar más de US$ 45.000 millones en concepto de servicio de la deuda externa, incluyendo más de US$ 15.000 millones al FMI. El programa del FMI también establece que el BCRA necesita acumular más de US$ 30.000 millones de dólares en reservas internacionales en comparación con el nivel previo al programa y estima que la balanza por cuenta corriente pasará de un pequeño superávit a un déficit manejable. 

"Si el mercado percibe que la defensa del extremo más débil (más depreciado) de la banda implica el debilitamiento de la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones de deuda, las intervenciones podrían resultar desestabilizadoras", sostuvo Werner.

En segundo lugar, explica el ex funcionario del Fondo, existen innumerables ejemplos de estabilizaciones cambiarias que fracasaron debido a demoras en la salida de este régimen cambiario, "un problema que podría repetirse en este caso, ya que las autoridades han mencionado que solo comprarán dólares una vez que la moneda alcance el límite fuerte (más apreciado) de la banda". 

"Dado que este límite se fijó en un nivel de tipo de cambio real muy fuerte desde una perspectiva histórica, y se ajusta apreciándolo un 1% mensual, es improbable que el Banco Central acumule un nivel significativo de divisas a través de este canal. A corto plazo, sin visibilidad sobre cómo se acumularán las reservas, será más difícil que los diferenciales de riesgo país de Argentina sigan disminuyendo, especialmente con más de 4.000 millones de dólares en pagos a los tenedores de bonos en julio. Por lo tanto, será importante establecer un mecanismo para comprar reservas dentro de la banda en la próxima revisión del programa del FMI", vaticina Werner.

Otro desafío adicional, dice, es la inflación. Recuerda que en marzo, la inflación fue sorprendentemente alta, del 3,7%, lo que reavivó las preocupaciones y aumentó la tentación de mantener un peso sobrevaluado con la esperanza de reducir la inflación al 1% antes de las próximas elecciones intermedias, que se celebrarán en octubre. 

Martes clave: se publica la inflación de abril en EE.UU. y los mercados toman posición.

"Dicha desinflación sería más difícil de lograr si el tipo de cambio se moviera hacia el extremo más depreciado de la banda antes de las elecciones. Esto podría complicar la narrativa de la campaña, ya que la estabilización de la inflación es uno de los principales logros del gobierno de Milei. Sin embargo, posponer este ajuste mediante fuertes intervenciones sólo pospondrá este repunte inflacionario, que debería ser temporal debido al firme compromiso del gobierno con las estrictas anclas fiscales y monetarias", sostiene Werner.

Por último, Werner se focaliza en la política. "Quizás la reforma estructural más crucial para Argentina sea erradicar el modelo peronista extremo de mala gestión económica como alternativa política", dice. 

Sostiene que las próximas elecciones intermedias servirán como un referéndum de facto sobre el gobierno de Milei. "Un desempeño débil de su partido podría reavivar los temores de un retorno a las políticas económicas erráticas y heterodoxas que han plagado a Argentina durante décadas, disminuyendo la confianza en la sostenibilidad del programa de Milei", afirma.

Para Werner, la Argentina y el FMI tienen la compleja tarea de sostener la desinflación, construir un régimen cambiario flexible y el nuevo marco monetario, recuperar el acceso a los mercados, comenzar a acumular reservas y consolidar la fuerza política de los sectores que apoyan políticas económicas racionales en las elecciones de mitad de mandato. 

"El nuevo marco de políticas, junto con el renovado apoyo del FMI, proporciona a Argentina las herramientas necesarias para maximizar las probabilidades de éxito", sostiene. 

"La historia de Argentina, el contexto actual de excepcional incertidumbre en la economía mundial y la volatilidad de los mercados financieros conspirarán contra el éxito del país. Esta nueva etapa promete mucha tensión, incluyendo volatilidad del mercado, incertidumbre política y, por primera vez en la historia, un presidente argentino obsesionado con la consolidación fiscal, la reducción del tamaño del Estado y la desregulación de la economía para restablecer la estabilidad y el crecimiento", afirmó.

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