Después de un año inolvidable para las comitentes, ¿qué pasará en 2025?
El 2024 será un año memorabe para loos fanáticos de los activos de Argentina.
El que apostó por el peso ganó. Por la significativa apreciación de nuestra moneda contra el Contado Con Liqui, el carry trade con plazos fijos generó ganancias de 42% en dólares que incluso sobrepasaron el récord de 2003. A este fenómeno también podríamos sumarle la recuperación de la curva de bonos en pesos.
Ademásm, las acciones argentinas llegaron a trepar hasta 300% en dólares en el segmento bancario.
El S&P Merval superó los US$ 2.100, coqueteando con máximos históricos.
"La pletóra de rentabilidad argentina hizo que el radar internacional se posara sobre la deuda Hard Dollar. Partiendo en valores de US$ 35, los bonos duplicaron paridades y están cerca de rendir un dígito en dólares. Como resultado, el riesgo país colapsó desde cerca de 2.000 puntos hacia la zona de 640 puntos", señala un informe de GMA Capital.
Bonos y acciones de Argentina en 2025
"Si 2024 fue un año positivo gracias a mejoras en la macro, un buen 2025 debería estar ligado a desarrollos en la micro. Después de que los argentinos entendieron que el déficit fiscal financiado con emisión de dinero generaba inflación, es tiempo de otros debates", dice el informe.
Así la ven desde GMA Capital: "Cómo hacer crecer la productividad en un escenario de peso fortalecido dominará la escena. El partido se jugará en el terreno de la competitividad en el sentido amplio, no solo cambiario. Por eso, la idea del Gobierno es complementar su paquete desregulatorio con baja de aranceles, mayor apertura comercial y por sobre todo una mayor simplificación en el apartado impositivo. La "motosierra" entonces debería ser sistémica y abarcar varios sectores".
Sin embargo, existen varios desafíos que se asoman como nubes en el horizonte. Uno de los principales retos vendría por el lado del bajo nivel de tipo de cambio real. El dólar a $ 1.030 es similar al tipo de cambio de agosto de 2015 o enero de 1999. Esta fortaleza del peso podría poner en riesgo la cuenta corriente y la acumulación de reservas en un marco de cuenta financiera aún cerrada. A esto se le suma la dinámica de salarios, que, si bien está lejos de los máximos en dólares, se está recuperando, e incrementa los costos laborables y percude la competitividad.
Un nuevo acuerdo con el FMI con desembolsos frescos podría alivianar la carga de los dólares financieros, mientras que la consolidación del superávit energético robustecería el canal comercial y compensaría el déficit por turismo. "En tanto, la salida del cepo, a nuestro criterio, es más probable que sea un proceso gradual y no un suceso puntual", dicen.
Más allá de estos avatares, el año que viene probablemente esté comprendido por al menos dos historias. La primera es la económica. La segunda será la electoral. "Los comicios de medio término, donde el oficialismo buscará fortalecer su presencia en el Congreso para aprobar reformas claves, podrían empezar a inducir ruido desde mayo, con la presentación de alianzas y precandidatos. Y hay una tercera línea argumental que, con un riesgo país de 600 puntos, ahora es más relevante que en el pasado: la relacionada con las condiciones financieras internacionales en el inicio del segundo mandato de Donald Trump", señalan desde GMA Capital. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar