El último weekly de Econviews, la consultora que capitanea Miguel Kiguel, fue particularmente picante. Ya desde el título: "La búsqueda frustrada de un marco monetario consistente". El economista, de los más escuchados en el Círculo Rojo, fue durísimo con el Gobierno por los tropiezos que tuvo desde el desarme de las LEFI, el derrumbe y posterior "voladura" de tasas, y la inestabilidad cambiaria.
"La política monetaria ha sido el eslabón más flojo de un programa económico que en otros aspectos fue ortodoxo y sólido. Hubo muchas idas vueltas en estos casi veinte meses. Un claro ejemplo fue cuando se dijo que no había más emisión porque la base monetaria amplia no crecía. Lo cierto es que en la práctica la base monetaria tradicional, que es la que importa, aumentaba todo el tiempo y había emisión monetaria. De hecho, impulsaba el aumento del crédito y la remonetización de la economía", dice Econviews.
La consultora recuerda que tampoco fue cierto el anuncio de que el Banco Central había cerrado todos los canales de emisión (porque no financiaba al Gobierno ni iba a comprar dólares en el MULC) al tiempo que expandía la base monetaria para comprarle Lefis a los bancos y le daba utilidades al Tesoro que eventualmente podían terminar en emisión.
"La obsesión parece haber sido mostrar que no se emitían pesos, cuando en realidad los números mostraban que sí lo hacían. Incluso actualmente, el Banco Central emite pesos cuando el Tesoro retira parte de sus $13 billones para pagar Lecaps, que son nada más ni nada menos que un tercio de la base monetaria", advierte.
Y machaca: "El Gobierno parece haber tropezado una vez más". Cuenta que en una decisión que supuestamente implicaría que no se emitan más pesos, decidió terminar con las Lefis, o sea bonos del Tesoro que los bancos podían venderle a Central para recibir pesos. "Basándose en la teoría económica, que dice que si se controla la cantidad de dinero tanto la tasa de interés como el tipo de cambio se determinan en el mercado, el Banco Central eliminó las compras de bonos que tienen los bancos y la tasa de política monetaria. Pero de la teoría a la práctica hay un largo trecho, especialmente porque lo que puede ser cierto para la tasa de 30 días (como un plazo fijo o las Lecaps cortas) no lo es para las tasas de interés overnight o las cauciones cortas que reflejan las condiciones de liquidez diarias", advierte Kiguel.
Por estas razones, dice, incluso cuando se reconoce que la tasa de interés es endógena, los bancos centrales mantienen líneas de cortísimo plazo para evitar fluctuaciones disruptivas en las tasas de interés más cortas (digamos de uno a 7 días).
"Este problema se vivió esta semana cuando el lunes pasado la tasa de cauciones fluctuó entre el 18% y el 40%, una situación que genera problemas en el sistema financiero y que en este caso impulsó a que se escapara el tipo de cambio. Ante este desafío hubo una marcha atrás, gracias a que se entendió que había un problema en el diseño original del nuevo marco monetario", recuerda.
De hecho, el Banco Central tuvo que revivir de forma urgente los pases pasivos para que los bancos pudieran manejar mejor su liquidez y el Tesoro lanzó una licitación de Lecaps que no estaba programada para absorber liquidez.
"Muchas de estas medidas parecen haber sido el resultado de dos obsesiones que el gobierno no ha podido resolver. La primera es que en una economía en la que aumenta la demanda de dinero no se puede frenar la emisión monetaria sin que eso lleve a tasas de interés disparatadas. La segunda es que no se puede eliminar la deuda de corto plazo de un plumazo porque que el mercado la demanda para el manejo de liquidez y porque no está dispuesto a ir a más largo por la incertidumbre que todavía existe", sostiene Econviews.
En este contexto, que el deudor sea el Tesoro o el Banco Central no es lo relevante. El riesgo es que, si no se puede renovar un vencimiento, en ambos casos la única forma de enfrentarlo sin entrar en default es con emisión monetaria, apunta la consultora.
Y reafirma que a partir del programa con el FMI ha habido mejoras importantes en el régimen monetario y cambiario. Además, el gobierno reaccionó a tiempo cuando hubo deslices en las políticas y evitó que los problemas escalaran. "Sin embargo, para evitar nuevos derrapes no se le pueden pedir peras al olmo, los problemas de deuda de corto plazo no se resuelvan pasándola del Banco Central al Tesoro o viceversa y el manejo de la política monetaria requiere de pragmatismo, algo que no siempre ha estado presente", concluye.