En línea con lo que esperaba el mercado, la Reserva Federal no modificó la tasa de interés. La entidad se encuentra en un dilema dado que ve amenazas tanto en materia de inflación como de nivel de actividad que pueden afectar la generación de empleo.
La suba de aranceles que dispuso el Gobierno es vista como la principal responsable de las presiones inflacionarias que puedan surgir. En la conferencia de prensa posterior a la reunión de la entidad, Jerome Powell destacó el proceso de desinflación en marcha, pero admitió que todavía se está lejos de cumplir con la meta de 2%. A su vez, el mercado de trabajo todavía se mantiene sólido, pero la Fed sostiene que crecieron las chances de un deterioro. De todas maneras, el chairman sostuvo que a pesar de la incertidumbre, la "economía se mantiene sólida".
El mandato de la Fed es lograr el mayor nivel de empleo con estabilidad de precios. El problema es que cumplir con esos objetivos implican políticas monetarias completamente diferentes. Los economistas no coinciden sobre cual de esos objetivos priorizará la Fed en los próximos meses. De todas maneras, en los mercados predomina la visión de que habrá dos o tres recortes de la tasa antes de fin de año lo que sostendría la actividad aun a riesgo de que la inflación se mantenga elevada.
Por lo previsible de la decisión, la reacción del mercado fue moderada con índices mixtos en Wall Street, leve suba del dólar y caída en el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años.

