La locomotora energética de Vaca Muerta sigue acelerando y ya dejó atrás todos sus registros históricos. Impulsada por el boom de los hidrocarburos y las inversiones asociadas al desarrollo energético, la Región Sur del país se convirtió en la única gran economía regional que logró superar los niveles de actividad previos a la crisis prolongada que atravesó la Argentina durante la última década.
Así lo indica un estudio elaborado por Ana Inés Navarro y Marina Álvarez, del Departamento de Economía de la Universidad Austral, sede Rosario, que analiza la evolución de tres grandes motores productivos del país: la agroindustria, la minería y los hidrocarburos.
Según el informe, la Región Sur —integrada por Neuquén y Río Negro— registró en marzo un crecimiento interanual del 6,9%, ubicándose incluso por encima del promedio nacional medido por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que avanzó 5,5%.
Pero el dato más significativo surge al comparar la actividad actual con los máximos alcanzados antes del largo período de estancamiento económico. Mientras la región petrolera ya se encuentra 7,7% por encima de su récord de 2018, las otras grandes economías regionales todavía continúan recuperando terreno.
La Región Andina, impulsada por el desarrollo de proyectos vinculados al litio, cobre y otros minerales estratégicos, creció 3,3% interanual, aunque permanece 12,8% por debajo de sus máximos históricos. La situación es aún más desafiante para la Región Centro —integrada por Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos— cuya economía depende en gran medida de la agroindustria. Pese a haber registrado una expansión de 6,8%, todavía se ubica 18,6% por debajo de los niveles alcanzados en 2018.
El estudio también muestra que durante los últimos dos años las regiones Centro y Sur avanzaron a un ritmo promedio de 1,1% mensual, acumulando una expansión cercana al 30%. La Región Andina, por su parte, registró una recuperación más moderada, aunque igualmente significativa, con un crecimiento acumulado del 22,3%.
"El crecimiento actual es generalizado, pero las regiones no parten del mismo lugar. Algunas ya recuperaron e incluso superaron los niveles previos de actividad, mientras que otras aún transitan un proceso de reconstrucción", destacan las autoras del trabajo.
Las tres regiones analizadas tienen un peso decisivo en la economía argentina. En conjunto representan el 33,5% del Valor Agregado Bruto nacional y explican más del 31% del empleo asalariado privado registrado del país. Dentro de ese universo, la Región Centro continúa siendo la de mayor participación relativa, aportando cerca de una quinta parte de la producción y del empleo nacional.
De cara al futuro, los investigadores sostienen que la evolución de cada región dependerá de factores diferentes. En la agroindustria, una mayor previsibilidad respecto de los derechos de exportación aparece como una condición clave para acelerar la recuperación. En el caso de la minería y los hidrocarburos, el desafío pasa por sostener el flujo de inversiones y garantizar marcos regulatorios estables que permitan consolidar los proyectos de largo plazo.
El trabajo fue elaborado a partir de índices regionales de actividad económica construidos con datos de empleo, consumo energético, ventas de combustibles, patentamientos, recaudación tributaria y actividad de la construcción. Según concluyen las especialistas, entender la economía argentina exige observar no solo cuánto crece el país, sino también cuáles son las regiones que lideran esa expansión y qué sectores están detrás de ese proceso.
Por ahora, los números muestran un liderazgo claro: Vaca Muerta no solo empuja el crecimiento de Neuquén y Río Negro, sino que ya se transformó en el principal motor de recuperación económica de la Argentina.