Impacto global y presión en surtidores

Nafta en alza: el Gobierno habilita más etanol para contener precios en plena crisis petrolera

La medida permite elevar hasta 15% la mezcla de bioetanol en las naftas. Buscan amortiguar subas que ya superan el 20% en el año por el encarecimiento del crudo.

El Gobierno avanzó con una medida técnica para intentar contener el impacto en los surtidores.
El Gobierno avanzó con una medida técnica para intentar contener el impacto en los surtidores. (Archivo)
27 marzo de 2026

Frente a la fuerte suba de los combustibles impulsada por el encarecimiento internacional del petróleo, el Gobierno avanzó con una medida técnica para intentar contener el impacto en los surtidores. A través de la Secretaría de Energía, habilitó a las refinadoras a incorporar de manera voluntaria hasta un 15% de bioetanol en las naftas.

La decisión quedó establecida en la Resolución 79/2026, que actualiza los parámetros de calidad del combustible. El cambio central fue la elevación del límite máximo de oxígeno permitido hasta 5,6%, un ajuste necesario para permitir una mayor proporción de biocombustibles sin alterar las especificaciones técnicas.

Desde el Gobierno explicaron que la iniciativa apunta a "dar mayor flexibilidad a la industria" y a amortiguar posibles subas en el precio final. En la práctica, permitirá a las petroleras reducir la proporción de componentes fósiles —más costosos y atados al precio internacional del crudo— y reemplazarlos parcialmente por bioetanol.



El contexto es crítico. El barril de petróleo se mantiene por encima de los U$S 100 desde hace semanas, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, lo que presiona directamente sobre los precios locales. En la Argentina, los combustibles acumulan un aumento cercano al 22% en lo que va del año, con subas de hasta 19% en el último mes.

En CABA el litro de nafta súper ya supera los $2000, incluso en las estaciones con precios más bajos. En términos concretos, llenar un tanque de 50 litros pasó de costar poco más de $80.000 a rozar los $100.000 en apenas semanas, lo que impacta de lleno en el bolsillo de los consumidores y en los costos logísticos de empresas.

A diferencia de otras herramientas posibles, como la reducción de impuestos o el aumento de retenciones, el Gobierno optó por una vía técnica que evita efectos fiscales significativos o señales negativas para la inversión. Sin embargo, la medida no está exenta de impacto en la recaudación: al aumentar el uso de bioetanol —que tributa menos impuestos que los combustibles fósiles—, podría registrarse una leve caída en los ingresos por litro vendido.



Especialistas del sector señalan que este mecanismo funciona como un "amortiguador" en contextos de crisis internacional, al permitir usar componentes más económicos dentro de los márgenes regulatorios. No obstante, aclaran que su efecto sobre los precios dependerá de las decisiones de las refinadoras y de la evolución del mercado global.

La normativa aclara que no se modifica el corte obligatorio de bioetanol ni se imponen nuevas exigencias a las empresas, sino que se amplía el margen de acción dentro de los estándares vigentes. Tampoco introduce cambios en el régimen del biodiésel, ya que el gasoil ya admite mezclas de hasta 20%.

Con esta decisión, el Gobierno busca sostener un esquema de mayor flexibilidad operativa y adaptación regulatoria frente a un escenario internacional volátil. La apuesta es contener nuevas subas sin intervenir de forma directa en los precios, en un contexto donde el costo de la energía vuelve a convertirse en un factor clave para la inflación.



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