Infraestructura

Nace una nueva ruta del shale de Vaca Muerta: ¿será Argentina la solución para Brasil?

Brasil redefine su estrategia energética: una oportunidad clave para el gas natural argentino. ¿Está preparada la infraestructura de la región para este desafío?
Brasil se enfrenta al desafío de diversificar su matriz energética y asegurar su abastecimiento futuro. (Archivo)
Daniel Barneda 08-05-2025
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En el contexto de una creciente demanda de gas natural y una infraestructura nacional aún limitada, Brasil se enfrenta al desafío de diversificar su matriz energética y asegurar su abastecimiento futuro. 

La reducción sostenida en las exportaciones bolivianas, la baja utilización de las terminales de GNL y la falta de infraestructura para procesar el gas offshore obligan al gigante sudamericano a replantear sus alianzas estratégicas, donde Argentina podría ocupar un rol clave, según el análisis propuesto por la consultora Economía & Energía. 

El estudio publicado por Nicolás Arceo revela que entre 2010 y 2024, la producción bruta de gas natural en Brasil creció a un ritmo anual del 6,6%, impulsada principalmente por los yacimientos offshore del Pré-sal. 

Sin embargo, más del 50% de este gas se reinyecta en los yacimientos con el fin de maximizar la extracción de petróleo. Esta práctica, aunque técnicamente justificable, responde también a un rezago en el desarrollo de infraestructura para procesar y transportar gas natural hacia el mercado interno.

En 2024, el 54% del gas producido fue reinyectado, restringiendo la disponibilidad para el consumo doméstico. Como respuesta, el gobierno brasileño implementó el programa "Gas para Empregar", que busca limitar esta práctica en nuevos desarrollos.

Dependencia externa persistente

Pese al crecimiento de la producción local, el informe de E&E detalla que Brasil ha mantenido una fuerte dependencia de las importaciones. Entre 2016 y 2024, un promedio del 35% de la oferta total de gas inyectado provino del exterior. 

Este panorama se agravó con el declino de la producción boliviana, que pasó de exportar 33 MMm³/día en 2014 a solo 14 MMm³/día en 2024. Se espera que Bolivia deje de exportar gas hacia fines de la década, acentuando la incertidumbre en la región.

Frente a esta merma, el gas natural licuado (GNL) comenzó a ganar terreno. En 2021, las importaciones de GNL superaron por primera vez a las de Bolivia. En 2024, Brasil regasificó 8 MMm³/día, aunque sus 7 terminales tienen capacidad para procesar hasta 136 MMm³/día. El bajo nivel de utilización (7% promedio) pone en duda la eficiencia del sistema actual.

Proyectos en carpeta para el abastecimiento de plantas térmicas

Argentina: un proveedor potencial en ascenso

Frente a este escenario, Argentina se perfila como un proveedor alternativo confiable y competitivo. Existen múltiples rutas para la exportación de gas argentino a Brasil, aunque la mayoría requiere inversiones significativas:

  1. Vía Bolivia: aprovechando la infraestructura ociosa del Gasoducto Bolivia-Brasil (GASBOL), que hoy opera al 47% de su capacidad.
  2. Uruguaiana-Porto Alegre-San Pablo: incluye la construcción de 600 km de ducto en Brasil y mejoras del lado argentino.
  3. A través de Paraguay: un ambicioso proyecto que demandaría unos USD 2.000 millones y más de 1.000 km de gasoducto.
  4. Cruz del Sur vía Uruguay: alternativa viable pero también costosa (USD 2.000 millones).
  5. Exportación de GNL argentino: considerada la opción más factible en el corto y mediano plazo, dado el desarrollo de plantas de licuefacción en curso.

En abril de 2025, algunas empresas argentinas ya comenzaron a exportar gas a Brasil utilizando infraestructura boliviana, en volúmenes de entre 100.000 y 500.000 m³/día, señalando un camino potencial a consolidar.

La demanda brasileña está encabezada por el sector industrial (59%) y la generación eléctrica (30%). En años con baja hidraulicidad, como 2021 o el segundo semestre de 2024, el consumo térmico aumenta notablemente, presionando aún más la necesidad de abastecimiento confiable. La participación del gas natural en la generación térmica fue del 40% en 2024.

Según el Plan Decenal de Expansión de Energía 2034, se proyecta un crecimiento del 3,5% anual en la demanda de gas natural en todos los sectores, alcanzando 56 MMm³/día hacia 2034.

La declinante oferta boliviana y las limitaciones estructurales brasileñas abren una ventana de oportunidad histórica para Argentina. La exportación de gas natural, tanto por ductos como en forma de GNL, no solo permitiría captar un nuevo mercado estratégico, sino también posicionar al país como un actor energético clave en América del Sur. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar