Matriz energética

Latinoamérica se apoya en renovables, pero recurre al gas para evitar crisis energética

La región alcanzó los 153 TWh en diciembre de 2025, un volumen de energía suficiente para abastecer a millones de hogares mientras protege su seguridad energética.
Aumento del uso de energía térmica para sostener el sistema ante la caída de fuentes limpias variables. (Archivo)
Daniel Barneda 27-04-2026
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América Latina y el Caribe cerró 2025 con una fuerte generación eléctrica y una matriz mayormente renovable, pero con un dato clave: el aumento del uso de energía térmica para sostener el sistema ante la caída de fuentes limpias variables.

Según el último reporte regional de OLACDE, la generación eléctrica alcanzó los 153 TWh en diciembre, con un crecimiento interanual del 2,7%. El volumen equivale al consumo mensual de unos 50 millones de hogares, lo que refleja la escala del sistema energético regional.

El dato central es que, pese al liderazgo en energías limpias, la región debió reforzar su matriz con fuentes fósiles. La generación con carbón creció 9%, el gas natural 7% y el petróleo 5%, en respuesta a una menor producción hidroeléctrica (−3%) y eólica (−1%).

Este comportamiento muestra el rol estratégico de la generación térmica como respaldo en contextos de variabilidad climática, uno de los principales desafíos para los sistemas eléctricos con alta participación renovable.

Aun así, América Latina mantiene una matriz con 65% de participación renovable, lo que la posiciona entre las regiones más sostenibles del mundo en generación eléctrica.

La hidroelectricidad continúa siendo el pilar estructural, con 43,9% del total, seguida por la energía eólica (12,1%) y la solar (5,1%), que sigue creciendo impulsada por políticas de descarbonización.

Sin embargo, en la comparación interanual se observa un cambio de tendencia: las renovables mostraron caídas, especialmente la solar (−5,7 TWh) y la hidroeléctrica (−3,1 TWh), mientras que las fuentes fósiles ganaron participación.

Este desplazamiento, aunque coyuntural, expone la necesidad de contar con sistemas más flexibles y diversificados, capaces de responder a cambios en la disponibilidad de recursos naturales.

En paralelo, otras fuentes de generación estable comienzan a ganar terreno. La energía nuclear creció 11% y la geotermia 10%, consolidándose como alternativas que no dependen de las condiciones climáticas.

El escenario refuerza un concepto clave: la seguridad energética. En un contexto global atravesado por incertidumbre geopolítica y eventos climáticos extremos, la prioridad pasa por garantizar suministro continuo, más allá de la fuente.

Así, América Latina combina su liderazgo en energías limpias con un uso estratégico de generación térmica, principalmente gas natural, que funciona como respaldo para evitar interrupciones.

El desafío hacia adelante será sostener el crecimiento de las renovables sin comprometer la estabilidad del sistema, en un equilibrio cada vez más exigente entre sostenibilidad y confiabilidad. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar