Gerardo Tennerini, especialista en Oil & Gas, afirma que Vaca Muerta será el pilar central del desarrollo energético argentino en los próximos cinco años. "La formación no convencional representa la principal apuesta del país para convertirse en exportador neto de energía hacia 2030, generar divisas y reactivar la economía.", señala.
Sin embargo, advierte que este potencial no podrá concretarse sin una infraestructura logística acorde a la magnitud del desafío.
Según el análisis del ingeniero Tennerini, los avances técnicos en la producción ya son evidentes: los pozos horizontales superan los 5.000 metros, se multiplicaron las etapas de fractura y los tiempos de perforación se redujeron a menos de la mitad en comparación con una década atrás. Esto permite aumentar la productividad y reducir costos, consolidando una industria cada vez más eficiente.
No obstante, advierte que, aunque los logros tecnológicos dentro del pozo son notables, existe el riesgo de subestimar los cuellos de botella logísticos. "La eficiencia ya no depende solo de la perforación, sino de cómo se transportan los insumos y cómo se evacúa la producción", comenta.
En su análisis, plantea que "hoy Vaca Muerta enfrenta una presión logística creciente, especialmente en el transporte de materiales como casing, arena, agua, productos químicos y personal".
Se estima que la construcción de cada pozo implica más de 250 viajes en camión, y con una proyección anual de entre 500 y 600 pozos, el volumen total de transporte se vuelve monumental. Solo en casing se movilizan más de 100.000 toneladas por año desde Campana hasta Neuquén, una carga equivalente a diez Torres Eiffel circulando por las rutas del país.

Este modelo de transporte, basado en camiones diésel, no solo eleva los costos (entre 15% y 30% del total por pozo), sino que también tiene impactos ambientales y de seguridad vial significativos. Las rutas de la región, advierte, están saturadas y al borde del colapso.
Si bien se han iniciado obras para mejorar los sistemas de evacuación de crudo y gas como oleoductos y gasoductos, Tennerini considera que la infraestructura sigue siendo insuficiente para acompañar la expansión proyectada.
Plantea que Argentina debe mirar ejemplos internacionales, como el del Permian en Estados Unidos, donde el desarrollo no convencional fue posible gracias a la inversión anticipada en logística ferroviaria, centros de transferencia y tecnología predictiva. Allí, los materiales llegan por tren hasta puntos cercanos a los pozos, y los camiones se utilizan solo para la última milla.
El especialista considera que Argentina debe avanzar en una infraestructura del siglo XXI: integrada, multimodal y resiliente.
Para ello, propone reactivar la red ferroviaria, utilizar bitrenes, habilitar centros logísticos y fomentar la competencia de proveedores mediante mejores condiciones de crédito.
Finalmente, destaca que esta inversión en logística no solo será clave para Vaca Muerta, sino también para otras industrias estratégicas como la minería, el agro y el litio. Recuerda que experiencias pasadas, como en la Cuenca del Golfo San Jorge, mostraron que el desarrollo sin infraestructura sostenible no deja beneficios duraderos.
"El subsuelo argentino ya demostró que tiene con qué. Ahora falta que la superficie esté a la altura", concluyó.