Hidrógeno: la gran oportunidad energética que podría transformar a Argentina
Argentina podría convertirse en uno de los grandes jugadores globales de la economía del hidrógeno, un sector clave para la descarbonización mundial y la transición hacia energías limpias. Según un reciente informe de Fundar, el país cuenta con recursos naturales, capacidad industrial y base científica para producir hidrógeno de bajas emisiones a gran escala, tanto para abastecer su propia industria como para exportar a mercados internacionales en expansión.
Qué es el hidrógeno y por qué puede transformar la energía en Argentina
El hidrógeno es un portador de energía que puede almacenarse y usarse para mover vehículos pesados, alimentar procesos industriales de alta temperatura o producir electricidad.
- Su valor estratégico radica en que puede descarbonizar sectores donde la electrificación directa no es viable, como la siderurgia, el transporte marítimo o la industria química.
Existen distintas formas de producirlo:
Hidrógeno verde: con energías renovables (eólica o solar).
Hidrógeno azul: a partir de gas natural, capturando las emisiones de CO2.
Hidrógeno rosa: con energía nuclear.
En todos los casos, el objetivo es que su producción tenga bajas emisiones de carbono para contribuir a los compromisos climáticos.
El informe de Fundar, intitulado "Una ley para el hidrógeno. Argentina ante la oportunidad de participar en un sector clave para la descarbonización global", fue realizado por Elisabeth Möhle y Ana Julia Aneise.
Por qué Argentina tiene ventajas únicas para producir hidrógeno limpio
Argentina combina condiciones que pocos países pueden ofrecer:
Recurso eólico y solar de primer nivel, especialmente en Patagonia, con factores de capacidad muy superiores al promedio global.
Abundancia de gas natural, clave para hidrógeno azul.
Amplio territorio disponible para grandes parques renovables y acceso a puertos para exportar.
Experiencia industrial previa: ya produce 0,4 millones de toneladas de hidrógeno gris al año para fertilizantes, refinación y siderurgia.
Ecosistema científico-tecnológico activo, con empresas como Y-TEC, INVAP y redes de investigación en hidrógeno.
Un mercado global en crecimiento
En 2023, la demanda global de hidrógeno fue de 97 millones de toneladas, pero menos del 1% bajo en emisiones.
Las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía estiman que, para 2050, el hidrógeno podría ser clave en la matriz energética, sobre todo en países industrializados que no tienen suficiente capacidad renovable y deberán importar.
Allí se abre una oportunidad para que Argentina sea un proveedor confiable para Europa, Japón, Corea del Sur y otros mercados.
Qué falta para que Argentina despegue
El informe de Fundar es claro: sin un marco legal estable y de largo plazo, Argentina quedará rezagada frente a competidores como Chile, Brasil o Uruguay, que ya tienen leyes, incentivos y acuerdos internacionales activos.
La propuesta central es una Ley de Promoción del Hidrógeno de Bajas Emisiones que incluya:
- Todos los tipos de hidrógeno limpio, sin discriminar por tecnología.
- Beneficios fiscales y acceso cambiario para mitigar el riesgo país.
- Plazo de adhesión abierto al menos hasta 2035.
- Incentivos para integrar proveedores y tecnología local.
- Estímulo a la demanda interna en industrias locales.
El marco legal debería promover todas las variantes de hidrógeno de bajas emisiones, sin restringir los incentivos exclusivamente al hidrógeno verde.
Impacto económico y ambiental
Un desarrollo sostenido del hidrógeno podría:
- Generar miles de empleos calificados.
- Diversificar exportaciones con un producto de alto valor agregado.
- Descarbonizar industrias clave dentro del país.
- Impulsar encadenamientos productivos en metalurgia, bienes de capital, logística y servicios tecnológicos.
La clave: consenso y visión de largo plazo
El hidrógeno es una oportunidad única, pero requiere planificación estratégica, inversión masiva y consensos políticos estables que trasciendan los cambios de gobierno.
De lo contrario, Argentina podría perder su ventaja competitiva y ver cómo otros países capturan la demanda internacional.