En un contexto internacional atravesado por conflictos geopolíticos y tensiones comerciales, el director de Aleph Energy y ex funcionario argentino, Daniel Dreizzen, planteó eque el mundo energético atraviesa una etapa de fuerte fragmentación, donde el gas natural —y en particular el GNL— aparece como uno de los pilares del futuro.
El especialista describió un escenario global alterado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y los conflictos en Medio Oriente, que impactaron de lleno en las cadenas de suministro. "Vivimos en un mundo fragmentado, con cadenas dañadas y mayor volatilidad", resumió en lo que dejó Ceraweek 2026.
Uno de los puntos más críticos señalados fue el rol de Irán en el escenario energético global. Según Dreizzen, el control del Estrecho de Ormuz le otorga una capacidad decisiva sobre la economía mundial.
"Aunque Occidente pueda imponerse en lo militar, Irán está condicionando el frente económico", explicó. El eventual bloqueo de ese paso estratégico implicaría un faltante significativo de petróleo y gas a nivel global, con efectos en cadena sobre industrias clave como la petroquímica, los fertilizantes y los alimentos.
En ese marco, advirtió que el mundo enfrenta un déficit potencial de hasta el 11% de la producción global de petróleo y cerca del 20% en gas, lo que podría traducirse en impactos directos sobre precios, producción industrial y seguridad alimentaria.
Frente a este escenario, Dreizzen remarcó que la diversificación de fuentes energéticas dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad. Europa, particularmente, aparece como uno de los actores más expuestos tras haber reducido su dependencia del carbón y la energía nuclear sin lograr una alternativa estable. "Hoy busca gas donde sea para no perder competitividad industrial", sostuvo.

En paralelo, destacó el rol de Estados Unidos como potencia energética dominante, impulsado por su producción de shale y su estrategia de abastecer al mundo con GNL. Este liderazgo se vincula además con el crecimiento de la demanda eléctrica, especialmente por el desarrollo de inteligencia artificial y centros de datos, que presionan sobre la infraestructura energética.
En cuanto a la demanda futura, el especialista fue categórico: el crecimiento económico y energético seguirá concentrándose en Asia, lo que refuerza la necesidad de ampliar la oferta global de gas.
En ese escenario, el GNL aparece como un vector central. "Es más abundante y competitivo que otros combustibles, y será clave para la industria, la generación eléctrica y el desarrollo tecnológico", señaló.
Dreizzen también dejó una definición de fondo sobre la transición energética: planteó que, en un contexto de creciente demanda, los hidrocarburos seguirán siendo indispensables. "El mundo necesita más energía, y hoy solo los hidrocarburos pueden proveerla en escala", afirmó, en una mirada que contrasta con las políticas más enfocadas en renovables.
Respecto de Argentina, consideró que, si bien aún no es un actor central en el mercado global, existe un reconocimiento creciente sobre el potencial de Vaca Muerta y las reformas en curso. En ese sentido, el país podría aprovechar la actual "ventana de oportunidad" para posicionarse como proveedor de GNL, en un mercado cada vez más competitivo.
Para el experto el negocio energético global exige realismo, escala y capacidad de ejecución. En un mundo más incierto y fragmentado, la energía vuelve a ocupar un lugar central en la geopolítica y en el desarrollo económico, y el gas aparece como uno de los protagonistas de esa nueva etapa.