El sector en crisis

Energía en Argentina: emergencia sin planes coherentes

Bienvenida la inversión privada en la medida en que esta se concrete, pero abandonar la inversión pública luce más bien a capricho ideológico.
"Lamentablemente en materia energética Argentina es hoy un país sin planes y sin acuerdos amplios que incluyan al empresariado", dijo. (Archivo)
Jorge Lapeña 07-02-2026
Compartir

El Poder Ejecutivo Nacional dictó el DNU -2026- 49 mediante el cual en acuerdo general de ministros decretó: la prórroga de la Emergencia del Sector Energético Nacional que había sido declarada por el Dto. N° 55 del 16/12/1923; que a su vez fue prorrogada por el Decreto 1023 del 19/11 /2024 y luego por el Dto. 370 del 30 de mayo de 2025 en lo que respecta a los segmentos de transporte y Distribución de gas natural hasta el 31 de Diciembre de 2027

De esta información se infiere que el Gobierno de Javier Milei trascurrirá todo su mandato en emergencia continua y no remediada.

El decreto tiene disposiciones difíciles de explicar. Por ejemplo el art. 2 establece un precio del mercado interno de gas con un régimen transitorio para el gas que importe la Argentina para los próximos dos periodos invernales. El decreto establece que dicho precio no podrá ser superior al marcador del mercado internacional que la Secretaría de Energía de Energía considere más los costos de flete. Es un párrafo de difícil comprensión si no se define el significado de "un marcador del mercado internacional".

Luce realmente inconsistente que un país como la Argentina que tiene enormes reservas de gas natural en Vaca Muerta y que además tiene proyectos de exportación concretos de gas natural impulsado por las grandes petroleras argentinas ponga al Gobierno en situación de tener que prever la importación de gas natural en invierno. 

Es obvio que el Gobierno no cree en el pleno abastecimiento del mercado argentino de gas natural por gas abundante y barato de procedencia nacional. 

Se trata de un problema serio que el Gobierno debería aclarar, definiendo para el mercado interno un precio razonable de gas en boca de pozo que retribuya los costos de producción. 

Ese precio en boca de pozo debería ser el indicador del precio de venta en el mercado interno y también como el precio FOB exportación adicionando los fletes reales regulados de los transportes internos hasta el punto de consumo; punto de entrada a ciudades para consumos domésticos y precios FOB para la exportación al mundo si es que esta finalmente se concretara.

El Decreto del Poder Ejecutivo que se analiza ha incurrido en otras omisiones que sería conveniente aclarar teniendo en cuenta que se inicia el segundo y último tramo del Gobierno de Milei. 

Considero conveniente focalizar la atención prioritaria en los siguientes temas: 

  • No existe en el Decreto de Prorroga de la Emergencia Energética crónica del sistema energético ninguna mención al déficit de Potencia Firme en todos los veranos en el rubro electricidad; que impide abastecer toda la demanda solicitada por los usuarios, lo cual es especialmente crítico en los dias de verano con temperaturas medias diarias del orden de los 33°C. Tampoco el Gobierno cuantificó con sus equipos técnicos la magnitud de la potencia obsoleta. Es decir aquellas centrales eléctricas que si bien figuran en los inventarios no están en condiciones de operar en forma normal ni segura. Tampoco el Gobierno ha estimado el costo de la Inversión pública o privada necesaria para la instalación del nuevo equipamiento.

No existe en el DNU de Prórroga de la Emergencia ninguna directiva sobre inversiones futuras para mitigar el cambio climático reduciendo la emisiones de efecto invernadero. Y ello a pesar de ser Argentina uno de los firmantes de los acuerdo de Paris.

No existe ninguna referencia sobre nueva potencia hidráulica de gran porte a instalar en el Sistema eléctrico a pesar de que es bien sabido que varias centrales de gran porte- Chocón y Planicie Banderita entre otras- ya han cumplido su vida útil y requieren inversiones importantes para continuar con el funcionamiento seguro de diclas centrales.

En el mismo orden de ideas se desconoce la política del Gobierno en las inversiones en extensión de vida de aquellas centrales nucleoeléctricas que ya han cumplido su vida útil y deben ser repotenciadas. El ejemplo más claro es la Central Nuclear Atucha que comenzó a operar hace 52 años.

No existe ninguna mención sobre los planes nucleares expresados en forma muy elemental en el año precedente sobre la conveniencia de realizar inversiones intensivas de centrales nucleares para abastecer centros de inteligencia artificial en la Patagonia por parte de un alto funcionario gubernamental, aparentemente  aparentemente sin aval de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

A pesar de haber finalizado ya la primera mitad de la gestión de gobierno iniciada en diciembre de 2023 no se han producido en ese periodo anuncios certeros y precisos sobre inversiones públicas o privadas en rubros esenciales para el funcionamiento sectorial tales como: 

  • Ninguna mención gubernamental o del empresariado petrolero para hacer exploraciones marinas en la Plataforma Continental de uso exclusivo de la Argentina; b) ninguna mención sobre la cuantificación de la exportaciones del GNL en gran escala al resto del mundo, y c) nnguna mención o explicación de los proyectos de Argentina para abastecer el mercado de gas de los países de América del Sur: Brasil, Chile, Bolivia y Paraguay.

Finalmente es notable un cambio de paradigma adoptado por el actual Gobierno que va a contramano de la experiencia histórica de la Argentina en materia de inversiones públicas. El Gobierno es claro que no cree en el rol importantísimo de la inversión pública en  Argentina. La importancia de dicha inversión en materia de rutas y caminos; energía eléctrica nuclear e hidráulica y también en otros rubros de la infraestructura ha sido muy importante a lo largo de los más de 140 años de la energía en Argentina.

Bienvenida la inversión privada en la medida en que esta se concrete, pero abandonar la inversión pública luce más bien a capricho ideológico.  

En el mismo orden de ideas no es entendible que el Gobierno reniegue de la Planificación Estratégica en determinados rubros donde los desarrollos y las inversiones requieren una Planificación Estratégica y una  política de Estado para el Desarrollo consensuada entre las diversas fuerzas políticas que integran el Congreso Nacional. 

Lamentablemente en materia energética Argentina es hoy un país sin planes y sin acuerdos amplios que incluyan al empresariado; a los sectores académicos y también a las fuerzas políticas con representación parlamentaria. 

Tenemos una certeza: si Argentina siguiera actuando en energía como lo ha hecho en el Siglo 21 le espera un futuro energético incierto que repetirá lo actuado por los gobiernos argentinos en los últimos 25 años. 

Si, en cambio, el país se enfocara en un Plan de Desarrollo con suficientes consensos empresariales, políticos y técnicos se abriría la posibilidad de alcanzar grandes objetivos nacionales. 

Valdría la pena jugarse la patriada. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar