El RIGI y su relevancia para el desarrollo de proyectos energéticos
Como todos sabemos, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones aprobado por la Ley 27.742, mejor conocida como la Ley Bases, ha traccionado en los últimos meses el avance de muchos proyectos de gran relevancia para el país, destacándose principalmente los proyectos vinculados con la energía y la minería.
En este sentido podemos observar que en el primer año de vigencia del RIGI, veinte proyectos han solicitado su adhesión, siendo de esos veinte, siete relacionados con proyectos energéticos y once con proyectos mineros.
Entre los del primer grupo podemos mencionar el Parque Solar el Quemado (YPF S.A. - US$ 211 millones), Oleoducto Vaca Muerta Sur (YPF, PAE, Vista, Pampa, Pluspetrol, Chevron y Shell - entre US$ 2.486 y 3.000 millones), Proyecto LNG -SouthernEnergy- (PAE, Golar y otros participantes - US$ 2900 millones y podría llegar a US$ 6.800 millones en 20 años), Parque Eólico Olavarría (PCR y Acindar - US$ 255 millones), Parque Eólico La Rinconada (Tenaris - US$ 206 millones), Planta de Tratamiento de Petróleo "Los Toldos" (Tecpetrol - US$ 1.006 millones) y Planta de tratamiento de Petróleo y Gas en Neuquén (Pampa Energía - US$ 295 millones).
En cuanto al sector minero los proyectos presentados son Rincón de Litio (Río Tinto - US$ 2.724 millones), Proyecto Hombre Muerto Oeste (Minera Galán Lithium - US$ 217 millones), Mina Gualcamayo (AISA Group - US$ 1.000 millones), Proyecto Sal de Oro (Posco - US$ 633 millones), Proyecto Sal de Vida (Río Tinto - US$ 818 millones), Proyecto Los Azules (McEwen Copper - US$ 2.672 millones), Proyecto Marina (Gangfeng - US$ 273 millones), Proyecto Veladero (Barrik y Shandong Gold - US$ 380 millones), Proyecto Arenas de Cercanías (Minera del Mojotoro y Minera Orosmayo - USD 232 millones), Proyecto Pachón (Glencore US$ 9.500 millones) y Proyecto Minera Auga Rica (Glencore - US$ 3.800 millones).
Con lo cual podemos observar que el RIGI no solo ha demostrado ser muy buen instrumento para canalizar inversiones nacionales y extranjeras de gran importancia para el desarrollo del país y motorizar el aumento de exportaciones en el futuro, tal y como lo muestra el gran número de proyectos presentados en un año de vigencia, sino que también ha demostrado que el legislador entendió los miedos y reservas que los inversores tenían respecto la Argentina producto de su pasado reciente y el riesgo de que la seguridad jurídica se pueda ver comprometida nuevamente.
También ha demostrado dar certidumbres a los inversores respecto a que con su estabilidad tributaria, cambiaria y regulatoria permitirá el desarrollo de proyecto de infraestructura relevantes necesarios para el país y para el desarrollo de sus recursos naturales tan necesarios en el concierto internacional.
El efecto de reducir el riesgo argentino a través del RIGI es algo sumamente relevante porque seguramente sin el RIGI la ejecución de estos proyectos hubiese tomado mucho más tiempo del que va a tomar. De hecho, sin el RIGI es muy posible que aquellos proyectos que hoy se están ejecutando luego de que fueron incorporados al RIGI no estarían siéndolos.
Por lo tanto, debemos celebrar que el legislador haya entendido la necesidad del ahora, y haya aprobado un régimen tan importante para que proyectos que no ocurrían en Argentina hace varios años empiecen a ser una realidad.
Recordemos que Argentina posee unas de las reservas hidrocarburíferas más importantes del mundo como es Vaca Muerta, y si bien la misma ya se encontraba en explotación, sin duda el RIGI ha impreso mayor velocidad a su desarrollo a través de proyectos que van a permitir evacuar más y más rápido los recursos, además de permitir la exportación y consecuente monetización de Vaca Muerta en el mercado internacional.
Esto es de suma relevancia, no solo por la actividad que genera Vaca Muerta en empleo y producción, sino también por la generación de divisas para el país que son tan importantes y su falta nos trajo tantos problemas en los últimos tiempos.
También en lo que hace a recursos renovables, la Argentina tiene una potencialidad extraordinaria, y con el RIGI se ha demostrado que algunos proyectos pueden ser desarrollados bajo el mismo. Adicionalmente, podría abrir la posibilidad de que se desarrollen proyectos energéticos de infraestructura que mejoren no solamente el servicio de distribución, transporte y generación sino también que permita generar polos de exportación no solo de energía sino también de otros insumos.
En lo que hace a la minería, todos sabemos que Argentina tiene un gran potencial. Si bien en la década de los '90 el sector tuvo su desarrollo de la mano de la Ley de Inversiones Mineras, la crisis del 2001 y las décadas que siguieron hicieron que esa potencialidad quede en eso.
El RIGI ha vuelto a despertar un sector que puede cambiar la realidad argentina al igual que Vaca Muerta. El desarrollo de todos los proyectos mineros presentados sin duda alguna permitirá que provincias que se han visto postergadas puedan generar una actividad de relevancia mundial, a la vez, que impulsará sus economías.
Entre los proyectos mineros y los proyectos que rodean a Vaca Muerta, podrían sumar a la economía argentina el equivalente a dos veces más lo que históricamente generó la producción agrícola ganadera en el país. Y esto, el RIGI permite que ocurra más rápido desde que sin el RIGI los proyectos que han adherido al mismo seguramente hubiesen tomado mucho más tiempo para que los inversores decidan avanzar. Esto es lógico pues el RIGI justamente elimina todas las incertidumbres propias de la Historia Argentina.
Ahora, lo que sería positivo es que el Poder Ejecutivo ejerza la facultad que el RIGI le otorga para extender por un año más el mismo y que en lugar de vencer a mediados del 2026 el plazo para adherir, el mismo venza a mediados de 2027.
Finalmente, también sería encomiable que los políticos adopten las políticas del RIGI como políticas generales para todos los sectores e industrias mediante la normalización de la economía y de las distintas actividades a los fines de que en el futuro no sean necesarios regímenes de fomento que lo que busquen sea eliminar el riesgo argentino como muy bien lo ha hecho el RIGI. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar