Día Mundial del Ahorro de Energía

El desperdicio energético que cuesta hasta 70% más en las facturas

El 40% de la energía nacional se consume en edificios. Especialistas advierten que la falta de aislación térmica multiplica el gasto en luz y gas sin mejorar el confort. Invertir en eficiencia puede ahorrar hasta un 70% en servicios.

La ineficiencia energética no solo impacta en el ambiente, sino también en el bolsillo.
La ineficiencia energética no solo impacta en el ambiente, sino también en el bolsillo. (Archivo)
Daniel Barneda 21 octubre de 2025

Este lunes se conmemoró el Día Mundial del Ahorro de Energía, una fecha que pone el foco en el uso racional de los recursos energéticos. En Argentina, el debate no pasa solo por bajar la temperatura del aire acondicionado o apagar luces: el verdadero derroche está en las paredes, techos y ventanas sin aislación.

Según datos del CONICET, el sector edilicio consume cerca del 40% de la energía total del país y es responsable del 37% de las emisiones de CO2. Gran parte de esa energía se pierde por falta de eficiencia térmica, lo que obliga a gastar más para calefaccionar en invierno y enfriar en verano, sin lograr confort real.

"El 85% de los hogares usa aire acondicionado o calefacción, pero en viviendas construidas como cajas de cemento, sin aislamiento. Eso significa equipos funcionando todo el día para compensar pérdidas de calor o frío", explica Javier Maltz, presidente de ANDIMA, la asociación que nuclea a las industrias de materiales aislantes.



La ineficiencia energética no solo impacta en el ambiente, sino también en el bolsillo. Aislar adecuadamente una vivienda puede reducir el consumo de energía para climatización entre 35% y 70%, según datos de la entidad. En otras palabras, lo que se invierte en materiales aislantes se recupera rápidamente con menores costos de electricidad y gas.

Además, mejorar la calidad térmica de una vivienda nueva cuesta solo entre el 1% y el 1,5% del total de construcción, lo que representa una inversión accesible con retorno económico y patrimonial: por cada dólar invertido en aislación, se obtienen 2,5 en ahorro energético y valorización inmobiliaria.

Desde 2010, la norma IRAM 11.900 permite etiquetar la eficiencia térmica de las viviendas, similar a los electrodomésticos. Sin embargo, la implementación aún es voluntaria en gran parte del país. "Es una herramienta poderosa para que los compradores e inquilinos puedan saber cuán eficiente es una vivienda antes de firmar", apunta Maltz.



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