Argentina logró en 2025 un récord en la producción de dióxido de uranio (UO₂), el combustible esencial para sus centrales nucleares, alcanzando 190 toneladas, según informó Dioxitek S.A., la empresa responsable de su fabricación. El volumen supera todos los registros previos y permite abastecer las plantas Atucha I, Atucha II y Embalse, evitando la necesidad de importar combustible nuclear y consolidando la autonomía energética del país en este sector estratégico.
Dioxitek S.A., ubicada en Córdoba, es también responsable de producir fuentes de cobalto-60, utilizadas en aplicaciones médicas y en tratamiento de alimentos. La compañía atribuyó el récord a un proceso integral de saneamiento, reorganización y mejoras en la planta, combinadas con la capacitación y el compromiso del personal, lo que permitió optimizar la eficiencia productiva durante todo el año.
En paralelo, Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) alcanzó en 2025 una generación histórica de 10.760.572 MWh, el mayor nivel registrado desde la puesta en marcha de sus centrales. Este aumento en la producción de electricidad nuclear refuerza el papel de la energía atómica en la matriz energética nacional y mejora la previsibilidad del suministro eléctrico.
Inversiones y proyectos estratégicos
El avance del sector nuclear argentino no se limita a la producción de uranio. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la empresa tecnológica INVAP, registró progresos significativos en la construcción del Reactor Argentino Multipropósito RA-10, ubicado en la localidad de Pilcaniyeu, Río Negro.
El RA-10, proyectado como un reactor de investigación y producción de radioisótopos, permitirá desarrollar tecnología nuclear de punta, impulsar la medicina nuclear y fortalecer la capacidad de investigación científica en el país.

Además, se mantienen programas de modernización de las instalaciones nucleares existentes, con inversiones en mantenimiento, ampliación de plantas de conversión y refinería de uranio, y mejoras en la infraestructura de seguridad radiológica. Estos proyectos no solo aseguran la continuidad operativa, sino que también generan empleo altamente calificado en ingeniería, técnica nuclear y gestión industrial.
Durante la gestión del presidente Javier Milei, el sector nuclear mantiene su rol estratégico dentro de la política energética argentina. La CNEA continúa coordinando los programas de desarrollo de combustible, producción de radioisótopos y formación de recursos humanos, mientras se busca atraer inversiones privadas y fortalecer la internacionalización de la tecnología nuclear argentina.
Expertos destacan que los récords alcanzados en 2025 y los proyectos en curso, como el RA-10 y la ampliación de capacidades de Dioxitek, colocan al país en una posición destacada en la región, con potencial de exportar conocimiento, tecnología y servicios nucleares, además de consolidar la seguridad energética interna.
A pesar de los récords recientes, el sector nuclear argentino atraviesa desafíos estructurales que generan cierta preocupación entre expertos y operadores del área.
Durante la última década, varias plantas y proyectos enfrentaron retrasos en mantenimiento, limitaciones presupuestarias y escasez de personal especializado, lo que afectó la capacidad operativa de algunas instalaciones y retrasó la puesta en marcha de iniciativas clave, como el RA-10.
Además, la dependencia histórica de importaciones de componentes y tecnología para la producción de combustible y el envejecimiento de ciertos reactores subrayan la necesidad de inversión sostenida y planificación estratégica para garantizar la continuidad del sector a largo plazo.