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Un mapa para salir de la meseta argentina

Pablo J. Mira 23 diciembre de 2025

Desde hace más de una década, la economía argentina vive en una especie de meseta: no hay los derrumbes espectaculares de otras épocas, pero tampoco aparece un horizonte creíble de crecimiento sostenido. 

Esa sensación de estar "empantanados" es el punto de partida de Pensando el desarrollo económico argentino, el libro compilado por Andrés López y Diego Petrecolla (Eudeba) que, sencillamente, vale la pena leer.

El volumen reúne diez capítulos —más prólogo, introducción y epílogo— escritos por investigadores e investigadoras del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP). Los temas parecen dispersos: impuestos, gasto social, Mercosur, energía, minería, bioeconomía, agro 4.0, economía del espacio, cambio climático.



Pero leídos desde la "meseta" posterior a 2011, en esta nota propongo entenderlos no como un listado de sectores, sino como un mapa de capacidades de desarrollo: qué puede hacer efectivamente la Argentina y qué le falta para dejar atrás su patrón de "episodios de bonanza seguidos de frustración".

Es posible organizar los aportes del libro alrededor de cuatro grandes tensiones. La primera es la de un Estado ambicioso con resultados desiguales. Oscar Cetrángolo describe un sistema tributario recargado y poco coherente, que combina impuestos clásicos con parches "de emergencia" que llegaron como transitorios pero se quedaron como permanentes. Javier Curcio y Ariela Goldschmit muestran un gasto social alto en términos del PBI, pero con prestaciones muy heterogéneas según provincia, tipo de empleo y lugar en el mapa. 

"Pensando el desarrollo económico argentino" compilado por Andrés Lopez y Diego Petrecolla con la colaboración de María Paula Coveelli.
"Pensando el desarrollo económico argentino" compilado por Andrés Lopez y Diego Petrecolla con la colaboración de María Paula Coveelli.



La segunda tensión surge de un mundo inestable frente a una estrategia indefinida. 

  • Ricardo Carciofi muestra cómo cambian las reglas del juego global con cadenas de valor más cortas, disputas tecnológicas y nuevas exigencias ambientales. 
  • Gustavo Svarzman revisa el Mercosur y se pregunta qué lugar quiere ocupar realmente la Argentina en la región. Discutir inserción internacional ya no es hablar solo de aranceles, sino de cómo se ordenan, en bloque, la política comercial, la productiva y la financiera.

La tercera tensión es la de recursos abundantes, divisas escasas. Vaca Muerta y la minería aparecen como promesas para aliviar la restricción externa, pero arrastran riesgos conocidos: volatilidad, enclaves con pocos encadenamientos y conflictos socioambientales. Alejandro Einstoss y Julián Rojo por un lado, y Diego Murguía por el otro, examinan cuánto de esa promesa depende de regulaciones inteligentes, contenido local razonable y una gobernanza que no repita viejos errores extractivos.

Brent Energía y Servicios, unidad de negocio del Grupo Murchison, alcanzó un nuevo hito al superar las 10.000 etapas bombeadas en Vaca Muerta
Vaca Muerta y la minería aparecen como promesas para aliviar la restricción externa, pero arrastran riesgos conocidos



La cuarta tensión se juega entre tecnología de punta y difusión limitada. Roberto Bisang muestra el desarrollo de capacidades en bioeconomía y biotecnología; otros capítulos exploran el agro 4.0 y la economía del espacio. Son "islas" de alta sofisticación en un mar productivo desigual. Apoyado en la literatura de cambio estructural, sostengo que el desarrollo no es solo tener sectores estrella, sino lograr que arrastren al resto de la economía, reemplazando gradualmente actividades de baja productividad en lugar de simplemente convivir con ellas.

Estas tensiones son apenas algunos de los hilos conductores que surgen de la lectura. En Pensando... las temáticas sectoriales contienen numerosos puntos de contacto entre ellos y, a su vez, de éstos con la dirección general, estratégica, a la cual se apunta. El análisis sectorial, debe enfatizarse, no se trata solo de una tarea case-by-case. El libro puede recorrerse en esa clave: cuáles son los nexos y vinculaciones que surgen entre unos y otros temas.

Argentina
 



Muchas de las propuestas descansan sobre la idea de un Estado capaz de diseñar, coordinar y sostener políticas complejas. En un país con burocracias frágiles, rotación de equipos y disputas constantes, eso está lejos de ser un dato. Allí aparecen desde soluciones "clásicas" (agencias técnicas fuertes, reguladores profesionales) hasta herramientas más recientes como las "unidades de nudges", que aplican economía del comportamiento para mejorar políticas sin grandes reformas legales.

Si bien el libro lo advierte en la introducción, conviene subrayarlo: los remedios a problemas que se presentan en las distintas áreas, no pueden escapar a la consistencia macroeconómica. 

Esto es particularmente crítico para una economía que no aún no completado el proceso de estabilización y donde se dan cita vulnerabilidades múltiples. De ahí la importancia de contar con un presupuesto fiscal que sirva de marco de referencia y de gestión a las distintas áreas de política. Es más, la necesidad de establecer horizontes de mayor certidumbre podría requerir que Argentina se adentrase en el ejercicio de disponer de un presupuesto plurianual.



Pensando el desarrollo económico argentino no ofrece una "receta" cerrada ni un plan maestro, pero sí un mapa cuidadoso de problemas, tensiones y capacidades disponibles. En un país acostumbrado a pensar el desarrollo solo como promesa de futuro o como nostalgia de oportunidades perdidas, el libro —y esta nota— proponen otra cosa: usar la larga meseta posterior a 2011 para entender qué funciona, qué no, y qué habría que construir si alguna vez se decide ir más allá de la enésima estrategia de estabilización de corto plazo.

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