El Economista - 70 años
Versión digital

dom 26 Jun

BUE 7°C
Versión digital

dom 26 Jun

BUE 7°C

Sostenibilidad externa

04-06-2019
Compartir

Por Pablo Mira Docente e investigador de la UBA

Hacia el comienzo de 2018 Argentina observaba pronunciados “déficits gemelos” que rondaban cada uno el 5% del PIB. Estas cifras, sumadas a un importante atraso cambiario real, propiciaron el freno abrupto en el financiamiento internacional, lo que disparó una brusca devaluación y terminó llevando la relación deuda/PIB a niveles que hoy se aproximan al 100% del producto.

Si bien la recesión redujo las importaciones y el déficit comercial, los crecientes intereses de la deuda obligaron al Gobierno a tomar medidas drásticas para recuperar el control de los agregados económicos, lo que incluyó un Acuerdo con el FMI y la aceleración de la reducción del déficit fiscal. Si bien estas decisiones permitieron restablecer los flujos de deuda, los stocks permanecen en niveles importantes y surgen interrogantes sobre lo que ocurrirá en esta materia próximamente.

La relación entre deuda externa e inestabilidad en Argentina tiene una larga historia, pero hay dos ensayos de política económica, ambos destinados a estabilizar la economía, que vale la pena repasar. Uno fue el Plan de Pautas Cambiarias (PPC) de fines de los ´70 y principios de los ´80, y la otra fue la experiencia del Plan de Convertibilidad (PC) de los ´90. En ambos casos se utilizó la política cambiaria para intentar frenar la inflación, al tiempo que se instauraron un conjunto de políticas destinadas a liberalizar y desregular la economía con rapidez. Las nuevas condiciones financieras produjeron en ambos casos una atracción de capitales externos y un aumento de las vulnerabilidades de la economía. Aunque con diferencias, en ambos períodos se observó un marcado atraso cambiario que resultó finalmente en una devaluación violenta. Y lo más interesante: hasta el momento del colapso, en ambos casos, la relación deuda/PIB mostraba un nivel aceptable.

Durante el PPC el indicador Deuda Externa Total sobre PIB era menor al 10%. Pero esta relación ocultaba un valor del peso muy apreciado. Cuando la economía se quedó sin financiamiento y sobrevino la devaluación de principios de los ´80, la relación se triplicó y creó duras restricciones para el manejo de la política económica durante toda la década. El PC observó una dinámica similar, aunque el plan fue exitoso para detener la inflación y se sostuvo durante una década. En diez años de PC la deuda externa nunca superó un tercio del PIB, valores que considerados sostenibles para la nueva realidad internacional. Pero una vez que los desequilibrios se acumularon y el tipo de cambio se disparó, la deuda saltó al 90% del PIB, provocando el default.

En los años venideros, afrontar el nuevo escenario de deuda requerirá inevitablemente generar divisas por medios propios, esto es, exportaciones. La evolución de un indicador sencillo como es la relación entre exportaciones y deuda pública en moneda extranjera ilustra esta necesidad. Este indicador, que evita los problemas de medir con “el tipo de cambio equivocado”, muestra una baja preocupante desde 2011. En aquel año se acercaba al 90%, y hoy se ubica apenas por encima del 30%. Para tomar una referencia, antes del colapso de la Convertibilidad esta relación orillaba el 25%.

Estos números alertan sobre los niveles de endeudamiento soportables para el país, la forma adecuada de medirlos, y las consecuencias negativas que un manejo inadecuado de los recursos financieros pueden generar.

En esta nota

Lee también

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés