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Spoiler: importa más el crecimiento

¿Sin industria, arde el conurbano? Un economista apunta (con datos) contra el "mito del GBA"

Un análisis basado en datos de Lucio Castro revela que el empleo en el conurbano depende más del crecimiento económico que de la apertura comercial. Qué dicen los números.

5 mayo de 2026

Cada vez que en Argentina se discute -y practica- la apertura comercial, aparece el mismo fantasma: el impacto sobre el empleo en el Gran Buenos Aires (GBA) y la idea de que, sin industria, millones de personas quedarían a la vera del camino. 

La idea instalada es que una mayor competencia externa golpearía de lleno al conurbano, donde se concentra buena parte de la industria. Ya pasó con el Gobierno de Mauricio Macri y vuelve a aparecer ahora, incluso con más fuerza, con el principal candidato de la oposición hablando de "industricidio".

Pero los datos cuentan una historia bastante más compleja —y menos lineal— que ese diagnóstico.



Según el economista Lucio Castro, actualmente en Washignton DC, pero con expertise del lado del mostrador de la función pública, el punto de partida es clave: el GBA tiene alrededor de 1,8 millones de empleos privados, pero la industria más expuesta a las importaciones representa apenas el 6% del total. 

Se trata de sectores como el textil, el calzado, la electrónica o los muebles, con fuerte presencia en partidos del histórico cordón industrial como General San Martín, Tres de Febrero, La Matanza o Hurlingham.

Es decir: el núcleo más vulnerable a la apertura es mucho más chico de lo que suele asumirse en el debate público.



El peso real de los no transables

El dato más relevante es otro: cerca del 68% del empleo en el GBA está en sectores no transables, es decir, actividades que no compiten directamente con importaciones ni exportaciones, como comercio, servicios o construcción.

Esto cambia completamente el eje del análisis. En un territorio dominado por actividades ligadas a la demanda interna, el nivel de ingreso y la dinámica del consumo pesan mucho más que el grado de apertura comercial.

En otras palabras, lo que define el empleo en el conurbano no es tanto si entran o no importaciones, sino si la economía crece.



El mapa del estancamiento industrial

La evidencia reciente refuerza esta idea. Entre 2017 y 2023, los distritos más industriales del GBA fueron, paradójicamente, los que menos crecieron.

Partidos como General San Martín, La Matanza o Tres de Febrero mostraron estancamiento o caída en el empleo, mientras que otros con menor peso industrial —como Ezeiza, Florencio Varela o Berazategui— registraron subas cercanas al 7%.

El dato es contundente: el rezago industrial no es nuevo ni está asociado exclusivamente a la apertura. Es un problema estructural que ningún gobierno logró revertir.



Lucio Castro
Lucio Castro

La "aritmética" del empleo

El argumento más disruptivo del análisis de Castro aparece cuando se pone en números el impacto potencial de una apertura.

Si el Producto Bruto Interno crece al 3% anual, incluso un shock negativo del 20% en los sectores industriales más expuestos podría ser compensado en apenas dos o tres años por la expansión del resto de la economía, especialmente los sectores no transables.



Esto implica que el efecto neto sobre el empleo podría ser positivo en un contexto de crecimiento sostenido.

Apertura vs crecimiento: el verdadero dilema

Detrás de esta discusión aparece un marco conceptual claro: la apertura comercial no destruye empleo en términos agregados, sino que lo reasigna.

Los factores productivos —trabajo y capital— se desplazan desde sectores menos competitivos hacia otros con mayor potencial, ya sea exportador o vinculado al mercado interno.



En ese proceso, los sectores no transables cumplen un rol clave absorbiendo parte del ajuste, impulsados por una mayor demanda doméstica cuando el ingreso crece.

Por eso, para el GBA, el problema central no es la apertura en sí misma, sino el estancamiento macroeconómico.

El diagnóstico incómodo

El debate sobre el "problema del GBA" suele enfocarse en proteger sectores específicos. Pero los datos sugieren que el verdadero desafío es otro: lograr crecimiento sostenido.



Sin expansión del ingreso, no hay sector —industrial o de servicios— capaz de generar empleo de forma consistente. Con crecimiento, en cambio, incluso los shocks negativos pueden ser absorbidos.

La conclusión es incómoda para muchos: la discusión sobre apertura comercial en Argentina está, en gran medida, mal planteada. El eje no debería ser cerrar o abrir la economía, sino cómo volver a crecer.

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