Año de quiebre

Mate amargo

El derrumbe del precio de la hoja verde y la desregulación impulsada por el gobierno empujan a la quiebra a miles de pequeños y medianos productores yerbateros

"Hoy la situación es insostenible para el productor", dijo Hacklander
"Hoy la situación es insostenible para el productor", dijo Hacklander
Gustavo Stok 8 enero de 2026

Los más de 12.500 productores yerbateros se asoman a un año de quiebre. El derrumbe del precio de la hoja verde, potenciado, entre otros factores, por la desregulación del sector que impuso el gobierno de Javier Milei, está forzando a muchos a abandonar el cultivo, una tendencia que podría acelerarse este año. La más reciente evidencia de ese panorama sombrío fue la suspensión de pagos a productores y proveedores dispuesta en diciembre pasado por Cooperativa Yerbatera Andresito, elaboradora de la tradicional marca Andresito. 

"Hoy la situación es insostenible para el productor", dijo a El Economista Marcelo Hacklander, productor yerbatero en la localidad de Jardín América y presidente de la Unión de Agricultores de Misiones. "Al valor que nos ofrecen por el kilo de hoja verde en los secadores descontada la mano de obra, los aportes patronales y otros costos, a los productores solo nos están quedando unos 40 pesos por kilo; eso significa que a un productor que alcanza, por ejemplo, un volumen de 30.000 kilos anuales solo le quedan 1,2 millón de pesos para pasar el año", agregó. La hoja verde es la materia prima de un proceso que, luego del secado, canchado y molienda, llega a las góndolas en forma de yerba mate.

El escenario actual es el resultado de una serie de hitos que se fueron encadenando en los últimos dos años. En 2024, luego de tres años de sequía intensa, el factor climático dio un giro y eso impulsó con fuerza a la producción. Según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), ese año la producción de hoja verde ascendió a 987,1 millones de kilogramos, un 27,4% más que en la cosecha de 2023. El problema es que esa mayor oferta de la hoja verde, a la que se sumó un vertiginoso incremento de las importaciones de yerba mate fundamentalmente de Brasil y Paraguay, no fue acompañada por la demanda. De acuerdo al INYM, el volumen de yerba mate elaborada a salida de molino fue en 2024 de 258,7 millones de kilogramos, un 9,3% menos con relación al año anterior.



El marcado desequilibrio entre una oferta en ascenso y una demanda en retracción no tardó en presionar hacia abajo los precios de la hoja verde. El tiro de gracia para los productores fue que esa caída dejó de tener un piso con la desregulación del sector que puso en marcha el gobierno nacional. Los cambios establecidos con el DNU 70/23 y la inoperatividad del INYM -estuvo acéfalo dos años hasta diciembre pasado cuando el gobierno designó al nuevo presidente- eliminaron de hecho las facultades que tenía el Instituto para fijar dos veces al año precios mínimos de referencia, valores que hasta entonces estaban conformados por la suma de los costos productivos más un margen mínimo de rentabilidad. Esos precios solo regían para la hoja verde y la yerba mate canchada, los primeros eslabones de la cadena yerbatera. Ya en noviembre pasado con el Decreto 812/25, el gobierno de Milei eliminó formalmente las facultades del INYM para intervenir sobre los precios.

La liberalización del mercado, impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, dejó librada a la oferta y la demanda la negociación del precio de la hoja verde en un mercado con pocos compradores, por un lado, y miles productores repartidos entre Misiones y Corrientes, por el otro. Ese desequilibrio de fuerzas se acentúa por el hecho de que el 80% de los productores son pequeños o medianos, con superficies de producción inferiores a las 50 hectáreas. "A partir de la desregulación, las industrias que procesan la hoja verde pueden decidir arbitrariamente el precio de pago al productor sin ningún tipo de referencia que garantice la cobertura de los costos mínimos que tienen estos productores", dijo a El Economista Mayra Llopis, integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y autora de un reciente informe sobre el sector yerbatero. 

Precios en caída libre

La combinación entre sobre stock y desregulación derivó en un desplome de los precios. En diciembre de 2023 los productores percibían 180 pesos por el kilo de la hoja verde, un valor que tras la devaluación convalidada al inicio del gobierno de Milei y el salto inflacionario posterior pasó a 250 pesos en marzo de 2024. "Ese valor todavía se daba con un precio oficial y exigible por parte del INYM", dijo Hacklander. "A partir de entonces los valores tuvieron un pequeño aumento y después, una vez que venció el precio de referencia y entró por completo el libre mercado, cayeron estrepitosamente a los 160/ 180 pesos actuales, el mismo valor que hace dos años pero con un fuerte aumento de los costos en el medio".



Para dimensionar el desfasaje entre el precio actual y los costos, en octubre pasado el INYM actualizó en 423,99 pesos por kilo de hoja verde el valor referencial que refleja los gastos de producción. Con semejante brecha, los pequeños productores vienen haciendo malabares para mantenerse en pie. Según el último informe mensual de Coninagro sobre el poder de compra de siete productos clave de la producción agropecuaria para adquirir insumos y hacer frente a los costos e inversiones, en el caso de la yerba mate el poder de adquisitivo muestra en los últimos cinco años un deterioro acumulado cercano al 40%.

A eso se suma que, como resultado de una cadena de pagos tensionada, los pagos se hacen a plazos cada vez más extensos. "Los productores generalmente cobraban la mitad al contado y el resto en 30 a 90 días, pero ya el año pasado llegó a haber cheques de hasta 120 días", dijo Llopis. "Además, se viene registrando una gran cantidad de cheques rechazados de empresas que industrializan la yerba mate", agregó. De hecho, Hacklander tomó recientemente la decisión de volver a entregar la producción a una cooperativa en lugar de seguir enviándola de manera particular. "Es una cuestión de confianza", dijo. "Últimamente con estos vaivenes económicos hubo muchos cheques rechazados que hacen dudar con quién comercializar la materia prima", agregó.

Crisis en aceleración

Sin rentabilidad para los productores de la materia prima y con un consumo interno débil, la producción de yerba mate volvió a caer el año pasado. Entre enero y noviembre de 2025 el ingreso de hoja verde a los establecimientos de secanza sumó 868,2 millones de kilogramos, una disminución interanual del 10,3%, según se desprende de datos del INYM.



Además de los efectos provocados sobre la producción, las políticas del gobierno para el sector tampoco lograron un descenso del precio de la yerba mate en las góndolas, el principal objetivo que se habían fijado. Si bien el incremento del precio fue inferior a la inflación promedio, entre diciembre de 2023 y septiembre pasado el kilo de yerba mate en las góndolas saltó un 120,1%, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). "Lo que terminó sucediendo es que las empresas, como pueden poner libremente el precio al productor del kilo de hoja verde, bajaron sus costos en ese eslabón de la cadena para mejorar su rentabilidad", dijo Llopis. Según un informe de CEPA, en octubre del año pasado el productor solo lograba captar el 16,4% del precio de venta en góndola, el nivel más bajo de los últimos cinco años.

Como en otros rubros de la economía, la desregulación abrupta impulsada por el gobierno está dejando en el sector yerbatero muchos perdedores y unos pocos ganadores. "Aquellos que tienen la cadena completa con la producción de la materia prima, el secadero y el molino están pasando un buen momento porque el paquete de la yerba mate en góndola no disminuyó el valor y sí el precio de la materia prima", dijo Hacklander.

En cambio, en contexto de disminución del volumen de acopio, incumplimiento de pagos de algunos molinos y suba de costos, algunas cooperativas que agrupan a pequeños productores ya no pueden resistir. Luego de la suspensión de pagos dispuesta el 18 de diciembre pasado por Cooperativa Andresito -la cuarta cooperativa más grande del país después de Playadito, Piporé y Cooperativa Agrícola de Montecarlo-, se sumó a la lista Cooperativa Agrícola Km. 16 de Oberá, que tampoco pudo cumplir con el pago a parte de sus socios a raíz de cheques rebotados del molino al que le envían yerba canchada (la yerba luego del secado). "Las pequeñas empresas y principalmente las cooperativas no pueden competir frente a las grandes industrias del sector que, además de poner el precio de la hoja de yerba mate, tienen la capacidad de poder sostener cierta estructura de costos", dijo Llopis.



A fines del año pasado también trascendió que la cooperativa La Hoja, propietaria de la marca homónima, cargaba con una larga lista de cheques rechazados. "La gran mayoría de los pequeños productores irá abandonando de a poco y aquellos que tienen la suerte de tener otros cultivos dejarán a la yerba mate como cultivo no importante", dijo Hacklander. "Ya sobrepasados por la situación, algunos productores están decidiendo vender y hoy ya hay muchas ofertas de chacras en distintas zonas productoras: en los próximos meses habrá una aceleración de la concentración de la tierra en favor de las cadenas integradas", añadió.

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